Adicción al deporte o vigorexia

Son numerosos los estudios que resaltan los beneficios psicológicos y físicos que puede producir la actividad deportiva, pero en los últimos años también han surgido investigaciones que se enfocan en el otro lado de la moneda, en el factor negativo que los ejercicios pueden causar en las personas: El momento en que se convierte una adicción.

Según el centro de Atención e Investigación de Socioadicciones en España, AIS, este tipo de trastorno, que en algunos casos se conoce como vigorexia, “va teniendo cada vez una mayor repercusión en la sociedad”.

 

¿Qué es la Vigorexia?

 

La vigorexia es un trastorno mental en el que la persona se obsesiona por su estado físico hasta niveles patológicos. Estas personas tienen una visión distorsionada de ellos mismos y se ven débiles. Por este motivo, el trastorno incide directamente sobre su conducta alimentaria y sus hábitos de vida, y se caracteriza por realizar una actividad física extrema, abandonando las relaciones sociales y descuidando otros aspectos de su vida, para dedicar todo su tiempo a entrenar.

Adicción al deporte - culto al cuerpo - ebriorexia - Adicción a los anabolizantes

La adicción al ejercicio se acompaña de una ingesta exagerada de proteínas y carbohidratos y el consumo abusivo de sustancias como esteroides anabólicos, con el fin de aumentar la masa muscular y conseguir un cuerpo musculoso. Este trastorno también se conoce comocomplejo de Adonisanorexia invertida o dismorfia muscular.

Se le ha denominado también Dismorfia muscular, Complejo de Adonis, Adicción al deporte, Anorexia inversa…

 

Adicción al deporte

 

Al igual que en la anorexia, la persona manifiesta una preocupación obsesiva por su figura y una distorsión del esquema corporal muy importante. No se considera estrictamente un trastorno alimentario como la anorexia aunque la alimentación se ve gravemente alterada. La persona con este trastorno padecen una dismorfia corporal que le lleva a percibirse sin masa muscular, flácida, débil y muy delgada, una imagen de sí mismos muy diferente y contraria a lo que en realidad es, llevándole a sentir un total rechazo por su cuerpo.

A consecuencia de esta gran distorsión, la persona se obsesiona con la realización de ejercicio físico, pueden estar durante 4/5 horas diarias (musculación) y con un control de la alimentación muy estricto, en la dieta lo importante son sólo aquellos alimentos que lleven al desarrollo de la masa muscular (alta cantidad de proteínas).

Su máxima preocupación es el desarrollo muscular de su cuerpo aunque por más que hagan siguen siempre viéndose débiles y nada atractivos.

 

Cuándo comienza a ser adicción

 

Adicción al deporte - culto al cuerpo - vigorexia - ebriorexia - Adicción a los anabolizantesUn punto clave es el de determinar cuándo el ejercicio considerado sano se transforma en uno adictivo.

El ejercicio es una actividad que se debe disfrutar y producir satisfacción.

En el plano médico es cuando se manifiestan tres o más dimensiones entre las siete variables de diagnóstico de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría: tolerancia, abstinencia, efectos deseados, pérdida de control, tiempo, conflicto y continuidad pese a un evidente perjuicio a la salud.

 

Señales de alarma de la adicción al deporte

 

– Se realiza ejercicio (musculación especialmente) de manera obsesiva y adictiva, sin control y sin importar las condiciones o repercusiones.

– Manifiestan una autoimagen distorsionada de sí mismos, sintiéndose muy poco atractivos, débiles, delgados e incluso enclenques.

– La preocupación obsesiva por la figura les lleva a mirarse constantemente en el espejo, se comparan con otros compañeros y se pesan en la báscula varias veces al día.

– Sentimientos de culpabilidad e irritabilidad cuando no pueden realizar ejercicio o cuando alguien les critica dicha actividad.

– Estas personas no pueden dejar de ir ni un día al gimnasio o dejar de hacer ejercicio. Es habitual verles pasar en el gimnasio más de 4 horas diarias.

– Abandonan sus actividades de ocio habituales y de responsabilidad (baja el rendimiento laboral, despido, fracaso escolar…) para así seguir concentrados en la práctica de deporte.

– Se van aislando poco a poco de su ambiente social y familiar. Se vuelven introvertidos y con poco contacto social para dedicarse casi en exclusividad a realizar ejercicio.

– Baja autoestima, sentimientos de soledad, fracaso e incomprensión hacia su entorno.

– Con el tiempo se desarrolla una adicción física a la producción de endorfinas.
Esta hormona es producida como analgésico endógeno por el organismo. Cuando la persona realiza ejercicio de modo extremo, el cuerpo produce endorfinas para aliviar el dolor y la sintomatología negativa que se siente, pero a la vez permite que la persona siga realizando más ejercicio cada día. Conforme pasa el tiempo la persona necesita una mayor producción de endorfinas para ir soportando el dolor. De este modo se entra en un círculo adictivo y de necesidad con base biológica.

– La persona va sufriendo numerosos problemas orgánicos y lesiones físicas como consecuencia de una práctica de deporte desmedida. Es frecuente que la persona se sobrecargue de peso, lo que repercute negativamente en los huesos, tendones, músculos y las articulaciones, sobre todo de los miembros inferiores, con desgarros y esguinces.

– La desproporción entre las partes corporales es muy frecuente. Así hay personas con torso y cuello muy voluminosos que hacen que la cabeza se quede pequeña en proporción.

– Desarrollo de un trastorno alimentario como consecuencia de un férreo control sobre lo que comen. Consumen muchas proteínas e hidratos de carbono y poca cantidad de grasa en un intento de favorecer el aumento de la masa muscular. Esto deriva en muchos trastornos metabólicos.

– El uso de productos dopantes, anabolizantes y esteroides es también muy frecuente. Se busca mejorar el rendimiento e incrementar el volumen de los músculos pero el uso de estas sustancias lo que le reporta son alteraciones metabólicas y de salud, como por ejemplo, la masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, atrofia testicular, problemas cardíacos, disminución de la formación de espermatozoides, acné…

– En los productos que consumen (dopantes, esteroides…) invierten mucha cantidad de dinero, llegando a veces a no poder asumir el gasto, lo que les lleva a recurrir al mercado negro existente de productos fraudulentos, adulterados y sin garantía sanitaria con el consecuente peligro para su salud.

– Aunque los hombres son los principales afectados también hay mujeres con este trastorno.

– Una característica frecuente es la falta de conciencia y aceptación del problema por parte de la persona que sufre el trastorno, a pesar de que el ambiente suele ser consciente y crítico con la situación.

 

Tratamiento de la vigorexia

 

Un problema frecuente de los afectados por vigorexia, como en la mayoría de adictos, es que no se consideran enfermos, por lo que suelen acudir al médico cuando el trastorno está muy avanzado, o ha progresado a un trastorno obsesivo compulsivo, anorexia o bulimia o cuando hay un abuso importante de drogas. Es imprescindible, por lo tanto, que la persona reconozca que padece el trastorno y esté dispuesta a someterse a tratamiento para superarlo. El objetivo del tratamiento debe centrarse en modificar la conducta y la percepción distorsionada que tiene el paciente sobre su propio cuerpo.

Está indicado un tratamiento que combine las facetas psicológica (terapia cognitivo-conductual), farmacológica y nutricional. Al igual que en el caso de otros desórdenes emocionales y trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia, es fundamental el apoyo de los seres queridos del paciente para mejorar.

Así mismo, es importante reducir el número de horas que el paciente dedica a la práctica de ejercicio, y sustituir esta actividad por otras de su agrado, en las que además se relacione con otras personas, para que se vuelvan a sentir incluidos en la sociedad y adquieran nuevos hábitos y aficiones, con el fin de conseguir que se reduzca su obsesión por el culto al cuerpo.

 

Adicción a los anabolizantes

 

Muchas veces está ligado a la adicción a los anabolizantes. Os dejamos el siguiente enlace para si queréis saber más sobre este trastorno que cada vez afecta a más personas: Adicción a los anabolizantes

Hay que saber que un 3,3 por ciento de los jóvenes de 14 y 18 años has probado algún tipo de anabolizante en su vida. El consumo recreativo de sustancias para la musculación está muy vinculado con la moda de culto al cuerpo y desgraciadamente muy extendido entre la población juvenil.

Es importante alertar que los jóvenes asocian de forma positiva el consumo de anabolizantes con el gimnasio y los efectos experimentados.

Pero la realidad es que la mayoría de los jóvenes desconoce los efectos produce el consumo de estas sustancias en el organismo: alopecia, acné o testículos reducidos, infecciones y dolores fuertes en las zonas de punción, ginecomastia o graves problemas hepáticos. Además, no conocen las repercusiones psicológicas, como aumento de agresividad o aparición de una pequeña depresión tras el cese del consumo.

Por otra parte, entre los patrones de consumo se destaca que son muy similares a las drogas de abuso actuales: impulso a aumentar la dosis, manifestaciones comportamentales psicopatológicas como agresividad y vigorexia, patrones de tolerancia que provocan un incremento del consumo y sintomatología relacionada con el síndrome de abstinencia psicológico.

 

Ebriorexia

 

Otro trastorno que está en la misma línea es la ebriorexia o “drunkorexia”, por su nombre en inglés. Es una enfermedad que conjuga varias conductas perjudiciales como la bulimia, la anorexia y el alcoholismo. Este trastorno consiste en dejar de comer para compensar las calorías obtenidas luego del consumo de alcohol. La ebriorexia es más frecuente en las mujeres que en los hombres, suele darse en personas entre los 18 y 30 años.

Además del abuso de bebidas alcohólicas, la ebriorexia se conjuga con otras conductas dañinas como realizar “atracones”, para luego provocarse el vómito. De allí que se afirme que la ebriorexia es una extraña mezcla entre anorexia, bulimia y adicción al alcohol. Se trata de un trastorno psicológico grave, que para su tratamiento requiere los esfuerzos combinados de un terapeuta con un nutricionista.

Leer más sobre Ebriorexia: la obsesión de adelgazar con alcohol

 

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