El Síndrome de Tourette, algo más que tics

Los expertos calculan que hay 25.000 personas que sufren este trastorno. Parpadeo, carraspeo, repetición de palabras propias o ajenas, sonidos sin significado o uso de palabras obscenas son tics que aparecen con este trastorno.

La presencia crónica, desde la infancia, de por lo menos 2 tics motores y un tic vocal, es la característica principal del síndrome de Tourette

 

¿Qué es el síndrome de Tourette?

 

El síndrome de Gilles de la Tourette (síndrome de Tourette o ST) es un trastorno neurológico que se manifiesta primero en la infancia o en la adolescencia, antes de los 18 años.

El síndrome de Tourette se caracteriza por muchos tics motores y fónicos que perduran durante más de un año. Por lo general, los primeros síntomas son movimientos involuntarios (tics) de la cara, de los brazos, de los miembros o del tronco. Estos tics son frecuentes, repetitivos y rápidos. El primer síntoma más habitual es un tic facial (parpadeo, contracción de la nariz, muecas). Pueden reemplazarlo o agregarse otros tics del cuello, del tronco y de los miembros.

El síndrome de Tourette ya no es considerado un síndrome raro, pero no siempre es correctamente diagnosticado porque la mayoría de los casos son leves y la severidad de los tics disminuyen en la mayoría de los niños a su paso por la adolescencia. Entre 0,4 % y el 3,8 % de los niños de 5 a 18 años pueden tener el síndrome de Tourette; la prevalencia de tics transitorios y crónicos en niños en edad escolar es alta, y los tics más comunes son parpadeo de ojos, toser, carraspear, olfatear y movimientos faciales.

 

¿Suele presentarse con otros trastornos?

 

Sí, aunque no siempre es así. El Síndrome de Tourette se presenta de forma más frecuente con el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Y no es extraño que aparezca, también, asociado a trastornos depresivos y de ansiedad.

Especialistas señalan que casi un 70% de los casos de Tourette vienen acompañados de algún otro trastorno psiquiátrico. Lo más frecuente es que se manifieste con los mencionados anteriormente:

  • Trastorno de atención con hiperactividad (TDAH)
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
  • Ansiedad
  • Depresión

Se desconoce la causa del síndrome de Tourette. Es más común entre los niños que entre las niñas. Los tics suelen comenzar en la infancia y pueden empeorar al inicio de la adolescencia.

También hay tics vocales. Estos tics vocales (vocalizaciones) generalmente se producen junto con los movimientos. Las vocalizaciones pueden incluir gruñidos, carraspeos, gritos y ladridos. También pueden expresarse como coprolalia (el uso involuntario de palabras obscenas o de palabras y frases inapropiadas en el contexto social) o copropraxia (gestos obscenos). A pesar de su amplia difusión pública, la coprolalia y la copropraxia no son comunes en trastornos de tics.

La existencia de un componente hereditario para el síndrome de Tourette se conoce desde hace tiempo. Sin embargo, hasta el momento, los estudios genómicos no habían proporcionado resultados concluyentes o reproducibles.

 El Síndrome de Tourette, algo más que tics

¿Cuál es la causa del síndrome de Tourette?

 

Aunque la causa del síndrome de Tourette es desconocida, las investigaciones actuales revelan la existencia de anormalidades en ciertas regiones del cerebro (incluyendo los ganglios basales, lóbulos frontales y corteza cerebral), los circuitos que hacen interconexión entre esas regiones y los neurotransmisores (dopamina, serotonina y norepinefrina) que llevan a cabo la comunicación entre las células nerviosas

 

Diagnóstico del Síndrome de Tourette

 

En la mayoría de los casos, la enfermedad es detectada en la infancia y con el tiempo mejora. Incluso, algunos cuadros pueden desaparecer. Pero también existe la posibilidad de que los síntomas persistan o se exacerben con el correr del tiempo.

Así mismo, no es infrecuente que los pacientes sean diagnosticados oficialmente con el síndrome de Tourette sólo después de haber presentado síntomas durante mucho tiempo. Esto obedece a muchas razones como el hecho de que los familiares no conocen bien el síndrome de Tourette, que comporta que los síntomas como los tics leves e incluso los moderados pueden considerarse como irrelevantes, como parte de una fase de crecimiento o como resultado de alguna otra condición médica. Por ejemplo, algunos padres pueden pensar que el parpadeo de ojos está relacionado con problemas de la vista o que el olfateo es producido por alergias en ciertas estaciones del año.

Ante la presencia de tics simples o complejos, o la sospecha de Síndrome de Tourette, se debe consultar a un médico neurólogo a fin de realizar un diagnóstico y un tratamiento temprano.

Es importante tener en cuenta los antecedentes familiares de tics, ST, Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), TOC u otros trastornos neurológicos o psiquiátricos. También los tipos de tics, su persistencia en el tiempo, la repercusión que producen (social, funcional, etcétera).

 

Tratamiento del Síndrome de Tourette

 

Respecto del tratamiento, el aspecto más importante consiste en determinar qué aspectos del trastorno merecen tratarse y cuál es la prioridad. El abordaje del tratamiento puede entrañar poca o una gran dificultad en función de cada paciente. La mayor parte de los trastornos de tics y de Síndrome de Tourette son leves, en contra de la falsa creencia popular.

Debido a que los síntomas del tic no siempre producen discapacidad, la mayoría de las personas con el síndrome de Tourette no requiere de medicamentos para controlar los tics. Sin embargo, existen medicamentos efectivos para aquellas personas cuyos síntomas interfieren con su funcionamiento diario

El tratamiento cognitivo-conductual es básico en todos los casos en los que se presente trastorno de conducta y/o trastorno de ansiedad, incluyendo el TOC. Además, se están desarrollando técnicas de “entrenamiento en la reversión del hábito” como tratamiento no farmacológico de los tics, pero debe ser realizado por un experto, la familia debe estar motivada y la efectividad del tratamiento es solo moderada.

Si el síndrome se acompaña de un trastorno obsesivo-compulsivo o déficit de atención e hiperactividad es necesario, además, tratar adecuadamente estas afecciones, que pueden deteriorar todavía más la calidad del vida del enfermo.

Existen varios fármacos para controlar los tics, así como también las comorbilidades psiquiátricas que manifiestan estos pacientes. Por otro lado, las psicoterapias suelen resultar muy efectivas. Pero el tratamiento dependerá de las características particulares de cada paciente.



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