Día Mundial del Cáncer de Piel: problemas de la adicción al bronceado

Hoy, 13 de junio, se celebra el Día Mundial del Cáncer de Piel, que pretende informar y concienciar a las personas sobre esta enfermedad. No hay que olvidar que el cancer de piel es el tipo de cáncer más común en el mundo entero.

 

Tanorexia y tanofobia: adicción y aversión al sol

Son dos trastornos psicológicos relacionados con una percepción distorsionada de la propia imagen y graves consecuencias para la salud si no se tratan a tiempo.

La tanorexia y la tanofobia son dos trastornos relacionados con el sol que, de acuerdo a la voz de alarma de los expertos, en los últimos años han aumentado en número de casos. Mientras que la tanorexia se asocia con una obsesión enfermiza por tomar el sol, la tanofobia se halla en el otro extremo: es un miedo irracional al sol y a sus potenciales efectos perjudiciales. El manejo de estos dos trastornos psicológicos con efectos físicos (cáncer de piel y déficit de vitamina D) es multidisciplinario y se establece en colaboración con los psiquiatras, ya que el tratamiento más adecuado es la psicoterapia.Tanorexia: adicción al sol - adicciones - trastorno psicológico

 

Dos caras de la misma moneda

 

Estar muy moreno a toda costa o eludir como sea el contacto con los rayos del sol, de forma obsesiva, son las dos caras de la misma moneda. Tanorexia y tanofobia, respectivamente, se engloban en el cajón de los trastornos dismórficos, como la anorexia. La percepción distorsionada de la propia imagen mejora con psicoterapia, sola o combinada con fármacos, el método más adecuado para tratar este tipo de dolencias. El trastorno dismórfico corporal (TDC), declarado en 1997 como trastorno mental en EE.UU., afecta a cerca del 2% de la población y es más frecuente en personas con un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de base.

 

La obsesión por el bronceado

 

La obsesión por estar moreno y aprovechar cualquier ocasión para ponerse al sol o para acudir a cabinas solares de UVA ha aumentado en los últimos años. A pesar de que, por norma general, es más frecuente en mujeres, se detecta un incremento entre los adolescentes de 14 y 15 años de ambos sexos. Cuando se toma el sol, en el cerebro se generan endorfinas, neurotransmisores opioides producidos en el sistema nervioso central, que generan sensación de placer, parecidos a los estimulados en los fumadores.

En los afectados de tanorexia, esta experiencia placentera es la causa principal de su inclinación a los rayos ultravioleta, como sucede con cualquier otra droga, según sugería un estudio realizado por la Universidad Wake Forest (EE.UU.). Disgusto con el color de la piel (por muy bronceado que se esté), ansiedad ante la imposibilidad de tomar el sol y bronceado extremo, junto con envejecimiento precoz de la piel, son otras de las manifestaciones de estos adictos.

Tanorexia y tanofobia: adicción y aversión al sol

Un peligro más es el riesgo aumentado de sufrir melanoma, que alcanza unas proporciones epidémicas y, junto con otros cánceres de piel (carcinomas vasocelulares y epidermoides), es uno de los tumores malignos más comunes que afectan al ser humano.

Los casos de cáncer de piel aumentan un 10% cada año. Estas personas, a menudo, frecuentan las cabinas de rayos UVA -donde una sesión equivale a un día entero de sol- varias veces por semana en distintos establecimientos, como manera de evadir las recomendaciones. Incluso algunos especialistas aseguran que el cáncer de piel puede desarrollarse si se sufre tanorexia durante cuatro o cinco años.

 

Tanofobia: Fotoprotección extrema y vitamina D

 

En contraposición a la tanorexia encontramos la tanofobia, el temor a exponerse al sol, por lo que la persona que la padece se protege de éste por todos los medios posibles, portando gorros, gafas de sol, cremas, etc. En la mayoría de ocasiones, este miedo empieza a raíz de las grandes cantidades de información que nos llegan advirtiéndonos de todos los efectos nocivos de los rayos ultravioleta.

No obstante, así como la tanoxeria tiene sus consecuencias negativas, también las tiene la tanofobia. Éstas principalmente radican en la falta de Vitamina D, pues nuestro organismo requiere del sol para generar dicha vitamina, por lo que esquivarlo va a ocasionar carencias. Según se explica en un artículo de Vitónica, “la falta de vitamina D se asocia a osteopenia (menor densidad mineral ósea), lo cual provoca que los huesos estén débiles y lo más destacable es que ciertos tipos de cáncer, como el de colon, mama y próstata, están muy relacionados con este tipo de déficit”. Es cuanto menos paradójico que el temor a los efectos nocivos del sol nos conduzca a una exposición a este tan escasa que acabe aumentando otros riesgos, aunque estos sean menos evidentes.

 

Tanorexia, obsesión por el Sol

 

Se trata de una adicción al bronceado, que ha tenido su desarrollo en la pasada década y que hoy en día tiene un fuerte impacto en nuestra sociedad y en especial en la época de verano, cuando se genera y empieza a hacer estragos en quien la sufre. Afecta sobre todo a mujeres de entre 17 y 35 años. Y presenta los mismos patrones que el tabaquismo o la anorexia. Es la tanorexia, término acuñado por dermatólogos estadounidenses para describir a un grupo de pacientes que acudían a sus clínicas con lesiones cutáneas causadas por los rayos ultravioleta y que, a pesar de ello, continuaban con las exposiciones,

Aquellas personas afectadas por la tanorexia producen una liberación de opioides mientras toman el sol que les impulsa a continuar buscando siempre conseguir un color más oscuro en su piel. Los opioides son cualquier agente que se une a receptores opioides situados principalmente en el sistema nervioso central en el tracto gastrointestinal. Además, los españoles somos un tanto imprudentes en lo que se refiere a la exposición al astro rey: el 31% reconoce lo toma entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde, la franja horaria de mayor insolación.

 

Síntomas de la tanorexia

 

Se puede dar la alarma si el individuo presenta algunas de estas características:

-Siente su color de piel como injusto, incomparable con el de conocidos suyos por ser más claro y hasta cierto punto lo considera como un fracaso personal. Se autoimpone no rebajar su tonalidad y, por supuesto, seguir oscureciéndola.

-De la misma forma que en la anorexia y la vigorexia, el enfermo no es capaz de apreciar la realidad tal y como es. Está convencido de que su piel es pálida, cuando en realidad es oscura (en algunos casos demasiado).

-Puede que la falta de horas expuesto al sol genere pérdida de apetito. Es el síntoma más extremo. Aquí la ayuda se tercia obligada.

-Con frecuencia la tanorexia se asocia con e trastorno depresivo mayor, la fobia social y laboral, el trastorno obsesivo-compulsivo o, en casos más severos, el trastorno delirante de tipo somático, comenta Juan José Tamayo, especialista de Activa Psicología.

– Como comentábamos, para algunos tanoréxicos, dejar de recibir su dosis de radiación puede producir síntomas similares a los de la abstinencia de las drogas, según datos de un estudio publicado en 2006 por investigadores del Centro Médico Bautista de la Universidad Wake Forest (EE UU).

-Los que sufren tanorexia, en sí, no reconocen su adicción ni visitan al dermatólogo por ello sino por alteraciones en la piel como manchas, arrugas o cambios en el tamaño o forma de los lunares.

 

Consecuencias

 

-Cáncer de piel. Se trata del más común en Estados Unidos y en España lo sufren 2 de cada 1.000 habitantes, creciendo un 7% anual su incidencia media en la población y siendo el cáncer que más padece el grupo de edad que abarca entre los 25 y los 29 años. Y es que la exposición a los rayos ultravioletas es bestial y sus efectos demoledores. Esta es su incubación: el sol que se recibe sobre la piel se va acumulando año tras año y termina causando mutaciones del ADN de las células. Es un proceso lento y silencioso y resulta una enfermedad que ataca preferentemente a personas de piel blanca que se exponen a los rayos sin prestar atención a las recomendaciones.

La cantidad de melanomas en España ha multiplicado por diez y, según un estudio de la Academia Española de Dermatología y Venereología, seis de cada diez españoles no saben cuál es su fototipo. De hecho, el melanoma avanzado, el tipo de cáncer de piel más mortífero, un 237 por ciento, según señalaron en 2010 varios expertos con motivo de la celebración del 46 Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica. Eso sí, hay que tener presente que cuando el cáncer cutáneo se detecta en las fases iniciales, la probabilidad de curación ronda el 90%.


Kate Upton sufrió de tanorexia


La modelo Kate Upton, quien fue nombrada como la ‘Mujer más sexy’ por la revista People el año pasado, ha reconocido que tras esa piel lozana se escondía un terrible secreto.

Según declaró la joven, ella sufrió de tanorexia cuando era adolescente. “Era ‘ligeramente’ tanoréxica porque crecí en Florida, aunque ahora soy más inteligente”, sostuvo Kate Upton.

Ella misma afirma que tuvo un tratamiento muy efectivo y dice que agradecerá siempre a los especialistas que la acompañaron en este tramo.

La tanorexia es la adicción al bronceado, condición que empuja a las personas a pasar más tiempo al sol o en cabinas de rayos UV. Ello puede generar en la víctima un envejecimiento acelerado y cáncer a la piel.

 

Solución

 

Al igual que sucede con cualquier otra adicción, la autoestima, el trabajo y la vida social se ven duramente mermados por lo que recurrir a un especialista es obligado para combinar de esta forma la terapia psicológica con el tratamiento dermatológico, añadiendo en algunos casos el uso de fármacos.

“La intervención psicológica pasa por restringir los comportamientos de exposición a los rayos ultravioleta, corregir la distorsión en la percepción corporal y cuestionar la importancia del aspecto físico en la valoración personal. La frecuencia de las sesiones de terapia depende de las características y gravedad del problema, aunque suele ser semanal, y se puede reducir conforme el paciente mejora”.


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