Un cóctel de drogas, tras la muerte de los dos chicos en la ‘rave’ de Perales

Alcohol, speed, MDMA —éxtasis cristalizado—, cannabis y estramonio. Un cóctel letal.

Esa es la conclusión de los informes forenses aportados por los técnicos en el juicio del llamado “Caso del estramonio”.

 

Los informes toxicológicos desmintieron ayer las versiones de los testigos. Los dos jóvenes fallecidos en una fiesta celebrada en el monasterio abandonado de Perales del Río el 20 de agosto de 2011, después de consumir una infusión de semillas de la que se conoce como la más venenosa de las solanáceas —unas plantas leñosas— habían consumido también otras muchas sustancias.

Se trata de una cuestión clave teniendo en cuenta que lo que principalmente se dirime en este juicio —celebrado en el juzgado de lo penal número 5 de Getafe— es si Pablo Echegoyen y Alberto del Olmo murieron a causa de la ingestión del estramonio que llevó aquel día, diluido en agua y en una botella de plástico, Ivan M.G. a la rave, la fiesta musical al aire libre. Este último y la que entonces era su novia y acompañante, Cristina V.L., se enfrentan a nueve años de prisión por dos delitos de homicidio imprudente, uno de lesiones imprudentes y un delito contra la salud pública.

Alcohol, speed, MDMA —éxtasis cristalizado—, cannabis y estramonio. Un cóctel letal

La conclusión del forense Juan de Dios Casas Sánchez, tal y como consta en su informe, es la que sigue: “Estamos de acuerdo con lo reseñado por la médico forense que realizó la autopsia, al establecer que la causa de la muerte es multifactorial, es decir, la ingesta de estramonio junto con la de derivados anfetamínicos y el alcohol ha producido una intoxicación que cursa con un cuadro alucinatorio, excitación psicomotriz, hipertemia etc.; este estado probablemente ha contribuido a que el sujeto estuviera deambulando por el campo y sometido a altas temperaturas lo cual agrava aún más la propia situación derivada del consumo de estas sustancias”.

La acusación particular, por su parte, encargó un segundo informe forense que elaboró el profesor titular de la Universidad complutense y doctor en Medicina Cesar Borobia y que, en cambio, basándose en los tiempos de absorción de las sustancias ingeridas y en su grado de toxicidad, concluye: “Que la causa fundamental de la muerte ha sido la intoxicación de la atropina —el principal compuesto del estramonio—”. Aunque matiza que el fallecimiento “pudo verse favorecido por la acción de otra sustancia, la anfetamina”.

 

“Sabían que iban a alucinar”


Ivan M. G. guardaba sus semillas negras de estramonio como un tesoro en un recipiente en la estantería de su habitación. Estaba convencido de haber descubierto “en una tienda de Guadalajara” el “LSD de los pobres”, “el veneno de la bruja”, que quizá podría dar a conocer al mundo y, con suerte, como en el Cuento de la lechera, conseguiría “abrir un mercado”. Así lo recordaba ayer en el juicio que se celebró en el juzgado penal número 5 de Getafe María José Muñoz, una de sus amigas —o antiguas compañeras “de fiesta”—, amiga amiga de la que era su novia entonces, Cristina V.L., sentada junto a él en el banquillo de los acusados…

 

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