¿Qué es el consumo de riesgo?

Se considera ‘consumo de riesgo’ a la pauta de consumo de alcohol que aumenta el riesgo de consecuencias nocivas para el bebedor y para terceros y que puede conllevar en un futuro un daño psicológico, sociológico o físico. Beber por ejemplo más de 2 cervezas o vinos al día en mujeres o más de 4 en hombres se considera en Europa como ‘consumo de riesgo’.

Es muy importante considerar que cualquier consumo es de riesgo en menores, embarazadas y en la lactancia.


Es importante remarcar, como regla general, que nunca debe recomendarse consumir alcohol para obtener un potencial beneficio sobre la salud dado que es una sustancia con muchos efectos perjudiciales. Por tanto, en lugar del término ‘consumo moderado’ es preferible utilizar el término ‘consumo de bajo riesgo’. Los límites que no deben superarse para este consumo están en un vaso de vino o cerveza al día para aquellos que bebían previamente.

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El mensaje principal es «el alcohol, cuanto menos mejor» y en ningún caso se puede recomendar el consumo a abstemios o a jóvenes; dado que existe el riesgo de convertirlos en consumidores de riesgo o en dependientes.


Se podría decir que un paciente tiene ‘dependencia del alcohol’ (también llamado ‘alcoholismo’) si presenta una serie de problemas físicos o psíquicos debidos al consumo repetido de la sustancia y que típicamente incluyen un fuerte deseo de consumir, dificultad en controlar el uso (por ejemplo, existen intentos infructuosos de abandonar la sustancia), persistencia en el consumo a pesar de las consecuencias negativas, abandono de las actividades sociales o recreativas para consumir o como consecuencia del consumo, aumento de la tolerancia (se ‘aguanta’ más que antes) y aparición de síntomas de abstinencia (como el mencionado consumo para evitar los síntomas).

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