La recuperación no es sólo abstinencia. Corpus La Garriga 2017

Siempre han dicho que si no eres capaz de luchar por algo, no empieces una batalla. Pero lo que no nos dijeron es que no sabes de lo que eres capaz hasta que lo intentas.

Y es que cuando una persona ingresa en una clínica de desintoxicación no sabe de lo que será capaz. A bote pronto, no se ve capaz ni tan solo de dejar de consumir. Así que ni hablemos de recuperarse.

Desarrollar y nutrir una actitud de recuperación, es básica para afrontar el día a día y vivir con humildad y prudencia, manejando las situaciones de riesgo sin retarse, buscando la ayuda necesaria de manera proactiva, asumiendo la responsabilidad de sus propios pensamientos, emociones, conductas y decisiones.

 


La recuperación no es sólo abstinencia.


Abstinencia y recuperación no es lo mismo. Es habitual que familiares y adictos confundan el no consumir con la recuperación. La abstinencia es sólo el primer paso de un camino que recorremos durante toda nuestra vida. Mantenerse físicamente sobrios es el punto de partida para el enorme trabajo que supone recuperar una vida plena y, por lo tanto, la sobriedad emocional.

En la recuperación, la abstinencia debe ir acompañada de cambios, que promuevan y sostengan un estilo de vida saludable y de mejor calidad.

Hay que decir que cuando una persona es adicta, todo gira en torno a su adicción. Su actitud le conduce a un aislamiento social y a un abandono de actividades o aficiones, además de a una pérdida de amistades, problemas laborales, familiares y económicos. Es por eso, que se deben hacer una serie de transformaciones internas y externas.


Una nueva vida es posible


Cuando un adicto ingresa se pone en marcha otra vida posible, una segunda oportunidad que reemplaza a la falta de sentido que la enfermedad favorecía.

Con el tiempo irá descubriendo que un nuevo sentido en su vida es posible. Y no sólo eso: es posible y necesario.

Y ahí es donde entra la festividad de hoy en La Garriga. Sí, estoy hablando del Corpus. Pero también podría referirme a ese curso que Blanca empezará este año, o de los proyectos que Marcos empieza a tener después de “trabajar” en su recuperación. O de Clara, que empieza a relacionarse sin miedo a abandonarse en los brazos del primer hombre que le sonría. Y es que esto es la recuperación.

Esta mañana hemos celebrado el Corpus en La Garriga con las ya tradicionales alfombras de flores. A las nueve de la mañana ya estaban “nuestros chicos” (como les llamamos cariñosamente) ayudando a crear esas obras de arte.

Blanca ayudando en la alfombra de la academia de ingles a la que acude cada martes y jueves. Marcos en la de la protectora de animales con la que colabora y Blanca, en la alfombra que organiza su compañera de gimnasio.

Y como ellos, quince pacientes más. Ayudando como cualquier otro habitante de La Garriga. Y es que la recuperación es eso: tener una nueva vida, sociabilizar, empezar nuevos proyectos basados en nuestro constante crecimiento personal, ser responsable y cumplir. Cumplir. Cumplir con nuestras obligaciones aunque hayamos estado años mintiendo y manipulando.

Manuela lo tiene claro: “Empecé a tener proyectos, a soñar con tener una familia, a destacarme en las cosas que me gustan; en definitiva, lo que una persona normal hace.”

“He aprendido a valorarme, ya que no me daba cuenta de esa gran diferencia de estar autodestruyéndome y vivir. He aprendido muchas cosas aquí, a controlar mis emociones, a ser más tolerante, a ser humilde, a respetar a los demás, a aceptarme tal y como soy, y enfrentar mis miedos.”

“No es algo de un día para otro” Ander lo tiene claro “No existen “curas” rápidas o mágicas, todo lleva su tiempo.”


No existen curas rápidas


La búsqueda obsesiva del arreglo rápido es común en todos los adictos.

La adicción ha provocado pobreza en la identidad, falta de límites, confusión y miedo respecto de la realidad así como trastornos en el manejo de las emociones.

Debido a que la conducta adictiva no sólo perjudica a uno mismo, la relación con la familia, amigos o pareja se altera, aparecen discusiones frecuentes, la comunicación se interrumpe, y hay pérdida de confianza, alejamiento y toda una secuela de alteraciones en la convivencia.

Y todo eso, no se recupera en un par de semanas.

Cada persona es un ser humano diferente con distintas situaciones de vida y distintas necesidades. Por esta razón cada tratamiento es individualizado de manera que se adecue lo mejor posible a las características contextuales de cada persona.

La recuperación es para toda la vida y su objetivo es el de mejorar la calidad de vida del adicto en recuperación.

 

Hay que vigilar en no dejarse engañar con falsas promesas o “curas” mágicas.

No existen “curas” rápidas o mágicas; el simple hecho de proponerlas denota un desconocimiento claro del tema. Además esa actitud es precisamente el centro de la dinámica mental de la adicción: la búsqueda obsesiva del arreglo rápido, la sustancia mágica, la persona, lugar o cosa que nos “arreglará” la vida.

Recuerda que la fortaleza y crecimiento llegan solo a través de esfuerzo y lucha continuas. Pero no dudes nunca que lo mejor está aún por venir.

 


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