El 30% de los ludópatas son mujeres pero sólo el 10% acude a tratamiento

El mayor acceso a las nuevas tecnologías, la importancia concedida al aspecto físico o el estrés han favorecido el auge de las adicciones comportamentales en las mujeres según los especialistas. Los trastornos afectivos como la depresión, la ansiedad o la baja autoestima condicionan la aparición en las mujeres de dos de las adicciones comportamentales más frecuentes: el trastorno por juego o ludopatía y las alteraciones de la conducta alimentaria, según afirman los expertos reunidos en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid en las VIII Jornadas Nacionales de Patología Dual y Género “Adiciones comportamentales y patología dual en la mujer”.

La adicción al juego es un trastorno crónico incapacitante que comporta importantes consecuencias negativas para las personas que lo padecen y su entorno. La creciente oferta de juego a través de Internet y la presencia incontrolada de máquinas tragaperras, bingos y casinos ha incrementado los casos de ludopatía.Ludopatía - adicción - jugar a tragaperras - tratamiento adicciones - tratamiento ludopatía - dejar de jugar - La Garriga - adicciones - clínica adicciones

Se calcula que entre el 2% y el 3% de la población adulta española tiene problemas con el juego, (más de un millón de personas) un trastorno que puede afectar a hombres y mujeres, aunque suelen tener un perfil de adicción distinto. “Hoy, las mujeres constituyen el 30% del total de ludópatas, pero sin embargo solo el 10%-15% acuden a centros de tratamiento en busca de ayuda”, señala el doctor Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco.

 

Violencia de género en la mujer ludópata

 

La mujer afectada por el trastorno de juego es más reacia a reconocer su problema y en opinión de este experto se enfrenta a una doble moral social ya que “al hombre se le tolera el juego excesivo, pero a la mujer en cambio se le tilda de viciosa, lo que conlleva una ocultación del problema más tenaz y una mayor resistencia a la búsqueda de ayuda”.

El juego patológico es una alteración grave que impacta en el paciente y en su entorno y es que, según destaca el experto, esta adicción suele ir acompañada de otros problemas psiquiátricos como el consumo de alcohol y drogas en hombres, y la depresión en las mujeres. En este contexto, los expertos insisten en la necesidad de considerar la existencia de una patología dual, esto es, la presencia simultánea de una adicción y otro trastorno mental. “El sufrimiento causado por las pérdidas económicas y la inseguridad de ser descubierta generan un estado de inestabilidad emocional. Además, los autoengaños deterioran la autoestima de la mujer ludópata facilitando la aparición de un estado de ánimo deprimido”

En el ámbito familiar es llamativo señalar la intransigencia que se produce cuando la ludopatía entra en una casa, ya que la reacción de la pareja masculina es mucho más intransigente que cuando es él quien tiene problemas con el juego y, como consecuencia se ha evidenciado que existe violencia de pareja en un 70% de las mujeres afectadas, especialmente en aquellas que están en baja prolongada y/o jubiladas. “Este dato multiplica por seis la tasa de violencia de género registrada en la población normal que se sitúa en el 11%” apunta el doctor.

 

Ambos sexos presentan patrones y perfiles diferenciales de comportamiento ante el juego patológico que se manifiesta tanto en los tipos de juego elegidos para la adicción, la motivación, los factores psicopatológicos y el impacto en la vida cotidiana. Así, según se ha puesto de manifiesto en estas Jornadas Nacionales el perfil de la ludópata corresponde a una mujer de entre 46 y 65 años y adicta al bingo que recurre al juego para hacer frente a problemas personales como el estrés,la soledad o la evasión de los problemas.

En líneas generales, “las mujeres se inician más tardíamente en el juego, pero desarrollan problemas más rápidamente y la progresión hacia el trastorno es más rápida. Es decir, las mujeres tardan más en empezar a jugar, pero se “enganchan” al juego antes” resume el doctor Echeburúa.

 

Trastorno alimentario en femenino

 

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son otros de las adicciones comportamentales en auge en España.

Se trata de enfermedades mentales que convierten la comida en un enemigo y aunque la edad de inicio suele ser la adolescencia, una gran parte de los casos se prolongan durante la vida adulta. “El prototipo de paciente que lo sufre es una mujer, en una proporción 1/10, con estudios universitarios de unos 26 años. Además, en el 17% de los casos, encontramos casos de patología dual. Es decir, estas pacientes suman a su trastorno mental otro trastorno mental adictivo. El origen de estas alteraciones de la conducta como la anorexia, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón se explica a partir de una alteración mental-cerebral cuya expresión psicológica es un elevado nivel de insatisfacción personal, miedo a madurar, elevados índices de autoexigencia, ideas distorsionadas sobre el peso o la comida.

 

Problemas con las TIC

 

Lo que sí que parece claro es que a medida que se desarrollan las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y conforme se incentiva su consumo y aumenta su disponibilidad, algunas personas llegan a desarrollar problemas con una sintomatología similar a la de los trastornos adictivos. “La controversia la que nos enfrentamos actualmente los especialistas es que, a pesar de que existe una demanda social y familiar por abordar este asunto, todavía no se ha extendido la idea de que se trata de un problema sociosanitario sobre el que se deben poner en marcha recursos terapéuticos y preventivos apropiados de forma similar a los de cualquier otro trastorno adictivo”, concluye el secretario de la SEPD.

 

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