Fiesta, alcohol y decibelios a alta mar. La proliferación de las boat parties

Si hace poco aparecieron los minicruceros, pensados para viajeros que no pueden permitirse el lujo de viajar muchos días, ahora coge fuerza el boat party, las fiestas a bordo de un barco que zarpa del puerto por la tarde y regresa a la mañana siguiente después de una larga noche de juerga en alta mar.

Muchos nos preguntamos: “¿Habrá que ocurrir una tragedia para luego todos preguntarnos “¿cumplía con las medidas de seguridad? ¿había personal preparado? ¿había menores bebiendo alcohol con total descontrol?”

Y es que el Boat Party se ha puesto muy de moda en diferentes puntos de nuestro litoral y nuestras islas, siempre orientado a un turista muy joven: Ibiza, Málaga, Alicante, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, etc.

Boat Party - fiestas en alta mar - alcohol y música - jóvenes y alcohol - fiestas alcohol - dejar el alcohol - tratamiento alcoholLa gran preocupación es que estas embarcaciones cuenten con los permisos necesarios y las medidas de seguridad adecuadas para evitar accidentes. En la mayoría de los casos no cuentan con ningún técnico sanitario, ni socorrista. Y no hay que engañarse: en estas fiestas se consume mucho alcohol y no es infrecuente que algún que otro pasajero acabe mareado o incluso cayendo al agua. Es más, lanzarse al mar con una alta tasa de alcohol es algo habitual.

La presencia de menores, y, por consiguiente, el consumo de alcohol en menores también está presente en dichas fiestas.

 

Proliferación de las boat parties: alcohol, fiesta y desenfreno

 

La proliferación de las boat parties es una realidad. Cada vez son más las empresas que apuestan por este tipo de ocio, eventos sobre las aguas que están revolucionando el panorama festivo de la costa.

Desde primera hora de la tarde, las colas para subir a los catamaranes son una locura. Antes de zarpar, la música empieza y con ella el consumo de alcohol. La entrada da derecho a una consumición gratis en una discoteca situada enfrente del barco, un vodka con naranja de calidad discutible, para empezar a calentar motores…

La parte superior del barco, que está habilitada como pista de baile, se mueve mucho, pero eso no impide que la fiesta y el baile den comienzo. La ropa brilla por su ausencia y después de una hora, todos se hacen con el movimiento, aumentan los decibelios y los clientes enloquecen al escuchar los grandes temas del momento. El descontrol ya es una realidad.

 

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