La edad de inicio en el consumo de droga cae a los 14 años. ¿Y si mi hijo consume? ¿Qué debo hacer?

Según estudios, los primeros consumos de drogas suelen darse durante la adolescencia. El último Estudio sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias (Estudes) muestra que el 26% de los estudiantes españoles de 14 a 18 años manifestaron haber consumido cannabis.

En cuanto a las bebidas alcohólicas, según dicha encuesta, seis de cada diez adolescentes que acudieron a alguno de los centros solicitando ayuda y tratamiento.

Para los profesionales médicos “cada vez hay más familias que acuden preocupados al ver como llegan sus hijos a casa oliendo a alcohol, con las pupilas dilatadas, rigidez muscular en la boca y con evidentes síntomas de haber consumido algún estupefaciente”.

 

¿Qué hacer si mi hijo consume drogas? Signos de alarma

 

Es muy importante detectar precozmente, sobre todo en los menores, el uso de cualquier droga, no sólo por los problemas de salud que pueden sufrir a corto y medio plazo, sino también por el riesgo de desarrollar una adicción. ¿Y cómo podemos detectarlo?

Entre las señales de alarma, que pueden ayudar a los padres a saber si su hijo/a ha empezado a consumir drogas, se encuentran las siguientes:

– Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas y temblores.

– Pérdida de peso o apetito excesivo.

– Disminución del rendimiento escolar o abandono de los estudios.

– Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación.

– Empobrecimiento del vocabulario.

– Disminución de la comunicación verbal y afectiva.

– Abandono de aficiones e intereses.

– Cambios bruscos de humor.

– Pérdida de responsabilidad.

 

La edad de inicio en el consumo de droga cae a los 14 años. ¿Y si mi hijo consume?

 

Crecen los casos de drogodependientes que se inician en el consumo prácticamente en la preadolescencia y los adictos al juego con estudios universitarios y cierta estabilidad laboral.

A estas conclusiones llegan los estudios, dedicados a prevenir y combatir las adicciones y a luchar contra la exclusión social y las conductas violentas.

Aunque la mayoría de pacientes que solicita tratamiento por adicciones tóxicas empezó a consumir entre los 15 y los 18 años, en el último ejercicio la cifra de atendidos que se iniciaron en el consumo entre los 11 y los 14 ha crecido un 10%.

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3 de cada 10 pacientes que recibieron tratamiento el año pasado, empezaron a consumir drogas antes de cumplir los 15.

 

Hay otras variables, además de la edad de inicio, que modifican ligeramente el perfil de los pacientes atendidos en 2013 por adicciones tóxicas respecto al de otros ejercicios: el incremento de su nivel educativo (el 16% tiene Educación Secundaria, frente al 10% de años anteriores) y la situación laboral: una de cada tres personas que acude a tratamiento tiene trabajo.

 

Conductas adictivas, adicciones no tóxicas

 

También hay quien ingresa para realizar tratamiento por adicciones no tóxicas, entre los que cobran peso las apuestas por Internet y las deportivas (que suponen el 25% de los casos tratados). No obstante, la adicción a las máquinas tragaperras sigue siendo la mayoritaria y acapara la mitad de las asistencias.

El perfil de los pacientes con adicciones no tóxicas difiere del de los drogodependientes.

Las conductas adictivas se basan en un descontrol de los impulsos y un pensamiento irracional que surge de una necesidad emocional, de la falta de autoestima, de un vacío o de la imposibilidad de soportar frustraciones y problemas.

 

Entre las conductas adictivas más comunes encontramos:

Adicción a internet

Compras compulsivas

Adicción al juego

Adicción al móbil

Adicción a los juegos (candy crush…)

Adicción al sexo

 

¿Cuál es la edad media de inicio del consumo de drogas?

 

Muchos padres se preguntan: pero… ¿Cuál es la edad media de inicio del consumo de drogas?

La edad media de inicio de consumo de drogas es diferente para cada sustancia y además va variando a lo largo de los años, ya que depende también de factores sociológicos.

Las sustancias que en la actualidad tienen una edad de inicio de consumo mas temprano son el tabaco y el alcohol, y la edad entorno a los trece años. A continuación sería el cannabis, con una edad media de inicio alrededor de los 15 años. Y a partir de los 15 se inician los consumos de estimulantes como son la cocaína o anfetaminas, alucinógenos como el LSD, drogas de síntesis como el éxtasis y opiáceos como la heroína.

 

¿Qué papel juegan las familias?

 

Para los terapeutas de Centro Can Rosselló, es importante que las familias “no tengan vergüenza en reconocer” que sus hijos consumen drogas, ya que, “si se afronta el problema se resuelve más rápido”. “Tener un hijo consumidor no es un estigma, es una enfermedad, y si las familias son constantes y acompañan al adicto sin prisas el proceso mejora”.

 

Prevención

 

La familia y la escuela son dos ámbitos de intervención en la prevención de drogas que tienen mucho que decir.

En este sentido, ofrecer un ejemplo de moderación en el consumo de alcohol, ofrecer un entorno confortable en el que los adolescentes se sientan queridos y establecer límites y normas razonables pueden ayudar a que los adolescentes no consuman drogas.

En este enlace podrá leer más información orientada a favorecer la prevención desde la familia, claves para detectar posibles signos de alarma y, en caso de necesidad, estrategias para afrontar el consumo de drogas en adolescentes.

 

Mi hijo consume, ¿qué debo hacer?

 

Los padres deben saber que ante estas situaciones no están solos, existen profesionales especializados en la orientación a la familia.

La consulta a los profesionales debe ser descrita como una primera toma de contacto y de búsqueda de información y orientación. Serán estos profesionales, los que determinen la duración, tipo de programa, número de sesiones,… que tendrá el tratamiento.

Si usted sospecha que un hijo suyo o cualquier otro familiar padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar.

 

¿Y si mi hijo no asume que está consumiendo?

 

Si después de todo intento para que el afectado asuma su situación de consumo y teniendo en cuenta que en la mayor parte de las ocasiones es un proceso lento y costoso, si no se asume, los padres deben mantener posturas firmes y de absoluto rechazo al consumo en el entorno de la familia.

En ocasiones, cuando la situación es límite, las posturas con las que debemos abordarla son también extremas, así lo es llegar a plantearse mantener o no la convivencia con un hijo drogodependiente. Puede parecer muy duro de afrontar para unos padres, pero hay que tener en cuenta que posturas intermedias de asumir situaciones de consumo trasmitirán al consumidor la idea de que se está aceptando la situación, y por lo tanto se dificulta la toma de decisiones hacia el cambio.

En cualquier caso, durante todo este proceso es siempre recomendable la ayuda profesional a la familia, que a través de orientación y apoyo, ayude ante la toma de decisiones y ante las posteriores consecuencias de la misma.

Y, por encima de todo, nunca debe sentirse culpable.

 

Incremento del consumo de cocaína en estudiantes de secundaria

 

El incremento del consumo de cocaína es especialmente significativo en el caso de los estudiantes de Enseñanzas Secundarias. En la última década, la prevalencia de consumo en este sector de la población se ha multiplicado por cuatro. Así, en 1994 un 1,8% de jóvenes entre 14 y 18 años decía haber consumido cocaína en los doce meses anteriores a la realización de la encuesta. En 2004 esta proporción se ha incrementado hasta un 7,2%.

El consumo es más elevado entre los hombres ( 9,4% la habían consumido en los últimos doce meses), que en las mujeres (5,1% para el mismo periodo) y se incrementa conforme aumenta la edad de los escolares. El 18,5% de los jóvenes de 18 años afirma haber consumido cocaína en los últimos doce meses, frente al 0,9% de los jóvenes de 14 años.

 

Menores y alcohol

 

Los datos de la última Encuesta Estatal sobre el uso de Drogas en Estudiantes de Secundaria muestran que un 74% de los menores de edad ha bebido en el último mes, lo que puede equipararse a un consumo frecuente; un tercio de ellos se ha emborrachado en ese periodo y este fenómeno se concentra en los fines de semana en lo que ya se denomina de manera generalizada botellón.

Y ello pese a que en muchas ciudades y comunidades hay leyes restrictivas desde principios de siglo, o que la venta de alcohol a menores está prohibida en toda España. El alcohol deja en papel mojado todas esas normas.

 

El policonsumo de bebida y drogas es más común en los botellones

 

La encuesta incide especialmente en una manera de beber: el botellón, esas reuniones de menores (y no tan pequeños) que todo el que viva cerca de una plaza céntrica, una playa, un descampado o un parque de una ciudad española conoce.

Y, asociado a él, la borrachera por atracón (binge drinking en inglés, tomar cinco copas en dos horas). Por ejemplo, el sondeo señala que el 62% de los menores ha practicado en un botellón, y que, de ellos, un 74,1% se dedicó a la ingesta rápida y concentrada de bebidas.

En cambio, entre los otros bebedores (siempre hablando de menores) solo el 9,5% se aplicó al atracón. La consecuencia es obvia: el 58,5% de los que habían ido de botellón se había emborrachado, frente al 4,7% de los otros bebedores.

También hay que tener en cuenta que los botellones son sitios donde es más fácil iniciarse en otras drogas. El policonsumo es más frecuente entre quienes practican botellón (fuma cannabis el 29,8% o toma cocaína el 2,9%, mientras que los que no acuden a estas reuniones lo hacen en un 3,2% y un 0,3%) respectivamente.

 

Binge drinking o atracón



Un 74% practica el ‘atracón’, que es beberse cinco copas en solo dos horas.

Pero no solo los menores hacen botellón, y esa puede ser una clave de por qué no parece fácil de erradicar. “El 7% de los hombres entre 60 y 65 años practica el binge drinking, lo hace, y por debajo de los 35 la proporción está en un 30%”, dice Josep Guardia, miembro de la junta directiva de Sociodrogalcohol.

El botellón se ha convertido en una forma de ocio con unos 30 años de existencia, y esta veteranía es otro de los factores que actúan contra los intentos de limitarlo (o de erradicarlo). Aunque los efectos del abuso de alcohol en los jóvenes son conocidos.

Ante este panorama, solo queda un recurso, aburrido y a largo plazo: la educación. “A los jóvenes les decimos mucho que no deben beber, pero pocas veces por qué”, indican los expertos. La situación es muy difícil de abordar. Si se habla de educación, se habla de padres

Beber alcohol de formas peligrosas


Primero fue la práctica de beber alcohol por los ojos y demás orificios del cuerpo humano, como es el caso de tampones de vodka, pero la última moda de entre los jóvenes es el peligroso juego del: ‘Neknominate’.

Un juego que en poco tiempo se ha convertido en todo un fenómeno viral tanto por Youtube como por Facebook. La prensa británica afirma que puede que por culpa de dicha práctica, se haya costado la vida de varios jóvenes.

Basta buscar “Neknominate” en YouTube para encontrar más de 6.000 vídeos. Algunos son de personas más o menos serenas bebiéndose una pinta, pero la mayoría contienen todo tipo de barbaridades, que han puesto en alerta a las autoridades. Mientras, las páginas de Facebook dedicadas al fenómeno, donde la gente comparte sus vídeos, no dejan de crecer. Uno de sus grupos reúne ya a 20.000 fans. Pero no es el único. Una búsqueda en la popular red social revela decenas de páginas sobre el asunto en todo el mundo.

 

¿Cómo actuamos ante nuestro hijo ahora que existen evidencias de su consumo?

 

Siempre es conveniente no demostrar posturas sobreprotectoras y de sometimiento ante el hijo consumidor, pensando que así conseguiremos la aceptación del tratamiento. Por supuesto, es importante durante esta etapa el manejo de las normas y los límites en la familia (especialmente ejercer un gran control sobre el dinero).

Que el afectado perciba de una manera clara y determinante que es más conveniente para él, que tendrá más ventajas ponerse en tratamiento que continuar negándose al mismo por las repercusiones en la pérdida de sus prerrogativas.

 

¿Por donde empezar?

 

Los padres deben saber que ante estas situaciones no están solos, existen profesionales especializados en la orientación a la familia.

La consulta a los profesionales debe ser descrita como una primera toma de contacto y de búsqueda de información y orientación. Serán estos profesionales, los que determinen la duración, tipo de programa, número de sesiones,… que tendrá el tratamiento.

Si usted sospecha que un hijo suyo o cualquier otro familiar padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de contacto: 646 479 014.

 

¿Y si mi hijo no asume que está consumiendo?

 

Si después de todo intento para que el afectado asuma su situación de consumo y teniendo en cuenta que en la mayor parte de las ocasiones es un proceso lento y costoso, si no se asume, los padres deben mantener posturas firmes y de absoluto rechazo al consumo en el entorno de la familia.

Adicciones - addicció - adicciones a - dejar los porros - tratamiento adiccionesEn estos casos se pone en riesgo la convivencia familiar ya que el hijo no estará dispuesto a ceder en su consumo, ni la familia a aceptarlo. La ruptura de la convivencia es temida y plantea gran tensión en la familia, llegando en ocasiones a provocar una vuelta hacia atrás, por parte de los padres, en el nivel de exigencia hacia el reconocimiento del consumo y hacia la aceptación de apoyo profesional. No se debe ceder a los chantajes de tipo emocionalque utiliza el consumidor para conseguir salirse con su voluntad.

Siempre hay que dejar claro, que no se le niega el apoyo familiar, sino que es él quién lo rechaza, así como las condiciones que deben existir para volver a plantearse la convivencia en la familia, mostrando siempre los aspectos positivos y de ventaja que obtendría con ella.

Y, por encima de todo, nunca debe sentirse culpable.

Y si la convivencia se hace imposible ¿cómo podemos reaccionar?

 

En ocasiones, cuando la situación es límite, las posturas con las que debemos abordarla son también extremas, así lo es llegar a plantearse mantener o no la convivencia con un hijo drogodependiente. Pero posturas intermedias de asumir situaciones de consumo trasmitirán al consumidor la idea de que se está aceptando la situación, y por lo tanto se dificulta la toma de decisiones hacia el cambio.

Los tratamientos en adicciones son procesos que implican esfuerzo. Resulta más cómodo para el drogodependiente (que no más beneficioso) no iniciar ningún tratamiento. Si se le permite, o él lo percibe así, cualquier alternativa que no sea ésta y su vida sigue desarrollándose en los mismos términos que anteriormente, se está dificultado su toma de decisiones.

 

Entonces, ¿si le ponemos las cosas muy difíciles podría cambiar?

 

La ruptura de la convivencia con un hijo adicto no garantiza la consecución de nuestro objetivo y también entraña un riesgo, que el adicto abandone el hogar y siga un proceso de mayor deterioro. Pero es importante señalar, cómo puede ser necesario llegar a situaciones muy adversas para que drogodependiente acepte este proceso de cambio, lo que se conoce popularmente como “tocar fondo”.

En estos casos es frecuente que se vuelva a recurrir a la ayuda de la familia, es el momento de poner condiciones para que sea recibida y de ponerse en contacto con los profesionales.

En cualquier caso durante todo este proceso es siempre recomendable la ayuda profesional a la familia, que a través de orientación y apoyo, ayude ante la toma de decisiones y ante las posteriores consecuencias de la misma.

 

¿Cuándo ingresar?


El ingreso de una persona que padece una adicción se recomienda teniendo en cuenta los siguientes motivos:

  • Cuando una persona ha intentado suprimir la sustancia sin éxito en varias ocasiones.
  • Cuando ha seguido un tratamiento ambulatorio sin conseguir una abstinencia superior a tres meses.
  • Cuando las consecuencias de su consumo han acarreado una problemática familiar o laboral.
  • Cuando las consecuencias físicas o psíquicas son importantes.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar.


¿Como actuar si sospecha que una persona cercana es adicta a los porros u otra droga?



Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de información: 646 479 014

 

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