Tráfico de drogas bajo el agua: “Así son los submarinos de coca”

 

Las autoridades de Colombia han anunciado el hallazgo de una embarcación semisumergible con capacidad para transportar unas ocho toneladas de cocaína.

“Es el primer sumergible que se decomisa en el país”, destacó a Efe el jefe militar, al aclarar que los aparatos de la misma naturaleza intervenidos en el pasado en ese litoral eran semisumergibles, es decir, que navegan casi a superficie.

Este submarino “puede movilizarse sumergido hasta nueve metros”, agregó Herazo, para destacar también que la nave fue fabricada en fibra de vidrio y contaba con “toda la tecnología, incluido un telescopio”.

Según el militar, que viajó al lugar del hallazgo junto a un grupo de periodistas, el sumergible tiene un costo de unos 2,12 millones de dólares.

Según informa la Policía, la nave, que estaba vacía, fue descubierta el sábado pasado a unos 600 kilómetros de Bogotá, y consta de radar, generador eléctrico y hasta aire acondicionado. El aparato, de 12 metros de largo y 3,5 metros de ancho, tiene una autonomía de navegación de 6 días con una tripulación para cuatro personas.

La Policía sospecha que la embarcación estaba bajo la custodia de las FARC.

Submariono, tráfico de drogas, como dejar la coca, tratamiento, adicciones, adicción, dejar las drogas, clínica adicciones

Los semisumergibles cocaleros no siguen un diseño en particular. Están elaborados de fibra de vidrio y varían en tamaño desde los 15 hasta los 30 metros. Algunos llevan cuatro toneladas de cocaína, otros hasta doce toneladas. Cada uno requiere miles de kilos de materiales y enormes motores, y todo eso se debe cargar hasta un sitio remoto en donde la fabricación tarda entre 30 y 60 días y cada uno “cuesta alrededor de un millón de dólares”. Pero la mayor parte de ese dinero no es para los materiales, sino para pagarle al equipo (de 20 a 30 trabajadores) para que mantenga la boca cerrada. “Pero aun a un millón de dólares, eso es sólo uno o dos por ciento del valor de la carga”.


Persecución a los Submarinos de cocaína

Este año han sido varios los submarinos descubiertos. El mecanismo siempre es el mismo: las autoridades descubren un “punto caliente” que es un semisumergible sin registro en el Pacífico y ahí empieza la persecución. La tripulación de los guardacostas colombianos alistan sus armas automáticas, se colocan los visores nocturnos y zarpan a 80 km por hora virando bruscamente en el océano Pacífico, guiados por un avión de inteligencia que rastrea el calor de los motores del semisumergible.

Submariono, tráfico de drogas, como dejar la coca, tratamiento, adicciones, adicción, dejar las drogas, clínica adicciones

 El submarino de 30 metros de longitud de fibra de vidrio puede llevar una tripulación de seis personas bajo el agua durante más de una semana.

Nos cuentan como fue el último descubrimiento: “No podíamos ver nada, estaba oscureciendo. Y no podíamos oírlo. Pero el olor nos estaba acercando, cuando estuvimos a un par de kilómetros de distancia empezamos a oler los químicos. Sabíamos que estábamos cerca”. Como un sabueso cazando a su presa, los guardacostas de Colombia siguieron el rastro de ese olor: el inconfundible hedor químico de 10.000 kilos de cocaína pura.

“Disparamos una luz de bengala, pero aún no lo podíamos ver. Sin embargo, el avión nos guió, luego vimos a los hombres, cuatro de la tripulación parados encima del semisumergible”. A medida que Santos (no es su nombre verdadero) se acercó, los hombres levantaron los brazos. No tenían armas y no se resistieron al abordaje. “Les pregunté si había alguien más adentro y dijeron que no. Pero cuando entré y empecé a apuntar con una linterna, encontré a otro tipo. Él ya había abierto las válvulas; el agua nos daba en los tobillos”.

El sabotaje es la primera línea de defensa para la tripulación del semisumergible cocalero. Si pueden hundirlo, la evidencia desaparece en el fondo del océano. Sin evidencia, no son traficantes de coca sino navegantes caprichosos que necesitan ser rescatados. Dentro de cada uno hay una serie de válvulas que abren para permitir que el agua entre y se hunda en menos de diez minutos. “Muchas veces estos tipos abren las válvulas de fondo y luego rompen la palanca, y entonces es imposible cerrarlas, aun si llegamos a tiempo”, dice el capitán de Navío Herney Gutiérrez, jefe de Estado Mayor de la Fuerza Naval del Pacífico. “Estamos estudiando la manera de introducir los comandos encima de los semisumergibles para tratar de salvaguardar la evidencia”.

“Apenas son detectados, ellos abren las válvulas para hundirse y los tipos se tiran al agua. La metodología de su demencia es que, bajo la ley internacional, se convierten en náufragos en una operación B&R (Búsqueda y Rescate), y bajo la ley internacional, uno tiene que rescatar esos tipos antes de hacer cualquier cosa por recuperar la evidencia”, dijo el capitán Mark Morris, de la Fuerza Naval estadounidense, quien describió cómo los comandos mexicanos descubrieron una manera a prueba de todo de detener el sabotaje. “El Comando Mexicano puso el pie en la escotilla y no dejó que ellos (la tripulación del semisumergible) la abrieran. Entonces, ¡cerraron la válvula! Luego, los mexicanos dijeron ‘Está bien, ya pueden salir'”.


Tráfico de cocaína en lanchas

Durante los años ochenta, “los años Miami Beach”, los traficantes de cocaína colombianos llenaban lanchas con cientos de kilos de coca y dejaban atrás a cualquier embarcación que navegara sobre la superficie. “Nosotros volábamos por encima de ellos y se reían y nos daban el dedo”, dijo un piloto de helicóptero de la Guardia Costera estadounidense.

Durante esa década, los traficantes escaparon a las variadas flotas de naves que les enviaban la Fuerza Naval y la Guardia Costera. Pero a medida que el gobierno estadounidense instalaba una miríada de radares, aviones de inteligencia y helicópteros, docenas de lanchas de velocidad tipo “go fast” fueron capturadas.

A finales de 2007 la tasa de éxito de los “go fast” era tan limitada que los traficantes de cocaína revisaron su plan de negocios y diseñaron fábricas para construir semisumergibles capaces de transportar cocaína desde Colombia hasta la costa de México, a otros países de América Central, o a Estados Unidos, pintados de verde y azul y moviéndose a una velocidad de tan sólo 12 km por hora. Los semisumergibles coqueros están del todo camuflados, y prácticamente no dejan rastro y son invisibles desde el aire. Los traficantes cambiaron la velocidad por el sigilo. La Guardia Costera de Estados Unidos les puso un sobrenombre a estas embarcaciones: los “go slows”, los “lentos”.

Hoy, los “lentos” semisumergibles cocaleros están por toda la costa pacífica colombiana, América Central y México. La DEA ha estimado que en el 2008, al menos uno salió de Colombia cada semana. “Desde enero de este año hasta la fecha hemos detectado cinco”, dijo el capitán de Navío Rodríguez, comandante de Guardacostas del Pacífico. “Estos son sólo los que capturamos, ¿quién sabe cuántos logran pasar?”.

También puede interesarle:

Hallado un ‘narcotúnel’ con electricidad en la frontera entre EE UU y México

Día mundial del Ictus, “Una sola ‘raya’ puede provocar un infarto cerebral”

Desarticulada una macrobanda que vendía marihuana en Madrid. Tráfico de drogas

Potomanía: Cuando beber agua se convierte en una obsesión

La policía descubre 20 kilos de cocaína en una auto-caravana

© 2017 por Elena Martí Nabona - TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS