En Fallas se consume un 400% más de alcohol. Lo dicen las alcantarillas.

Si hace poco os hablábamos de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Umea (Suecia), que demostraba que los fármacos que acaban en las cañerías, ya sea a través de la orina o porque se desechan por el water, podrían convertirse en un grave e inesperado problema ecológico, hoy os hablamos de otro estudio que está relacionado.

Es posible medir el consumo de alcohol de una población determinada por la presencia en aguas residuales de un metabolito estable: el etilo sulfato, que se excreta por la orina. Un trabajo en que ha participado la Universitat de València, referido al periodo de Fallas, ha constatado que el consumo de alcohol se incrementa un 400% de media los tres últimos días, y que el 19 de marzo, día de la ‘Cremà’, logra un pico de hasta seis veces más de los valores habituales.

consumo de alcohol - alcoholismo - adiccionesDe todos es sabido que, en la semana de Fallas, el consumo de alcohol en el área metropolitana de Valencia se incrementa aproximadamente una media de dos cervezas por cada habitante en el rango de edad de 15 a 65 años (según Yolanda Picó, catedrática del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Farmacia de la Universitat de València).

Una nueva investigación, ‘Estimation of alcohol consumption during ‘Fallas’ festivity in the wastewater of Valencia city (Spain) using ethyl sulfate as a biomarker’, muestran que el consumo medio de alcohol pasa de 15 mililitros por habitante y día, considerando los fines de semana, a 55 ml/hab/día en Fallas. Podemos decir que el consumo de alcohol se cuadruplica.

El día de más consumo, el 19 de marzo o día de la ‘Nit de la Cremà’ y el final de las Fallas, el consumo de alcohol se incrementa hasta un 600%.

El estudio que aporta estas conclusiones se realizó con una toma de muestras de aguas residuales diarias del 7 al 20 de marzo de 2014 provenientes de tres depuradoras del área metropolitana de Valencia.


Los peces europeos se ‘vuelven locos’ con los ansiolíticos que echamos a los ríos


Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Umea (Suecia), ha demostrado que los fármacos que acaban en las cañerías, ya sea a través de la orina o porque se desechan por el water, podrían convertirse en un grave e inesperado problema ecológico.

Se ha publicado en la revista ‘Science’ un estudio que se centra en los efectos de un conocido ansiolítico llamado Oxazepam sobre una especie de perca europea (‘Perca fluviatilis’). Según los resultados obtenidos por el equipo dirigido por el científico Tomas Brodin, la exposición a los niveles reales de este ansiolítico detectados en los ríos de Suecia (a pesar de ser tratadas en plantas de depuración estas aguas fecales) hace que los peces coman más rápido, se vuelvan más intrépidos y tengan un comportamiento menos social.

Esta droga legal se usa ampliamente para tratar la ansiedad en humanos. Pero los residuos de Oxazepam casi siempre terminan en los sistemas acuáticos naturales, incluso después de pasar por las depuradoras, donde se desconocen los efectos de esta sustancia sobre los ecosistemas. Leer más


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