Si vas a cometer errores, que sean nuevos

Venimos al mundo programados genéticamente para experimentar determinados tipos de emociones que han permitido nada más y nada menos que preservar la especie.

Muchas de estas emociones resultaban vitales en un entorno naturalmente hostil. Nuestro cerebro en la actualidad sigue manteniendo este tipo de respuestas, pero los disparadores de las mismas ya no son los depredadores que ponían en peligro nuestra existencia, sino que somos nosotros mismos nuestros principales enemigos con nuestra forma de pensar e interpretar el mundo.

El miedo a equivocarnos, psicología, autoayuda. Miedo al fracaso

Controlar y regular nuestras emociones para que resulten adaptativas a nuestro entorno, es tal vez uno de los principales aprendizajes que debemos hacer en los primeros años de nuestra existencia, y a lo largo de toda nuestra vida. Dicho sea de paso, aprendizaje al que no se le presta la debida atención en los sistemas educativos, más enfocados a adquirir conocimientos que competencias emocionales. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que la falta de este tipo de competencias es la principal fuente de errores y fracasos personales.

Afortunadamente, el aprendizaje emocional puede realizarse en cualquier momento. Es posible que hasta el día de hoy no nos sintamos muy competentes en el manejo de determinado tipo de emociones, pero esto no es razón para seguir perseverando en esa incompetencia. El cambio es una cuestión de voluntad personal.

Miedo a equivocarse

“El arte de vencer se aprende en las derrotas.”

 

Vivimos en una sociedad en la que hemos aprendido a desarrollar un miedo paralizante a cometer errores. Una sociedad en la que cometer un error es penalizado y se refuerza y reconoce el “hacerlo bien a la primera”. Este error de concepto ha hecho que muchas personas experimenten verdadero pánico a equivocarse, y lleguen a desarrollar cuadros importantes de ansiedad y depresión. Esta búsqueda del éxito y los resultados a toda costa requiere de una muy buena gestión emocional, sino las consecuencias pueden ser catastróficas. Tal vez el error principal sea olvidarnos del proceso y sólo centrarnos en los resultados.

¿Que tiene de positivo el equivocarse? Muy fácil, la experiencia. Si se es positivo y no pierdes el tiempo echándole la culpa a factores externos. Lo más normal es que aprendas y examines rápido los motivos para equivocarte, de esta forma canalices todo de forma que en la próxima experiencia parecida sepas quitarle el mayor valor posible. Cuantos más errores cometas, más rico en conocimientos.

 

Aceptar que somos vulnerables y que podemos caer. De hecho, nos vamos a caer.


Lo importante es levantarse y seguir. Con humildad, con compasión y con la alegría interna de reconocernos fuertes y valientes ante la posibilidad de poder reparar un daño, afrontarlo y crecer con el error.

La crítica inconciente tanto a nuestros errores como a los de los demás nos roba la energía que necesitamos para digerir en conciencia toda la riqueza que produce una equivocación.  Debemos para de criticar a los demás y a nosotros mismos.  ¿Por qué nos puede causar un extraño y mórbido gusto cuando alguien se equivoca? ¿Acaso no podríamos estar en ese mismo lugar? ¿Sentimos que somos invulnerables a cometer errores? Nos estamos engañando.

Si eso pasa con nosotros podemos caer ya sea en una compulsiva autojustificación o en una exagerada autocrítica, de polo a polo sin poder llegar al  perfecto balance del necesario error.

 

El miedo a cometer errores

 

El miedo a cometer errores te puede convertir en un perfeccionista que busca la perfección no por el placer de hacer las cosas bien hechas, sino por el miedo que tiene de hacerlas mal.

La diferencia entre ambas situaciones es abismal. En el primer caso, disfrutas con lo que haces y con las búsqueda de la perfección porque el simple hecho de ver tu obra o trabajo mejorado te aporta una sensación de logro y satisfacción personal. Te sientes bien mientras tratas de dar lo mejor de ti mismo y conocer tus fuerzas o tus habilidades.

Miedo a equivocarse

En el segundo caso, cuando el miedo al error es el que te mueve, no solo no disfrutas en absoluto, sino que sientes estrés y ansiedad, e incluso puedes sentir deseos de abandonar o de ni siquiera comenzar a hacer algo, pues ya intuyes que será demasiado doloroso. Por supuesto, bajo estas circunstancias no es extraño que tu rendimiento sea peor y que no aportes lo mejor de ti.

El perfeccionismo y la ansiedad social están a menudo relacionados (como se explica en el artículo al que te conducirá el enlace), de manera que el perfeccionista teme ser visto por los demás como incompetente o poco valioso, o ser víctima de burla, crítica o rechazo. Por este motivo, se exige ser perfecto en todo para que los demás no tengan ni la más remota posibilidad de crítica. Pero como nadie es perfecto ni puede serlo, el miedo jamás desaparece.

 

Enseñar a los niños a equivocarse sin miedo

 

Muchas veces pensamos que quien se equivoca es menos competente o más tendente al fracaso. Sin embargo, hace años que los estudios científicos internacionales arrojan resultados que demuestran lo contrario. Los niños con menor miedo al fracaso obtienen mejores resultados en la escuela (y en todo lo demás)

¿Que debemos hacer para ayudar a los niños?

1. Eliminar las expresiones negativas ante el fracaso

2. No dar ayuda no requerida

3. Proporcionarles un ambiente adecuado

4. No compararles con otros

5. Ser un buen ejemplo

 

© 2017 por Elena Martí Nabona - TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS