Compras Compulsivas

Adicción a las compras: compras compulsivas

La compra compulsiva consiste en el afán desmedido, incontrolado y recurrente por adquirir cosas.

És un trastorno de control de los impulsos asociado a problemas como la ansiedad, la depresión, la baja autoestima o la irritabilidad. Alrededor del 5% de la población puede sufrir esta adicción, sobre todo mujeres jóvenes. “Les suele costar reconocer que tienen un problema. Por eso es importante que sus seres queridos estén pendientes de sus movimientos”, señalan los expertos.

Es una adicción en toda regla que, si bien en su máxima expresión afecta a poca gente, es más común de lo que pudiera pensarse. Es la consecuencia de un impulso irreprimible, un acto poco consciente del que después nos arrepentimos, porque compramos cosas poco útiles o gastamos más de lo que podemos.

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La compra genera en la persona adicta una satisfacción inmediata, con la que cree llenar su vida de sentido y con la que consigue borrar temporalmente los problemas.

Para que nos entendamos, “ir de tiendas es para ellos darse un ‘chute’ de adrenalina”, sus tarjetas de crédito echan humo y no dudan en gastar más dinero del que tienen para vaciar las estanterías de los comercios.

 


Una reacción inadecuada

 

Sentimientos de tristeza, rabia, incomprensión, desatención y soledad, encuentran su vía de escape en la compra de artículos muchas veces no necesarios que nos aportan satisfacción en el momento de su adquisición.

Quizá buscamos que alguien nos haga caso y sentir que “somos alguien”. Comprando nos sentimos vivos, en cierto modo importantes, y saciamos el vacío que causan la soledad, el tedio, las tensiones y problemas, los disgustos o la incomprensión. Intentando mitigar el dolor, canalizamos nuestro enfado hacia la compra y posesión del objeto.

 


Compulsión, ¿qué es?

 

Entre las causas que mueven a comprar de forma desmesurada no se encuentra la necesidad, sino un descontrol de los impulsos y un pensamiento irracional que surge de una necesidad emocional, de la falta de autoestima, de un vacío o de la imposibilidad de soportar frustraciones y problemas.

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La utilidad tampoco es motivo porque los adictos a las compras no estrenan sus adquisiciones y las acumulan en casa produciéndoles un sentimiento de culpabilidad que les mueve a volver a las tiendas, a veces a escondidas, para quitárselo y sentirse feliz. “Es un círculo vicioso y una enfermedad muy difícil”.

Respecto a la forma de detectar a los compradores compulsivos, psicólogos declaran que es una “adicción encubierta” porque la persona no reconoce que tiene un problema y ve normal su comportamiento”, ya que vive en una sociedad “totalmente consumista”.

 


Perfil del comprador compulsivo

 

En cuanto al perfil, afecta más a mujeres que a hombres y que la edad oscila entre los 30 y los 40 años, aunque el auge de las nuevas tecnologías ha originado una nueva clase formada por adolescentes cuya “única forma de ocio es salir a adquirir el último videojuego que ha salido al mercado”.

 


¿Porqué hablamos de adicción?

 

La compra compulsiva reúne todas estas características: la voluntad del afectado es casi nula, la satisfacción por la compra realizada deviene efímera y se entra en una espiral de la que difícilmente se puede salir sin la ayuda de un especialista.

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¿Cuando podemos pensar que existe una adicción a las compras?

 

“Hay gente que compra en exceso, sobre todo en determinadas épocas del año, como las navidades o las rebajas, pero puede dejar de hacerlo cuando quiera. Sin embargo, a las personas que sufren una adicción les resulta imposible reprimirse, aún cuando esos gastos están por encima de sus posibilidades económicas”, indica la psicóloga Sandra Anguita.

Como en cualquier a dependencia y la falta de control del gasto son claves para diferenciar a las personas que compran mucho porque sí de quienes sufren esa patología.

 

Podemos pensar que existe una adicción a las compras cuando:

– Cuando nos sentimos tristes, deprimidos o enojados, lo único que nos calma es ir de compras.

– Compramos con frecuencia cosas poco útiles, que después nos arrepentimos de haber adquirido.

– Tenemos la casa llena de artículos que no hemos usado y que nos resultan inservibles.

– Nos precipitamos a la hora de comprar, porque no podemos controlar nuestros impulsos.

– Del entorno familiar y de amigos nos llegan mensajes críticos con nuestra desmedida afición a comprar.

– Aun a pesar de haber comprado muchas cosas o haber realizado un gran gasto, nos sentimos insatisfechos cuando reflexionamos en casa sobre los objetos adquiridos.

– Vemos que se nos va el dinero sin darnos cuenta, y a menudo estamos irritados por haber gastado el dinero tontamente.

– Cuando vemos algo que nos gusta, no paramos hasta comprarlo.

– Adquirimos productos “milagro” que intuimos o sabemos inútiles.

– Cuando recibimos el extracto de la tarjeta de crédito, nos sorprende sobremanera la cantidad e importe de las compras que hemos hecho.

– Nuestro tiempo libre lo dedicamos preferentemente a visitar los centros comerciales o ir de escaparate en escaparate.

 

Cuando el comprar se convierte en necesidad irreprimible surge el problema.

 


Soy un comprador compulsivo. ¿Qué puedo hacer?

 

Como hemos dicho, lo que mueve a un compulsivo a comprar es la falta de control de los impulsos y un pensamiento irracional. Así pues, difícilmente esta persona podrá, por si misma y sin ayuda, darse cuenta de su problema y solucionarlo.

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana es adicto a las compras lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

Sólo con la modificación de la conducta y del control de los impulsos podremos controlar la ansiedad y los conflictos interpersonales pudiendo cambiar así el estilo de vida del paciente.

 


Testimonio

 

“Al principio compraba ropa, calzado, complementos y productos de belleza para verme mejor. Me llevaba un montón de prendas, zapatos y cremas a casa y, aunque no me hicieran falta, estaba encantada.

Poco a poco, mi adicción a las compras fue a más y empecé a acumular todo tipo de objetos inservibles… Incluso cuando iba al supermercado, no compraba un solo champú, la escusa era siempre la misma “está de oferta, lo necesito” aunque sinceramente nunca me paré ni un solo segundo a pensar ¿realmente lo necesito?

Si veía algo que me gustaba, me lo llevaba sin reparar en el precio ni en la utilidad. Hasta llegué a pagar 800 euros por un cuadro enorme que no tenía dónde meter…”.


Entrevista

 

Os dejamos la entrevista que el programa Gente Despierta (dirigido por Carles Mesa) nos hizo a Centro Can Rosselló con la terapeuta Ana Sabaté, Mª José Raventós (enfermería) y Elena Martí.

Gracias a Radio Nacional de España por lo bien que nos trataron, por pensar en nuestra Clínica como un buen ejemplo de tratamiento y por difundir esta adicción que afecta a muchas personas, ayudando así a romper con el estigma que rodea el mundo de las adicciones.

Y también gracias a ellas por dar su testimonio. Esperamos que su testimonio pueda ayudar a muchas personas.

 

RNE



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