La tragedia de los disidentes políticos chinos recluidos en psiquiátricos

Parece ser que el abuso psiquiátrico como método de persecución fue una práctica común en China. Sin embargo, no siempre fue así. Wang Wanxing fue un claro ejemplo.

El 3 de junio de 1992, un día antes del tercer aniversario de la masacre de la Plaza Tiananmen, Wang desplegó una pancarta reclamando que se reparara el daño que se le hizo al movimiento democrático dirigido por estudiantes- y que los participantes ya no fueran considerados como culpables ante los ojos del Partido. Él fue encerrado en un hospital psiquiátrico durante 13 años.

En un país donde sólo hay 1,7 psiquiatras por cada 100.000 ciudadanos y en el que los Hospitales Psiquiátricos no son un recurso real para la mayoría de los más de 100 millones de personas que sufren de alguna enfermedad mental en China, la sombra de la perversión de los hospitales policiales nos sigue poniendo los pelos de punta…


La perversión de la psiquiatría en China


El misterio de un activista por la democracia desaparecido en China se resolvió recientemente: aunque está sano, ha pasado los últimos 5 años encerrado en un hospital psiquiátrico. Antes pionero en la articulación de un futuro democrático para China, este paciente es ahora un símbolo de uno de los métodos más terroríficos que el régimen chino está utilizando para acallar a los disidentes.

Después de pasar tres años en la cárcel, Qiao se encontró sin trabajo, y todos sus amigos y parientes lo evitaban. Estaba constantemente bajo la vigilancia de la Seguridad Pública, era acosado, e incluso obligado por la policía a espiar a otros activistas.

hospital psiquiátrico en China - salud mental 4


Método de persecución


El abuso psiquiátrico como método de persecución fue una práctica común en China. Sin embargo, no siempre fue así. Durante los primeros 30 años de régimen comunista no se usaban hospitales mentales para perseguir a los “enemigos del Partido”. Los métodos comunes utilizados eran la ejecución, el encarcelamiento, y la supervisión. Además, si los contrarrevolucionarios eran etiquetados como pacientes mentales, ningún castigo, sin importar qué tan grave fuera, intimidaría a los demás que asumirían que las víctimas eran enfermos mentales y no personas políticamente incorrectas.

Este es el caso de C. M., quien mientras se lo llevaban esposado el 15 de diciembre de 2000, pensó en cómo sería la vida que le esperaba en la cárcel. El veterano electricista de 47 años había desafiado a la dictadura comunista organizando una huelga en la fábrica de sedas donde trabajaba y sabía que tarde o temprano vendrían a por él. Y así fue.

Pero la furgoneta policial que se lo llevó nunca se detuvo en el presidio local y siguió su camino hasta llegar al Hospital Psiquiátrico nº 4 de la ciudad de Yancheng, en la provincia de Jiangsu. Los médicos ataron a Cao a un camastro y durante los siguientes siete meses lo trataron con electroshocks y medicamentos suministrados a la fuerza. El paciente sufría, a los ojos del Estado chino y de los 17 expertos que firmaron su informe médico, un proceso de «psicosis paranoica».

El Hospital Psiquiátrico nº 4 de Yancheng forma parte del más secreto y desconocido sistema de represión del Partido Comunista Chino y es sólo uno entre las decenas de centros donde el Gobierno encierra a disidentes, líderes religiosos, dirigentes sindicales y opositores. Desde 1987, y sin el conocimiento de Occidente o de la Asociación Mundial de Psiquiatría, los líderes chinos han creado una red de hospitales mentales clandestina bautizada con el nombre de Ankang («paz y salud»).

“Nunca sabías cuándo iba a ser tu turno. Cuando querían castigar a alguien, la alarma del pasillo sonaba y varios policías venían para atarte a la cama.” La hormiga eléctrica, inyecciones y otras escalofriantes descripciones que nos negamos a recrear.


Hospitales psiquiátricos para disidentes


Lo normal es que pacientes sanos y otros que no lo están compartan habitación en los psiquiátricos utilizados para internar a disidentes. El Gobierno chino ha elaborado una serie de textos y libros donde se describen patologías no reconocidas en ningún otro país del mundo, pero que son de obligatorio estudio para los estudiantes de psiquiatría forense destinados a trabajar en hospitales Ankang.«Ilusiones reformistas», «monomanía política», «exceso religioso», «alucinaciones reformistas» o «interés desmedido en modas extranjeras» forman parte de los síntomas achacados a personas que se manifiestan contra el Gobierno regularmente o tratan de organizar asociaciones o grupos independientes.

Cuándo y cómo exactamente empezó el uso generalizado de los hospitales psiquiátricos para este fin no está claro. El primer caso fue reportado el 2 de enero de 2000, en el sitio web de Falun Gong Minghui.org, “El 16 de diciembre de 1999, la estación de Policía de Beijing Fangshan Chengguan envió a más de 50 practicantes de Falun Gong al Hospital Mental Zhoukoudian sin pasar por ningún procedimiento legal o médico”.

hospital psiquiátrico en China - salud mental 4

Cuando Yao Guifang, la mujer del contestatario electricista Cao, pudo finalmente visitar a su marido en el hospital nº 4 de Yancheng, apenas pudo reconocer al hombre que tenía enfrente. «No sé por cuánto tiempo podré mantener el juicio», aseguró un desvalido Cao, que relató a su esposa que vivía encerrado en una pequeña habitación con 20 enfermos mentales y recibía constantes inyecciones que le llevaban a perder el sentido. Una huelga de hambre, la negativa de sus familiares a reconocer su supuesta enfermedad y la publicidad de su caso en la prensa occidental lograron que las autoridades chinas liberaran a Cao.

En el Ankang de la ciudad de Shanghai permanece recluido Wang Miaogen, un curtido opositor del Gobierno que no tiene a nadie que interceda por él. Su diagnóstico: «maniaco político».

En estos hospitales psiquiátricos se elaboran programas de «reprogramación del pensamiento» en los que los seguidores de Falun Gong son obligados a ver vídeos con las supuestas atrocidades cometidas por sus compañeros durante 12 horas al día. La admisión de la culpa ante cámaras de vídeo, la denuncia de otros miembros de Falun Gong, el castigo corporal y el estudio de la ideología maoísta forman parte de un tratamiento destinado a «lavar el cerebro» de los detenidos, según testimonios de quienes han abandonado los hospitales.


Denuncia a la existencia de los hospitales policiales


El investigador británico Robin Munro denunció por primera vez la existencia de los hospitales policiales en el año 2000 con la publicación de un detallado informe de 130 páginas en el Columbia Journal of Asian Law.

En abril de 2004, la Organización Mundial para Investigar la persecución a Falun Gong (WOIPFG) encuestó a más de 100 hospitales psiquiátricos en 15 provincias de China. Ochenta y tres por ciento de ellos admitió que había “recibido y tratado” a practicantes de Falun Gong, y más del 50 por ciento afirmó que los practicantes no tenían problemas mentales y que estaban detenidos expresamente con el propósito de obligarlos a renunciar a sus creencias.

Muchos de ellos fueron enviados a hospitales por la policía o las autoridades locales. Un médico del Hospital Psiquiátrico de la ciudad de Liaoyang le dijo al investigador que el hospital utiliza más de 10 métodos, incluidos los medicamentos psiquiátricos, para obligar a los practicantes de Falun Gong a renunciar a sus creencias.

Para el 24 de marzo de 2014, Minghui publicó un total de 7.710 informes sobre casos de abusos psiquiátricos. Todas estas estadísticas de Minghui se cree que subestiman enormemente las cifras, debido a la dificultad para obtener información fuera de China.


China cambia sus leyes para proteger la enfermedad mental


China adopta una ley para proteger por primera vez los derechos de los enfermos mentales después de años de acusaciones de que los hospitales psiquiátricos encerraban a personas en contra de su voluntad y que servían para silenciar a disidentes.

La ley, que fue aprobada en el 2012 por el Comité Permanente de la XI Asamblea Popular Nacional, es la primera norma de categoría nacional en el ámbito de la salud mental de este país. Defensores de derechos humanos la denominan la ley reñida, ya que se ha debatido durante más de dos décadas, y además la consideran deficitaria en relación a las normas internacionales, pues permite el internamiento involuntario sin revisión judicial.

La ley va a “frenar los abusos con respecto al tratamiento obligatorio de salud mental y protegerá a los ciudadanos de someterse a un tratamiento innecesario o la hospitalización ilegal”, según informó en su día la agencia estatal de noticias Xinhua.

hospital psiquiátrico en China - salud mental 4

Y siempre es mejor tener una “ley a medias” que no tener. O así piensan las organizaciones de derechos humanos. “Le damos la bienvenida, porque tener una ley es mejor que no tenerla”, declaró Nocholas Bequelin, un investigador de Human Rights Watch, organización que defiende los derechos humanos.

La nueva ley prohíbe los exámenes de salud mental si se realizan en contra de la voluntad de la propia persona. También estipula que cualquier diagnóstico que desvele una enfermedad mental debe ser hecho por un psiquiatra cualificado. Además, los pacientes pueden decidir recibir o no el tratamiento por voluntad propia. Sólo aquellos que sean diagnosticados con un grave problema mental y exista la posibilidad de autolesionarse o herir a otros, deben recibir un tratamiento obligatorio hospitalizado.

Pero aun muchas personas todavía sigue preocupadas, convencidas de que la policía confina a las personas que consideran alborotadoras en hospitales psiquiátricos de este país.


Enfermemos mentales en China


Si nos centramos en las personas que realmente si son enfermos mentales en China, podemos decir que el número de personas en China diagnosticadas con algún tipo de enfermedad mental alcanza un nivel récord. Según estadísticas oficiales, en China habitan 1400 millones de personas; si más de 100 millones sufren de alguna enfermedad mental, la relación es de 1 cada 14 personas. Ningún otro país del mundo alcanzó esta cifra en los últimos 100 años.

Si nos centramos solamente en la depresión, ya estamos hablando de 54 millones de personas en China, un país en el que solo hay 1,7 psiquiatras por cada 100.000 ciudadanos.

En este país modernizado a un ritmo nunca visto en la historia, urbanizado a marchas forzadas y de profundas desigualdades entre ricos y pobres, cerca de 100 millones de chinos —un 13,7% de la población— padecen enfermedades mentales. Y la cifra sigue creciendo, según fuentes gubernamentales.


54 millones sufren depresión


Según las cifras del Ministerio de Sanidad, 54 millones de ellos sufren depresión. Y la mayoría de ellos nunca llegan a acudir a un médico o recibir tratamiento. En el caso de la depresión, solo un 30% están diagnosticados y apenas un 10% se somete a terapia.


Primer hospital para enfermos mentales


La medicina occidental para el tratamiento de los trastornos mentales se ha introducido poco a poco y con gran dificultad en el país asiático. Hasta finales del siglo XIX la neuropsiquiatría occidental no llegó a China. El primer hospital para enfermos mentales se abrió en 1898 en Guangzhou. Pronto lo siguieron los Hospitales psiquiátricos de Shanghai y Pekín.

A partir de ese momento la psiquiatría se fue desarrollado con eficacia. Los especialistas occidentales se encargaron de instruir a los médicos chinos. No obstante, a pesar de los esfuerzos iniciales, a finales de la década de los 40 había menos de 60 psiquiatras y 1.000 camas destinadas a enfermos mentales. Hoy en día las cifras siguen siendo muy acotadas: Los datos del Ministerio de Sanidad chino señalan que el país cuenta con tan sólo 16.383 psiquiatras, entre un 5% y 10% de los que existen en los países desarrollados.


El papel de la medicina tradicional


Hasta el siglo XX, en China la medicina tradicional se ocupaba de los enfermos mentales. Esta forma de tratar patologías se basa en la relación entre los órganos y las emociones. De manera resumida podríamos decir que la furia provoca daños en el hígado, estar demasiado contento perjudica al corazón, el miedo hiere los riñones y la tristeza afecta a los pulmones. La salud consiste en un equilibrio entre el mundo interior (yin) y el exterior (yang).

La mayoría de la población busca refugio en la medicina tradicional antes que en la occidental, basada en el método científico, sobre todo en las áreas rurales. De hecho, gran parte de los médicos tienen conocimientos sobre esta práctica ancestral y en muchos hospitales hay doctores que la utilizan.


¿Como actuar?

 

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece algún trastorno mental o adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar.

Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono 646 479 014 o mandar un correo electrónico a info@centrocanrossello.com

 


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