Tanorexia, obsesión por tener la piel bronceada

La tanorexia es la obsesión de permanecer por varias horas bajo el sol, con el objetivo de tener una piel morena o bronceada, misma que se presenta en personas de entre 20 y 40 años de edad, regularmente.

También puede derivar en lesiones sencillas en algunas partes del cuerpo, pero aunque no parezcan graves, ponen en riesgo la salud de las personas.

La tanorexia se desarrolla, principalmente, en gente de clase social alta, pues son quienes cuentan con recursos económicos para acudir a los espacios en los que se cuenta con camas de bronceado o visitar frecuentemente los lugares en los que pueden exponerse al sol.

Tanorexia y tanofobia: adicción y aversión al sol

 

Tanto hombres como mujeres pueden padecer este trastorno, razón por la que los expertos recomiendan no permanecer bajo el sol recurrentemente, además de acudir con un dermatólogo, con miras a detectar lesiones en la piel y cerciorarse de que no sean graves

 

Kate Upton sufrió de tanorexia

 

La modelo Kate Upton, quien fue nombrada como la ‘Mujer más sexy’ por la revista People el año pasado, ha reconocido que tras esa piel lozana se escondía un terrible secreto.

Según declaró la joven, ella sufrió de tanorexia cuando era adolescente. “Era ‘ligeramente’ tanoréxica porque crecí en Florida, aunque ahora soy más inteligente”, sostuvo Kate Upton.

Ella misma afirma que tuvo un tratamiento muy efectivo y dice que agradecerá siempre a los especialistas que la acompañaron en este tramo.

La tanorexia es la adicción al bronceado, condición que empuja a las personas a pasar más tiempo al sol o en cabinas de rayos UV. Ello puede generar en la víctima un envejecimiento acelerado y cáncer a la piel.

 

La obsesión por el bronceado

 

La obsesión por estar moreno y aprovechar cualquier ocasión para ponerse al sol o para acudir a cabinas solares de UVA ha aumentado en los últimos años. A pesar de que, por norma general, es más frecuente en mujeres, se detecta un incremento entre los adolescentes de 14 y 15 años de ambos sexos. Cuando se toma el sol, en el cerebro se generan endorfinas, neurotransmisores opioides producidos en el sistema nervioso central, que generan sensación de placer, parecidos a los estimulados en los fumadores.Tanorexia: adicción al sol - adicciones - trastorno psicológico

 

En los afectados de tanorexia, esta experiencia placentera es la causa principal de su inclinación a los rayos ultravioleta, como sucede con cualquier otra droga, según sugería un estudio realizado por la Universidad Wake Forest (EE.UU.). Disgusto con el color de la piel (por muy bronceado que se esté), ansiedad ante la imposibilidad de tomar el sol y bronceado extremo, junto con envejecimiento precoz de la piel, son otras de las manifestaciones de estos adictos.

Un peligro más es el riesgo aumentado de sufrir melanoma, que alcanza unas proporciones epidémicas y, junto con otros cánceres de piel (carcinomas vasocelulares y epidermoides), es uno de los tumores malignos más comunes que afectan al ser humano.

Los casos de cáncer de piel aumentan un 10% cada año. Estas personas, a menudo, frecuentan las cabinas de rayos UVA -donde una sesión equivale a un día entero de sol- varias veces por semana en distintos establecimientos, como manera de evadir las recomendaciones. Incluso algunos especialistas aseguran que el cáncer de piel puede desarrollarse si se sufre tanorexia durante cuatro o cinco años.

Hay que tener en cuenta que aquellas personas afectadas por la tanorexia producen una liberación de opioides mientras toman el sol que les impulsa a continuar buscando siempre conseguir un color más oscuro en su piel. Los opioides son cualquier agente que se une a receptores opioides situados principalmente en el sistema nervioso central en el tracto gastrointestinal. Además, los españoles somos un tanto imprudentes en lo que se refiere a la exposición al astro rey: el 31% reconoce lo toma entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde, la franja horaria de mayor insolación.

 

Síntomas de la tanorexia

 

Se puede dar la alarma si el individuo presenta algunas de estas características:

Siente su color de piel como injusto, incomparable con el de conocidos suyos por ser más claro y hasta cierto punto lo considera como un fracaso personal. Se autoimpone no rebajar su tonalidad y, por supuesto, seguir oscureciéndola.

-De la misma forma que en la anorexia y la vigorexia, el enfermo no es capaz de apreciar la realidad tal y como es. Está convencido de que su piel es pálida, cuando en realidad es oscura (en algunos casos demasiado).

-Puede que la falta de horas expuesto al sol genere pérdida de apetito. Es el síntoma más extremo. Aquí la ayuda se tercia obligada.

-Con frecuencia la tanorexia se asocia con e trastorno depresivo mayor, la fobia social y laboral, el trastorno obsesivo-compulsivo o, en casos más severos, el trastorno delirante de tipo somático.

– Como comentábamos, para algunos tanoréxicos, dejar de recibir su dosis de radiación puede producir síntomas similares a los de la abstinencia de las drogas, según datos de un estudio publicado en 2006 por investigadores del Centro Médico Bautista de la Universidad Wake Forest (EE UU).

-Los que sufren tanorexia, en sí, no reconocen su adicción ni visitan al dermatólogo por ello sino por alteraciones en la piel como manchas, arrugas o cambios en el tamaño o forma de los lunares.

 

Tanofobia: Fotoprotección extrema y vitamina D

 

En contraposición a la tanorexia encontramos la tanofobia, el temor a exponerse al sol, por lo que la persona que la padece se protege de éste por todos los medios posibles, portando gorros, gafas de sol, cremas, etc. En la mayoría de ocasiones, este miedo empieza a raíz de las grandes cantidades de información que nos llegan advirtiéndonos de todos los efectos nocivos de los rayos ultravioleta.

No obstante, así como la tanoxeria tiene sus consecuencias negativas, también las tiene la tanofobia.

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