Tipos de enfermedades mentales: trastornos de personalidad

Los trastornos de personalidad, sin ser calificados como una patalogía mental, sí condicionan de una forma notable la vida cotidiana del sujeto. Existen distintos tipos de trastornos de la personalidad. Por ejemplo, el dependiente que tiene una necesidad de cariño ilimitada, el antisocial que tiene dificultades para cumplir las normas a nivel social, el narcisista que tiene una imagen distorsionada de sí mismo o el esquizoide, por decir algunos.


Tipos de trastornos mentales


Existen distintos tipos de enfermedades mentales, entre los que podemos destacar los siguientes:

Una enfermedad mental es una condición o trastorno que afecta al curso normal del pensamiento, teniendo además un gran impacto en la emotividad, estado de ánimo, función cognitiva y conducta del individuo.

Las enfermedades mentales abarcan afecciones comunes como la depresión y la ansiedad, las causadas por el abuso de sustancias y otras graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

Existen varias clasificaciones, siendo las más conocidas y más respetadas el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales  (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association, o APA) que contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones claras de las categorías diagnósticas.

Otra de ellas es de la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien recomienda el uso del sistema internacional denominado CIE-10, acrónimo de la Clasificación Internacional de Enfermedades, décima versión, cuyo uso está generalizado en todo el mundo.

Una vez dicho esto, veamos cuales son los principales trastornos mentales. Usaremos una manera clara de nombrarlos para que cualquier persona pueda entenderlo, dejando de lado las diferentes clasificaciones técnicas.

Hijos de alcohólicos - alcohólico - centro de adicciones_


Trastornos del estado de ánimo



Su principal característica es que afectan a la persona emocionalmente y suponen una alteración del humor.

Un ejemplo es el trastorno bipolar, que combina períodos de mucha exaltación (llamados maníacos) con otros de total abatimiento (depresivos). La duración de cada fase varía en cada persona, y se alternan con otros períodos en los que el estado de ánimo se normaliza y los síntomas de la enfermedad desaparecen prácticamente por completo.

El trastorno bipolar afecta a un 4% de personas, incluyendo formas más leves.. Como ya hemos dicho, se caracteriza por alternar episodios depresivos y maníacos o hipomaníacos (euforia, aceleración del pensamiento). Puede darse sintomatología psicótica (delirios o alucinaciones).

Los trastornos depresivos son otro tipo de trastornos del estado de ánimo, que presentan síntomas como la tristeza, la desesperanza y la inhibición.

Destaca la depresión, que afecta (sin contar las formas más leves) a un 5% de la población.

Es importante reconocer la diferencia entre la tristeza y la depresión, porque con frecuencia se confunden. Y, cuando esto sucede, no las manejamos adecuadamente provocando que nuestro sufrimiento crezca. Tristeza o depresión. La primera afecta a emociones básicas. La segunda dura, al menos, dos semanas, e implica bajón de autoestima o pérdida de peso.


Trastornos de ansiedad


Son trastornos en los que predominan el miedo y la inseguridad, y se caracterizan por la anticipación de un futuro peligro o desgracia acompañados de un sentimiento incómodo.

Algunos ejemplos son el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, las fobias y el trastorno de estrés post-traumático.

Dentro de este tipo destacan los trastornos de pánico: aparición súbita de un miedo o malestar intenso que alcanza su máximo exponente en pocos minutos; se produce temblor, palpitaciones y sudoración, entre otros síntomas.

También las fobias: temor irracional y desproporcionado ante una situación concreta; una de las más comunes es la agorafobia.

Los trastornos de ansiedad generalizada: preocupación excesiva, anticipando situaciones potenciales, en torno a sucesos o actividades cotidianas. Se da irritabilidad, fatiga, problemas de sueño y nerviosismo.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) , que afecta al 3% de la población y se define por la presencia de obsesiones contra las que se lucha y para mitigar las molestias que originan surgen las compulsiones. En esta condición se presenta un estado de ansiedad que lleva a que ocurran pensamientos obsesivos, que hacen que quien lo padece se vea obligado a llevar a cabo acciones repetitivas para tratar de remediarlos conocidas como compulsiones. Un ejemplo es las personas obsesionadas con hechos como cerrar los grifos de agua, la persona al salir de un sitio como el baño se siente ansiosa por la posibilidad de haber dejado el grifo abierto, que se convierte en un pensamiento que viene a su mente de forma continua y repetida obligándolo a tener que ir varias veces a ese lugar a verificar que realmente lo cerró.

Y el trastorno por estrés postraumático, que aparece como consecuencia de una situación vital extrema. Entre los síntomas destacan un estado de hiperactivación emocional y embotamiento.

 

Trastornos relacionados con sustancias


Estos incluyen problemas asociados con el abuso del alcohol u otras drogas ilegales o legales. Los síntomas más habituales son cambios en el comportamiento (alteraciones en el apetito o en el sueño, disminución del rendimiento escolar o laboral, falta de motivación…), cambios físicos (pérdida o incremento de peso repentinos, deterioro en el aspecto físico, temblores…) y cambios sociales (cambio de amigos, problemas legales, necesidad de dinero…).


Trastornos psicóticos


Son los conocidos como trastornos de separación de la realidad ya que causan un desprendimiento de la misma (delirios).

Este tipo de trastornos son realmente complejos. Se caracterizan por la presencia de ideas anormales y la perdida de contacto con la realidad, las personas con trastornos psicóticos tienen alucinaciones que muchas veces se manifiestan como instrucciones que la persona siente que debe cumplir o bien la visualización de cosas que no existen, también pueden presentarse ideaciones o falsas creencias llamadas delirios.

El ejemplo más notable es la esquizofrenia, cuya característica principal es que la persona experimenta una grave distorsión entre sus pensamientos y emociones. Es frecuente que oiga o vea cosas que no existen, se aísle de su entorno, descuide su aspecto, sus quehaceres o crea cosas que no son verdad.

La esquizofrenia es un trastorno fundamental de la personalidad, una distorsión del pensamiento. Los que la padecen tienen frecuentemente el sentimiento de estar controlados por fuerzas extrañas. Poseen ideas delirantes que pueden ser extravagantes, con alteración de la percepción, afecto anormal sin relación con la situación como aislamiento.

Muchas veces, las personas con este trastorno escuchan voces que otros no escuchan o piensan que los demás pueden leer su mente, controlar sus pensamientos o confabular para hacerles daño. Y esto puede aterrorizarlas y convertirlas en personas retraídas y fácilmente irritables.

Las personas con esquizofrenia pueden hablar sin sentido, pueden sentarse durante horas sin moverse ni hablar e incluso puede parecer que se sienten perfectamente bien hasta que expresan lo que verdaderamente están pensando. En la mayoría de veces no son conscientes de su enfermedad.


Trastornos disociativos


Estas personas sufren alteraciones graves en la conciencia de la persona y la identidad, estos cambios pueden ser producidos influenciados en relación a su entorno. No sería de extrañar que personas que padezcan este trastorno sufran un estrés severo, lo que significa un desastre en la persona afectada.

Algunas circunstancias vitales provocan que la mente reaccione de forma anómala, provocando una disociación de sus mecanismos y procesos básicos, como la memoria o la identidad. Antiguamente uno de los dos tipos de enfermedades mentales que se consideraban típicos de la histeria, entre estos trastornos destacan la amnesia disociativa, la despersonalización o el trastorno de personalidad múltiple.


Trastorno delirante


El trastorno delirante o paranoia es un trastorno psicótico caracterizado por ideas delirantes no extrañas en ausencia de cualquier otra psicopatología significativa.

En particular, la persona con trastorno delirante o psicosis paranoica no ha cumplido nunca los criterios para la esquizofrenia y no tiene alucinaciones marcadas, aunque pueden estar presentes alucinaciones auditivas, táctiles u olfativas si éstas están relacionadas con el tema del delirio.

La característica más destacada de el trastorno delirante es una creencia persistente que no se corresponde con la realidad.

Asimismo, en este trastorno no se dan otras características de la esquizofrenia como afecto plano, síntomas negativos o anhedonia. Mientras que en la esquizofrenia se dan creencias muy extrañas, las de este trastorno si se podrían dar en la vida real, aunque no se correspondan con ella.


Trastorno de personalidad


Los trastornos de personalidad, sin ser calificados como una patalogía mental, sí condicionan de una forma notable la vida cotidiana del sujeto. Existen distintos tipos de trastornos de la personalidad. Por ejemplo, el dependiente que tiene una necesidad de cariño ilimitada, el antisocial que tiene dificultades para cumplir las normas a nivel social, el narcisista que tiene una imagen distorsionada de sí mismo o el esquizoide, por decir algunos. Veamos:


Trastorno límite de la personalidad


Es una afección de salud mental por la cual una persona tiene patrones prolongados de emociones turbulentas o inestables. Estas experiencias interiores a menudo los llevan a tener acciones impulsivas y relaciones caóticas con otras personas.

El trastorno límite de personalidad o también conocido como “borderline”, es un trastorno que afecta a aproximadamente del 2 por ciento de la población general. Las personas presentan una identidad difusa, inestabilidad afectiva, sentimientos crónicos de vacío, escaso control de sus impulsos, elevada impulsividad e ira inapropiada, así como unas relaciones interpersonales inestables.

Presenta una elevada comorbidad con otros trastornos, especialmente de la conducta alimentaria o por abuso de sustancias. Y evolución está marcado por una inestabilidad crónica desde el inicio de la edad adulta con tendencia a las conductas disyuntivas y elevado riesgo suicida (aproximadamente el 10% de pacientes realizan intento consumado).

Patología Dual - Trastorno de la personalidad por evitación


Trastorno histriónico de la personalidad


El trastorno histriónico de la personalidad es uno de los trastornos de personalidad con mayor prevalencia en las mujeres y en muchas ocasiones es posible confundirlo con el trastorno límite de la personalidad puesto que comparten varios rasgos básicos.

Las características principales de este trastorno de personalidad son excesiva emotividad y constante búsqueda de atención. Son expertos en la teatralidad, en la manera de convertir un hecho trivial en un acontecimiento enormemente relevante con sus tergiversaciones. “Inflan” las historias para así ganarse la atención de los demás, imprimiendo también entonaciones teatrales y una manera de relatar los hechos muy afectada. Como es lógico, la vida cotidiana de por sí no tiene los suficientes elementos como para llamar la atención de los interlocutores, por lo que el histriónico se ve obligado a distorsionar las cosas bien en su contenido o bien en la forma de relatarlas. Leer más sobre Trastorno histriónico de la personalidad


Trastorno de la personalidad narcisista


Las personas con trastorno de la personalidad narcisista con frecuencia ven a sí mismos como superiores. El narcisista es un abusador verbal frecuente.

Las personas con trastorno de la personalidad narcisista con frecuencia aparecen jactancioso. Ellos monopolizan las conversaciones y se vuelven altamente incómodo si una conversación no está centrada en ellos. Frecuentemente el pretencioso, el narcisista diagnosticado se obsesionó con tener “lo mejor” de todo: la mejor casa, el mejor coche, el cónyuge más deseable. Gran parte de su vida se centra en las apariencias

El narcisismo conlleva un inevitable sufrimiento para el entorno de la persona narcisista, dejando generalmente tras de sí un desgarrador rastro de manipulaciones, traiciones, paranoia, crueldad e ira descontrolada y ocultando en el fondo un gran vacío interior y una incapacidad de dar afecto.


Trastorno de la personalidad antisocial 


A primera vista, trastorno de la personalidad antisocial parece muy similar al trastorno de la personalidad narcisista. La persona con trastorno de personalidad antisocial es también altamente egocéntrico con un sentido enormemente inflado de sí mismo, y no hay capacidad de empatía.

El trastorno antisocial de la personalidad, también conocido como psicopatía o sociópata, se caracteriza por la manipulación, explotación y violación de los derechos de los demás. Este trastorno comienza durante la infancia o al comienzo de la adolescencia y continúa durante la edad adulta.

Al igual que con el narcisista, la persona con trastorno de la personalidad antisocial utilizará otras personas para conseguir lo que quieren, y se sentirá ningún remordimiento acerca de tomar ventaja de las personas y, posteriormente abandonarlos. Sienten que todo el mundo está fuera de engañar a otras personas y que, si alguien se aprovecha, es su propia culpa.

Este trastorno se caracteriza por su tendencia a no relacionarse con la comunidad que rodea a esa persona, evitando cualquier interacción. Estas personas suelen ser tímidas y con deseo de ansiedad social, por el temor de ser rechazados.


Trastorno de la personalidad por evitación


Las personas que padece trastorno de personalidad por evitación se caracterizan por tener sentimientos de inadecuación, por ser hipersensibles a las evaluaciones negativas y por evitar todo contacto con las personas debido al temor a ser desaprobados.

Las personas con trastorno de personalidad por evitación se consideran socialmente ineptos, con escaso atractivo personal y evitan la interacción social por temor a ser ridiculizados, humillados o rechazados, o simplemente desagradar.


Tratamiento terapéutico integral


El abordaje terapéutico de la mayoría de estos trastornos, sobretodo en el caso de comorbilidad con el abuso de sustancias, presenta especiales dificultades debido al mal cumplimiento general de estos pacientes, al hecho de no existir psicofarmacología específica para su tratamiento y a la facilidad para los conflictos en la relación terapéutica.

Por este motivo, es muy importante una actuación global por un equipo multidisciplinar para poder conseguir unos buenos resultados: terapeutas, médicos, psicólogos y psiquiatras.

Se ha comprobado como el ambiente protector de un medio hospitalario con ingresos de duración media y con un abordaje terapéutico mediante la aplicación de diversas técnicas psicoterapéuticas, grupales, psicofarmacológicas, ocupacionales, psiquiátricas, etc.

La terapia cognitiva ayudará al control de los impulsos y el entrenamiento en habilidades sociales mejorará la relación interpersonal.


¿Cómo actuar? Cuándo contactar a un profesional


Hay que tener en cuenta que estas alteraciones que vive el individuo interfieren de una forma directa en planos básicos de la felicidad en la rutina cotidiana, por ejemplo, en el plano de sus relaciones personales, en su rendimiento laboral y en su rutina cotidiana como consecuencia de una percepción diferente.

En ocasiones, las personas que sufren un trastorno de personalidad no piden ayuda hasta que han tenido un problema grave como consecuencia de este trastorno y se dan cuenta de que necesitan ayuda profesional para poder tener una mejor calidad de vida y gestionar mejor las emociones. Acudir a un especialista de salud mental es importante para poder obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuado ya que muchos casos de trastorno de personalidad mejoran con la ayuda del tratamiento oportuno.

Consulte con un profesional si usted o alguien que conozca tienen síntomas del alguno de los trastornos que hemos comentado. Es especialmente importante buscar ayuda de inmediato si usted o alguien conocido están teniendo pensamientos de suicidio.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar consiguiendo un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de información: 646 479 014


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