Speedballing, una combinación mortal que no entiende de clases sociales.

La heroína es más letal en la ciudad de Nueva York que la violencia por armas de fuego. Es una realidad que dió la vuelta al mundo cuando el actor Philip Seymour Hoffman, en febrero de 2014, fue encontrado muerto en su apartamento en el West Village. La jeringuilla pinchada en su brazo fue también la evidencia más visible de que esa pesadilla que quita el sueño en Estados Unidos no conoce de clases, porque la epidemia de la adicción cruza todas las líneas económicas y sociales.

La imagen de la heroína sigue, en buena medida, asociada a la epidemia de final de los años setenta y principios de los ochenta.

Nuestra mente asocia la heroína a “yonquis esqueléticos” que pasan el día buscando cómo agenciarse la próxima dosis. Nada que ver con las últimas víctimas ilustre que se han cobrado el abuso de esta droga, como algunos actores estadounidense de unos 45 años de medía, al que la policía suelen encontrar muertos en sus lujosos apartamentos de Nueva York con una jeringuilla en el brazo.

Philip Seymour Hoffman muere por consumi entre ellas, cocaína, heroína, benzodiacepinas y anfetaminas.

El actor estadounidense Philip Seymour Hoffman falleció el pasado 2 de febrero en Nueva York víctima de una sobredosis de heroína, cocaína, anfetaminas y tranquilizantes, según anunciaron las autoridades. El actor murió por una “intoxicación aguda por mezcla de drogas” después de que las pruebas toxicológicas confirmaran la presencia de heroína, cocaína, anfetaminas y tranquilizantes en los restos de sangre del actor.

 

Speedballing, una combinación mortal

 

La mezcla de cocaína y heroína que se inyecta o inhala, conocida en inglés como “speedballing”, está cada vez más extendida entre las personas consumidoras de drogas, una combinación que puede ser mortal y que acabó con la vida de otros actores famosos como River Phoenix o John Belushi. El “speedball” está compuesto por heroína y una pequeña dosis de cocaína, que evita que el toxicómano sufra la somnolencia y la apatía propias del consumo de derivados opio, y que puede provocar desde visión borrosa, depresión o alucinaciones hasta la muerte.

El actor ya había tenido problemas de este tipo durante su etapa universitaria -hecho que reconoció en el programa de la CBS, 60 minutos, en 2006-. Llevaba 23 años sobrio hasta la recaída del 2013, en la que tuvo que ser ingresado en un centro de desintoxicación para tratar sus adicciones. Hoffman volvió a reconocer su recaída durante una entrevista.

La trágica muerte de Hoffman coincidió con un aumento en el consumo de heroína EEUU,que el Gobierno ha llegado a definir como epidemia. El estudio sobre Abuso de Drogas y Salud (NSDUH), elaborado por el Departamento de Abuso de Drogas y Salud Mental(SAMHSA, por sus siglas en inglés) concluyó que 669.000 estadounidenses habían consumido heroína por lo menos una vez en 2012 (un 80% más que en 2007).

Entre los años 2006 y 2010 murieron por esta causa 3.038 personas, explicaron fuentes del SAMHSA, perteneciente al Departamento de Salud de EE UU.

La autopsia confirmó que Hoffman murió de la misma manera que el actor de Glee, Cory Monteith, de 31 años, en Vancouver el pasado octubre. Entre otros, también se han relacionado con el abuso de sustancias, los fallecimientos del actor australiano Heath Ledger en 2008 y el de la cantante Whitney Houston en 2012.

 

¿Que es el “speedball” ?

 

El “speedball” o “powerball” es el cóctel donde se combinan la heroína y la cocaína en una misma jeringa para luego usarla inyectando por la vía intravenosa. Mientras que la cocaína es un estimulante que acelera la presión cardíaca y causa hiperventilación la heroína es un depresor que disminuye la presión cardíaca y la respiración. Así que al combinar estas dos drogas se produce una euforia total en un grado que combina ambas sustancias, al mezclar cocaína con heroína se disminuye los efectos adversos de ambas drogas tales como la ansiedad de la cocaína como la sedacción o letargo de la heroína.

El efecto de la cocaína desaparece más rápido que la heroína así que si la persona sufre una sobredosis muere de un paro cardíaco o de una insuficiencia respiratoria.

La cocaína actúa como un estimulante, mientras que la heroína como un depresor. La administración conjunta provoca una ráfaga de euforia en un grado que combina ambos efectos, disminuyendo además los efectos adversos, tales como la ansiedad y la sedación.

 

Vuelve la heroína…

 

El bajo precio por dosis respecto a otras sustancias y el fácil acceso de los consumidores a esta droga explican, en parte, el repunte en su consumo.

Pese a que para muchos hablar de heroína retrotrae a ‘la movida’, a los “yonkis” de las grandes ciudades en los 80 y los 90 y a muchos cantantes y famosos de la época enganchados a esta droga, los primeros años de la crisis la hicieron resurgir. En 2008 hubo un repunte en el tráfico y el consumo de heroína, así como en las incautaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad.

La heroína regresa a España por la masiva oferta en todo el mundo de esta droga. Ha pasado muchos años desde esa época en que la heroína marcó un estrago. Y más aun, concretamente desde 1898, de Cuando entonces la heroína se vendía en farmacias …

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Las jeringuillas eran el método más usado para drogarse con heroína en los años 80. Ahora, se suele fumar o esnifar.

 

¿Por qué vuelve a consumirse heroína?

 

Los expertos en la lucha contra el tráfico de drogas asocian el repunte de consumo de heroína con la crisis. Así lo explican los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes (BCE) de la Policía Nacional, que indican que se trata de una sustancia más barata que, por ejemplo, la cocaína. Aproximadamente, es un 30% más barata.

Además, la heroína se suele vender en micras, por lo que el consumidor no necesita tener tanto dinero disponible para consumir una dosis.

Cuando la heroína parecía ya una droga del pasado, asociada a “una generación perdida” de jóvenes enganchados en los ochenta, y a los estragos causados por el sida, los expertos en la materia coinciden en señalar “un repunte” preocupante, aunque de momento en España no se ha llegado a la “epidemia” que sacude algunas ciudades de Estados Unidos como Ohio. “Ahora, aunque no hay datos de un mayor consumo, usan la heroína como relajante, para compensar los efectos de otras drogas más excitantes como la cocaína y las sintéticas.

Expertos también han conjeturado que los adictos cambiaron analgésicos por heroína, más barata y más fácil de conseguir.

 

El perfil del consumidor de heroína cambia: “el nuevo yonqui”

 

Nuestra mente asocia la heroína a “yonquis esqueléticos” que pasan el día buscando cómo agenciarse la próxima dosis. Nada que ver con las últimas víctimas ilustre que se han cobrado el abuso de esta droga, como algunos actores estadounidense de unos 45 años de medía, al que la policía suelen encontrar muertos en sus lujosos apartamentos de Nueva York con una jeringuilla en el brazo.

La imagen de la heroína sigue, en buena medida, asociada a la epidemia de final de los años setenta y principios de los ochenta.

Una epidemia de heroína y drogas similares golpea Estados Unidos. Al contrario que hace unas décadas, las víctimas no viven en zonas urbanas degradadas sino en barrios residenciales blancos. Ya no se las estigmatiza. Insólitamente, en los debates de la campaña para las elecciones presidenciales los candidatos no discuten sobre políticas represivas sino de rehabilitación. Las muertes por sobredosis casi se han cuadruplicado desde 2000. En este país mueren más personas por sobredosis que por accidentes de tráfico.

“Es gente joven, que no conoce lo que pasó en los ochenta”, que no se inyecta la heroína sino que la fuma, por lo que no tiene esa percepción del riesgo ligada al sida; que lo hace además para paliar los efectos de las otras drogas que consume, como la cocaína o el éxtasis, mucho más psicóticos; “En realidad, consumen heroína para compensar y relajarse”. Ese podría ser el perfil del nuevo yonqui.

 

Medicamentos opioides: puerta de entrada a la heroína (siglo XXI)

 

El perfil del nuevo heroinómano del siglo XXI fue descrito en un artículo recién publicado en mayo del 2014 en JAMA Psychiatry. Comparado con las generaciones previas, la nueva generación de usuarios de heroína es más bien de edad más avanzada, vive en áreas suburbanas y rurales, y se iniciaron en la heroína a través de analgésicos prescritos por el sistema sanitario, de los cuales acabaron abusando.Evzio, sobredosis de heroína, opiáceos, adicción a los analgésicos

Otro trabajo cualitativo realizado en Filadelfia y San Francisco también de publicación reciente (en marzo del 2014), estudió precisamente las transiciones en el consumo de sustancias en los usuarios, desde el consumo de medicamentos opioides a heroína y viceversa. En estas dos ciudades, los jóvenes heroinómanos referían haber empezado consumiendo medicamentos opioides (fundamentalmente oxicodona inhalada, fumada o inyectada) antes de iniciarse en el consumo de heroína.

Según investigaciones del CDC en Atlanta, afirma que aproximadamente un 75% de los usuarios de heroína refieren haber empezado consumiendo medicamentos con receta.

Las drogas opiáceas, la amenaza más letal para los jóvenes: La adicción al estimulante que mezcla efectos sedativos y alucinógenos representa uno de los caminos más rápidos hacia la muerte. Cómo darse cuenta si un familiar o amigo cayó en su letal telaraña

La promesa de la anulación del dolor extremo es siempre peligrosa. Puede aparecer en una primera instancia como una solución, pero de no saber llevarlo con criterio, se puede volver una necesidad. Y ahí radica el peligro. Las drogas opiáceas son de las más amenazantes de la actualidad en el mundo. El camino a la adicción es muy accesible y la probabilidad de sufrir una sobredosis de un día para otro es muy amplia.

Llámese heroína, morfina, vicodín, fentanyl o meperidina, el consumo de las drogas surgidas del opio creció de manera abrupta, tanto mediante las drogas legales (bajo receta), como las ilegales.

 

Sobredosis debidas a medicamentos

 

Un estudio publicado en JAMA en el año 2010 muestra que en ese año acontecieron 38.329 muertes por sobredosis por drogas en EE UU, de las cuales un 57,7% eran debidas a medicamentos de venta con receta.

El 74,3% de muertes por medicamentos que requieren receta fue por sobredosis no intencionada, es decir, no se corresponden con intentos de suicidio. En algunos casos las sobredosis incluyeron la combinación de varios productos; los opioides fueron responsables de un 75,2% de las sobredosis, las benzodiazepinas de un 29,4%, los antidepresivos un 17,6% y los antiepilépticos y antiparkinsonianos un 7,8%.

En un 30,1% de las muertes por sobredosis por opioides se encontró la presencia de benzodiazepinas y un 13,4% también habían consumido antidepresivos.

Los estimados del 2010 del NIDA sugieren que más de cinco millones de estadounidenses abusan actualmente de un analgésico recetado, y alrededor de uno de cada 12 estudiantes de último año de secundaria abusa del Vicodin, y uno de cada 20 abusa del Oxycontin.

Según los CDC, las muertes no intencionadas por sobredosis de opioides con receta es la principal causa de muerte accidental en EE UU, por encima de los accidentes de tráfico.

Recientemente, la ONU también hizo notar su preocupación y aseguró que “el uso indebido de medicamentos de venta con receta es una de las principales amenazas contra la salud pública e incluso supera las tasas de consumo de drogas ilegales en algunos países”. Esto representa un pico histórico de muertes por sobredosis de opioides y otros medicamentos de venta bajo prescripción médica .

 

Desintoxicación de la heroína

 

Los programas de desintoxicación tratan de lograr una abstención segura y compasiva de los opiáceos minimizando la severidad de los síntomas del síndrome de abstinencia y otras complicaciones médicas.

La desintoxicación física, es solo una pequeña parte del tratamiento. Es necesaria una evaluación completa e individualizada de los aspectos médicos, psicopatológicos y sociales de cada paciente. Así mismo se hará una exploración clínica detallada, así como de exámenes psico-diagnósticos y psicopatológicos. Por otro lado, se indaga en la existencia de enfermedades psíquicas asociadas al consumo de heroína y las repercusiones de la adicción en la familia del paciente, su trabajo y sus amistades. Este procedimiento clínico es fundamental para determinar el tipo de intervención farmacológica, médica y terapéutica necesita cada paciente, además de proporcionar información para diseñar una estrategia individualizada.

 

Terapias de la conducta

 

Aunque los tratamientos conductuales y farmacológicos pueden ser sumamente útiles cuando son empleados individualmente, la ciencia nos ha enseñado que al integrar ambos tipos de tratamientos se consigue un enfoque más efectivo. Existen muchos tratamientos de la conducta eficaces para la adicción a la heroína. Estos pueden incluir enfoques residenciales.

Las intervenciones cognitivas-conductuales están diseñadas para ayudar a modificar las expectativas y los comportamientos del paciente relacionados al uso de drogas, y para aumentar sus habilidades para lidiar con varios factores de la vida que causan estrés. Tanto los tratamientos conductuales como los farmacológicos ayudan a restaurar la función cerebral y el comportamiento a un nivel normal, aumentando las tasas de empleo y disminuyendo el riesgo del VIH y de otras enfermedades así como también las conductas criminales.

 

¿Como actuar si sospecha que una persona cercana consume heroína?

 

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

 

 

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