Dejar el alcohol (alcoholismo)

El consumo de alcohol está ampliamente incorporado en nuestra cultura (gastronomía, actividades sociales, fiestas, celebraciones…).

En nuestra sociedad, el alcohol es aceptado como un acompañamiento placentero de las relaciones y los encuentros sociales. Pero, ¿es el alcohol una droga?

 

¿Qué es el alcohol?



A pesar de lo difícil que resulta asumir que es una droga, por lo integrado que está en nuestra cultura, lo cierto es que se trata de la droga más consumida en nuestro país y la que más problemas de toda índole produce.

El alcohol es un depresor del Sistema Nervioso Central, que pertenece al grupo de sedantes junto con los barbitúricos y las benzodiacepinas. El alcohol etílico o etanol es la droga que se encuentra en las bebidas alcohólicas.

El consumo excesivo de alcohol (grandes cantidades) en un corto período de tiempo puede producir la muerte.

 

¿Qué es el alcoholismo?

 

El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal; es una enfermedad en sí y no un síntoma de otras enfermedades o problemas emocionales.

La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos).

El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.

El alcoholismo es una enfermedad con cuatro características principales:

  • Necesidad de beber:  el paciente siente una fuerte necesidad de beber.
  • Tolerancia: necesidad de beber cantidades de alcohol cada vez mayores para poder sentir el efecto del alcohol.
  • Pérdida de control: dificultades para parar de beber una vez que se ha empezado.
  • Dependencia física: si dejan de beber sufren síntomas de abstinencia (temblores, nauseas, ansiedad, sudoración…)

 

¿Soy alcohólico?



Las siguientes preguntas las utiliza el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism) para evaluar el abuso o dependencia del alcohol:

  • ¿Alguna vez ha conduce cuando ha estado bebiendo?
  • ¿Tiene que beber más que antes para embriagarse o sentir el efecto deseado?
  • ¿Ha sentido que debe dejar de beber?
  • ¿Ha tenido alguna vez lagunas después de beber?
  • ¿Se ha ausentado alguna vez del trabajo o ha perdido un trabajo a causa de la bebida?
  • ¿Existe alguien en su familia preocupado por su forma de beber?
  • ¿Le reprochan que bebe demasiado?

 

Diagnóstico del alcoholismo



Las primeras manifestaciones del alcoholismo son las respuestas físicas que aparecen durante la abstinencia (temblores, sudoración, dolor de cabeza, náuseas, ansiedad o aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea).

Estos síntomas se acompañan por un fuerte deseo de consumir más alcohol. Sin embargo, no es frecuente que un alcohólico reconozca en un primer momento que tiene un problema con el alcohol. Este hecho dificulta enormemente el diagnóstico médico, mientras que el alcohólico continúa bebiendo y desarrollando una mayor tolerancia al alcohol.

La evaluación psicológica será fundamental, junto al diagnóstico médico de los síntomas mencionados, para valorar el grado y el patrón de consumo de alcohol del paciente (uso, abuso, dependencia). Es importante realizar una serie de preguntas sobre sus hábitos en relación al consumo de alcohol y también realizar un examen físico, y diferentes pruebas para detectar los problemas físicos o patologías que haya podido desarrollar a consecuencia del abuso de alcohol.

¿Como dejar el alcohol?

 

Cuando una persona presenta un dependencia del alcohol necesita beber. En este punto la persona es dependiente de esta substancia, no solo psicológicamente sino también físicamente. Y es ahí donde hace falta un tratamiento con seguimiento médico.

GettyImages_154961378Muchas veces el paciente, por sí mismo o por la presión de su entorno, se ha propuesto dejar de consumir o consumir moderadamente para no tener problemas. Algunas veces lo habrá conseguido por un periodo determinado de tiempo, pero al final, a pesar de sus esfuerzos y de sus buenas intenciones, el problema no se resuelve y el paciente termina volviendo a consumir sin control una y otra vez generando conflictos de todo tipo.

Hay que saber que el consumo de alcohol va aumentando gradualmente convirtiéndose en excesivo y empieza a dar problemas al paciente y a los que conviven con él. Se producen alteraciones en el carácter y la conducta con enfados frecuentes, descontrol de hábitos y horarios, abandono de aficiones y amistades sanas, mentiras, promesas incumplidas de dejar de beber, dificultades para asumir responsabilidades y, a veces, problemas económicos y laborales.

Es por eso que en la Clínica C. Can Rosselló enfocamos nuestro tratamiento en el desarrollo personal a través de la adquisición de herramientas y habilidades personales para que las personas superen, aprendan y vivan normalmente con el alcohol.

Así mismo damos respuesta terapéutica a los todos los problemas subyacentes derivados de la adicción al alcohol tales como la dependencia, los cambios de conducta o los trastornos de personalidad, entre otros. El abordaje terapéutico que ofrecemos a nuestros usuarios está orientado a la mejora integral de la su calidad de vida.

 

¿Porqué hacer el tratamiento en La Garriga?



Seguro que si hablan con personas que han hecho un tratamiento para dejar el alcohol (o para tratar cualquier adicción) hay muchas posibilidades de que les hablen de su ingreso y de su tratamiento en La Gariga.

Adicciones - tratamiento alcoholismo - alcoholismo - dejar de beber - dejar el alcohol - tratamiento adiccionesLa mayor parte de los profesionales que forman parte de nuestra clínica han estado vinculados al tratamiento terapéutico originario de La Garriga. Con los años se ha observado que la alta calidad de este tratamiento ha permitido obtener un elevado porcentaje de éxito en la recuperación de los pacientes adictos. Este modelo de tratamiento de las adicciones se está llevando a cabo desde hace más de 25 años y ha atendido a miles de personas en La Garrriga.

Es por eso, que Centro Can Rosselló está ubicado en La Garriga, un pueblo cerca de Barcelona que cuenta con un entorno privilegiado y una gran historia en el tratamiento de las adicciones.

 

¿Como actuar si sospecha que una persona cercana es alcohólica?

 

 Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de información: 646 479 014

 

El alcohol es una droga

 

A pesar de lo difícil que resulta asumir en nuestra sociedad que el alcohol es una droga (por lo integrado que está en nuestra cultura) lo cierto es que se trata de la droga más consumida en nuestro país y la que más problemas de toda índole produce.

El alcohol es un depresor del Sistema Nervioso Central, que pertenece al grupo de sedantes junto con los barbitúricos y las benzodiacepinas.

Está clasificado como depresivo, lo que significa que disminuye las funciones vitales, lo que resulta en lenguaje mal articulado, inestabilidad de movimiento, percepciones alteradas e incapacidad para reaccionar con rapidez.

En cuanto a la forma en que afecta a la mente, el alcohol se comprende mejor si se ve como una droga que reduce la capacidad de la persona para pensar de forma racional y distorsiona su capacidad de juicio.

 

El alcohol y su efecto depresivo

 

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Actúa en muchos lugares del cuerpo, como la formación reticular, la médula espinal, el cerebelo y la corteza cerebral, así como en muchos sistemas neurotransmisores

Aunque se clasifica como depresivo, la cantidad de alcohol que se consume determina el tipo de efecto que tiene. Mucha gente bebe por el efecto estimulante, como en el caso de una cerveza o un vaso de vino que se toman “para animarse”. Pero si una persona consume más de lo que el cuerpo puede tolerar, entonces experimentará el efecto depresivo del alcohol. Empezará a sentirse “torpe” o perderá coordinación y control.

Una sobredosis de alcohol provoca efectos depresivos mucho más severos (incapacidad para sentir dolor, intoxicación que obliga al organismo a vomitar el veneno, y finalmente inconsciencia o, peor aún, coma o muerte provocada por una grave sobredosis tóxica). Estas reacciones dependen de la cantidad de alcohol que se consuma y de la rapidez con que se consuma.

 

¿Por qué el alcohol es una droga?

 

Dicho de una manera “sencilla y clara”, el alcohol es una droga porque crea en el consumidor el deseo de continuar bebiendo, ya que siente placer y reduce tensiones o situaciones de malestar. Esto se conoce como “dependencia”.

Se crea también una tolerancia en el individuo, hecho indicador y significativo de cualquier droga: esto quiere decir que se necesita cada vez más cantidad de alcohol para sentir el mismo efecto que las veces anteriores.

El alcohol también está catalogado como droga porque cuando se abandona su consumo de forma brusca aparece el síndrome de abstinencia. Esto se manifiesta por temblores, sudoración, taquicardia y ansiedad.

 

Efectos depresivos del alcohol

 

El alcohol tiene efectos depresivos (y por eso es muy peligroso mezclarlo con las bebidas energéticas, ya que mezclamos efectos depresivos con estimulantes), pero sin embargo tiene un efecto de estímulo indirecto, que puede que la mayoría desconozca pero si lo sienta.

Lo que ocurre con el alcohol es que altera el correcto funcionamiento de los neurotransmisores, esos pequeños mensajeros cerebrales que lo controlan prácticamente todo, como el pensamiento, el comportamiento o las emociones. El alcohol afecta tanto a los neurotransmisores “excitadores” (como la famosa dopamina, causante de las adicciones y del “efecto recompensa”, o el glutamato, que aumenta los niveles de energía cerebral), como a los neurotransmisores “inhibidores” o depresivos, como el GABA, que reduce la energía y provoca efectos de calma.

Por ejemplo, para que os hagáis una idea, los medicamentos como el Valium (Diazepam) tienen como misión aumentar la producción del neurotransmisor GABA, aumentando su efecto de reducción Astinencia alcohólica - Delirium tremens - dejar el alcohol - adicciones - centro de desintoxicaciónde energía, y provocando la sedación y la calma. El alcohol también hace esto, aumenta los efectos de GABA, y por ello se prohíbe beber alcohol tomando estos medicamentos, porque una combinación puede sedar en exceso y el resultado puede ser fatal.

Por otra parte, el alcohol disminuye el neurotransmisor estimulante como el glutamato, y por ello se altera el pensamiento, el habla o el movimiento, se ralentiza, ya que se aumenta el“efecto depresivo” a la vez que se disminuye el “efecto estimulante”.

Además, con el tiempo nos volvemos más tolerantes, es decir, el efecto placentero de la dopamina disminuye y se busca beber en más cantidad para llegar a los niveles anteriores de dopamina, hasta llegar al punto de crear adicción.

Dos hechos que se observan en la práctica médica diaria llevan a realizar esta afirmación. Primero, que las personas que nunca habían padecido depresiones, cuando empiezan a beber cantidades importantes de alcohol, es muy frecuente que acaben desarrollando una depresión. Segundo, que cuando una persona que bebe alcohol en cantidades elevadas padece una depresión, no cura la depresión si antes no cesa el consumo elevado de alcohol.

 

Efectos del alcohol etílico sobre el sistema nervioso

 

Los efectos de la ingesta excesiva de alcohol sobre el sistema nervioso son múltiples pués, además del efecto tóxico directo que el etanol tiene sobre el sistema nervioso, en elalcoholismo crónico se asocian con gran frecuencia otros procesos que, en definitiva, son los causantes de los trastornos neurológicos más comunes asociados a esta adicción, así como una mayor incidencia de diversas enfermedades neurológicas.

Así, en el alcoholismo encontramos:

  • Defiencias nutricionales.
  • Afectación de órganos cuya patología repercute secundariamente sobre el SN (cirrosis hepática fundamentalmente).
  • Posible existencia de tóxicos contaminentes en las bebidas alcohólicas.
  • Alta incidencia de traumatismos craneales, a veces no bien documentados, que provocan hematomas subdurales; de hecho, el 50% de ellos está asociado a alcoholismo.
  • Mayor frecuencia de hemorragias subaracnoideas e intraparenquimatosas, en general de tipo lobar, cuyo riesgo aumenta en relación directa con la cantidad de etanol ingerida. Si bien el consumo leve de alcohol parece disminuir la incidencia de accidente vascular cerebral, el consumo severo aumenta hasta 2,5 veces el riesgo de padecerlo.
  • Encefalopatía de Wernicke y Síndrome de Wernicke-Korsakoff
  • Mayor incidencia de procesos infecciosos.

Podemos encontrarnos con personas que beben para “escapar” de un estado depresivo, y personas que entran en debacle depresiva por la ingesta excesiva y continuada de alcohol.

Sea como fuere, la depresión se complica en aquellas personas que padecen alcoholismo, por leve que sea éste (nuestro criterio profesional es que cualquier alcoholismo es grave). El terapeuta puede ver cómo los síntomas se enmascaran, en buena parte, en una persona bebedora que no reconoce el alcance de su alcoholismo, por lo que el diagnóstico puede ser engañoso y, consiguientemente, entorpecer la terapia contra la depresión, retardando y agravando el problema y sus terribles secuelas.

La comorbilidad depresión-alcoholismo es extensa, pudiendo llegar a niveles del 36% en alcohólicos que cursan con padecimientos psicológicos, cuyo máximo exponente es precisamente la depresión.

 

Encefalopatía de Wernicke y Síndrome de Wernicke-Korsakoff

 

La encefalopatía de Wernicke y el síndrome de Korsakoff son afecciones diferentes que se deben ambas al daño cerebral causado por la falta de vitamina B.alcoholismo - Alcohol depresor del sistema nervioso - dejar de beber

La falta de vitamina B1 es común en personas con alcoholismo. También es común en personas cuyos cuerpos no absorben los alimentos apropiadamente (malabsorción), como ocurre algunas veces con una enfermedad crónica o después de una cirugía para la obesidad (bariátrica).

El síndrome o psicosis de Korsakoff tiende a desarrollarse a medida que desaparecen los síntomas del síndrome de Wernicke. La encefalopatía de Wernicke causa daño cerebral en partes bajas del cerebro llamadas el tálamo y el hipotálamo. La psicosis de Korsakoff resulta del daño permanente a zonas del cerebro involucradas con la memoria, es por eso que las estructuras más afectadas son el hipocampo, los cuerpos mamilares y el hipotálamo.

 

Demencia producida por el alcohol

 

La enfermedad de Wermicke-Korsakoff es una demencia de tipo axial, es un trastorno cerebral que involucra la pérdida de funciones específicas del cerebro debido a la deficiencia de tiamina.

Se estima que esta encefalopatía está presente en el 2% de la población general y que menos del 15% de los casos es diagnosticado, probablemente por no presentar los síntomas clásicos esperados. Su prevalencia es seis veces mayor entre quienes abusan del alcohol.

Seguir leyendo… Encefalopatía de Wernicke-korsakoff

Delírium tremens y Síndrome de abstinencia


Muchas personas se preguntan ¿existe realmente el delírium tremens? ¿o es algo que sólo sucede en las palículas? Claro que sí, “existe y es realmente muy peligroso” nos dice el dr. Francisco García, experto en adicciones y desintoxicación del alcohol.

El delírium tremens “es una forma grave de la abstinencia alcohólica que involucra cambios del sistema nervioso o mentales repentinos e intensos” nos cuenta el especialista en alcoholismo. “Es importante que las personas sepan que el delirium tremens es un síndrome grave, potencialmente letal, que ocurre en aproximadamente el 5% de los pacientes que siendo alcohólicos incurren en abstinencia súbita de alcohol.”

Y, ¿cuando aparece? “Su aparición se sitúa, generalmente, a las 72 horas de haber tomado la última copa de alcohol.” afirma el dr. F. García. “No debemos olvidar que el delirium tremens tiene una mortalidad cercana al 10%.” Seguir leyendo sobre  Síndrome de abstinencia y delírium tremens

 

¿Debo pedir ayuda?

 

En cuánto a saber cuándo ha llegado el momento de solicitar ayuda es muy sencillo, en el momento de sospechar (aunque sea levemente) que se tiene cierta dependencia del alcohol(deseos de tomar una copa ante cualquier dificultad, ganas de beber a horas “socialmente” inapropiadas, dificultades de relación social si no es con un vaso de vino o cerveza en la mano…).

No espere a tambalearse, ni a que su pareja le amenace con el divorcio, a que le acaben echando del trabajo, o simplemente a que le aparezcan temblores en la mano cuando llega la hora de beber. Acabar con la adicción al alcohol resulta más fácil cuanto más pronto se solicita ayuda especializada.

Recuerde que el alcohol que antes le reducía los niveles de ansiedad ahora se los eleva, particularmente cuando se encuentra con resaca.

 

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Pedro García Aguado, especialista en adicciones y trastornos de conducta
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