El mercado del opio, la heroína y la morfina

La imagen de la heroína sigue, en buena medida, asociada a la epidemia de final de los años setenta y principios de los ochenta.

Nuestra mente asocia la heroína a “yonquis esqueléticos” que pasan el día buscando cómo agenciarse la próxima dosis. Nada que ver con la última víctima ilustre que se ha cobrado el abuso de esta droga, el actor estadounidense Philip Seymour Hoffman, de 46 años, al que la policía encontró muerto el pasado domingo en su lujoso apartamento de Nueva York con una jeringuilla en el brazo.

La policía halló 50 papelinas de lo que parecía ser heroína.


¿Está de moda la heroína entre los actores de Hollywood?


Quizás, pero no solo entre ellos. Estos casos no son más que el reflejo del aumento del consumo de la sustancia en Estados Unidos, un fenómeno de “proporciones epidémicas” en los últimos años, según lo han calificado funcionarios de la agencia estadounidense contra el narcotráfico (Drug Enforcement Administration, DEA).


Adictos a los opiáceos


Aunque el atractivo que tiene la heroína por su bajo precio (desde 50 euros el gramo hasta 80 o 100, según la calidad) en un momento de crisis como el actual es motivo suficiente como para estar atentos a posibles incrementos en su consumo, como advierte Joan Carles March, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública

Es difícil saber las cifras reales. El resurgir se mide por las muertes y las incautaciones de la policía.

Las muertes por abuso también se han incrementado entre 2006 y 2010, en este caso en un 45%, hasta alcanzar las 3.094 en una tendencia que sigue en aumento. En Nueva York, los fallecimientos se han disparado un 84% entre 2010 y 2012.

Las autoridades estadounidenses hablan de una “ola de sobredosis fatales” en los últimos meses que relacionan con la distribución de un tipo de heroína mezclada con fentanilo, otro opiáceo que se suele usar (es frecuente la administración en parches) cuando han dejado de hacer efecto otras familias de analgésicos menos potentes.

El mercado del opio, la heroína y la morfina


Consumo de opiáceos


Las razones que los especialistas daban entonces para explicar el resurgimiento con una fuerza imprevista de la presencia de heroína en estas poblaciones son las mismas que ahora se dan para explicar por qué el opiáceo va ganando terreno en todos los estados de la Unión.

Por un lado están las restricciones que se han ido introduciendo a lo largo de los últimos años para controlar el consumo de analgésicos opiáceos, tanto a la hora de endurecer la prescripción de estos fármacos como su venta en farmacias.

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Heroína más barata y más pura


Está más que comprobado que cuando se endurece el acceso a los medicamentos legales, cada vez es más fácil conseguir la droga en la calle y a precios más bajos. Si un envase de píldoras (oxicodona; hidrocodona, la sustancia a la que estaba enganchado el actor Hugh Laurie en su papel de doctor House) ronda los 140 dólares (103 euros), una dosis de heroína puede encontrarse a partir de 10 dólares.

No solo eso, la droga además de ser más barata, es, por término medio, cada vez más pura. Un estudio del British Medical Journal publicado recientemente destacaba cómo entre las dos décadas comprendidas entre los años 1990 y 2010 el precio de la heroína ajustado a la inflación (también de la cocaína y el cannabis) había descendido un 80% en Estados Unidos.

De forma paralela, su pureza se disparó en un 60% (mucho más que el 10% de la cocaína). “Estos datos añaden evidencias de que la guerra contra las drogas ha fracasado”, relataba entonces el coautor del estudio, Evan Wood, jefe científico del Centre for Science in Drug Policy.

No hay dudas del incremento de consumo y del aumento de entrada de heroína a los Estados Unidos.


Consumo de heroína en España


Ahora con la crisis quizás encaje mejor la heroína por su bajo coste, aunque aquí en España aun “sigue presente la identificación del consumidor de heroína con el perfil de una persona marginal, de un entorno degradado, y esto es un factor que disuade del consumo”. Aunque según  Joan Carles March, “ha habido un posible repunte en formas inhaladas”.

Fuentes: ONU (informe 2013), Sciences PO y Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.
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