Ludopatía y mujer, análisis del perfil psicológico

Debido a que los hombres y las mujeres con ludopatía presentan diferencias entre sí en diversos planos (desde el tipo de juego, pasando por la evolución del trastorno, hasta las psicopatologías asociadas) el tratamiento de la adicción al juego debe adecuarse a las características específicas del trastorno en cada sexo.

Existe también una doble moral social ante el juego de la mujer. Al hombre se le tolera el juego excesivo en las primeras fases, a la mujer, en cambio, se la tilda rápidamente de «viciosa», lo que conlleva una ocultación del problema más tenaz, al menos externamente, y, por ello, una mayor resistencia a la búsqueda de ayuda terapéutica.

Tradicionalmente el juego ha sido asociado al vicio. En una cultura con tintes machistas, los “vicios”  lo toleran mucho más en el hombre que en la mujer. Esto puede retardar el reconocimiento del problema por parte de la mujer, que tiende a ocultar una situación doblemente reprochable: jugadora y mujer.

Por suerte, hoy en día entendemos la adicción como la enfermedad que es, y no como un vicio.

 

Ludopatía y mujer, análisis del perfil psicológico

 

La ludopatía en la mujer, tiene un perfil diferencial al de los hombres, aunque apuesten menos, niegan su dependencia con más tesón y suelen ser más reacias a buscar ayudar profesional. Muchas personas ven el apostar como una forma divertida de asumir un riesgo. Pero esa diversión puede llegar a convertirse en un problema de salud específico, si no se mantiene bajo control. Estas personas pueden llegar a perder grandes cantidades de dinero, así como arruinar su vida o agravar sus problemas, llegando a caer, en la adicción al juego o ludopatía.

Aproximadamente un 2-3% de la población española es ludópata, aumentando su incidencia en adolescentes en los últimos años.

 

El perfil de las mujeres ludópatas

 

Las mujeres ludópatas parecen distribuirse en dos grupos, aquellas de 18-30 años principalmente solteras, y aquellas de 45-55 años, casadas o divorciadas.

En relación al nivel educativo, cuanto menor es éste, mayor es la probabilidad de desarrollar una adicción al juego. Y respecto a la situación laboral, hay un claro predominio de las amas de casa. Por lo general, a diferencia de los hombres que prefieren los juegos inmediatos y activos, como las máquinas tragaperras, las mujeres prefieren los pasivos y menos inmediatos como son la loterías o cupones. Aunque es el bingo en el que mayor número de mujeres ludópatas pierden su dinero.

 

Ludopatía y depresión

 

La ludopatía o adicción a los juegos de azar presenta algunas diferencias entre hombres y mujeres. Si los hombres encuentran en esta adicción una forma de liberar tensiones con un hábito que implica cierto riesgo, las mujeres lo ven más como una evasión a los problemas cotidianos. Pero en ambos casos, el perfil es el de una persona cercana a un estado depresivo, con ansiedad, tristeza y envuelta en una situación familiar problemática.

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Ellas tardan más en empezar a jugar, pero se ‘enganchan’ antes. Además, el 70% sufre violencia de pareja

 

El bingo y las máquinas “tragaperras” son los juegos preferidos por las mujeres. Mientras que las máquinas tienen un carácter más introspectivo y las mujeres acuden a ellas en una situación anímica en la que se sienten solas e incapaces de resolver los problemas, el bingo se considera un hábito más social, al que se acude en principio para reunirse con las amigas.

El ambiente lúdico en el que se inicia esta adicción al juego hace que el problema pueda tardar muchos años en detectarse. Y como en el caso de otras adicciones, como el alcoholismo, la persona afectada no es consciente de su enfermedad hasta que aparecen los problemas derivados de su adicción, es decir, deudas elevadas, problemas de pareja y desestructuración familiar.

 

Consecuencias de la ludopatía en la mujer

 

La ludopatía conlleva un deterioro de la mujer en los planos físico, mental y relacional de manera progresiva. Trastornos mentales como la depresión o la ansiedad, así como alteraciones psicosomáticas pueden constituir la parte más visible de la ludopatía.

Por el contrario, aquello que no se ve, y que por un tiempo puede permanecer oculto sería el sufrimiento causado por las pérdida económicas, la inseguridad de ser descubierta, las mentiras o los autoengaños. Además, los hijos también pueden sufrir las consecuencias de una madre jugadora patológica, más aun que cuando es su padre. Los hijos también sufren las consecuencias del deterioro económico, así como las disputas entre los padres, pudiendo llegar a ser el blanco de abuso tanto verbal como físico.

A veces, pueden sentirse como los responsables del clima emocional presente en el hogar, reaccionando de diversas maneras (bajo rendimiento escolar, conductas de juego, abuso de sustancias). Por último, es importante señalar que la visión de la mujer adicta al juego, tiene un carácter más negativo que en los hombres, que contribuye a impedir el reconocimiento del problema y el retraso de la búsqueda terapéutica.

 

Uno de cada tres ludópatas es mujer

 

En este sentido, aunque las mujeres suelen comenzar más tarde a jugar, tardan menos en engancharse a estos juegos que los hombres. Además, mientras que ellas prefieren jugar al bingo y suelen recurrir a estas adicciones por un malestar emocional, ellos juegan más a las máquinas ‘tragaperras’ y lo hacen por dinero y por buscar el nivel de excitación que produce el poder ganar o perder.

 

Las consecuencias de la adicción al juego

 

El proceso que sufre una mujer desde que se inicia en el juego hasta que se hace patente su enfermedad es devastador. Las inocentes máquinas y los divertidos cartones de bingo le permiten pasar un rato relajada liberada de responsabilidades. Además, la oportunidad de ganar un dinero de forma fácil es un aspecto muy tentador en estos tiempos de crisis, de ahí el éxito creciente de las salas de juego, bingos y la expectación que se creó ante el polémico complejo deEurovegas.

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El 30% de los ludópatas son mujeres pero sólo el 10% acude a tratamiento

 

Según avanza la enfermedad, la mujer ludópata empieza a ocultar su hábito, que se está convirtiendo ya en un hábito antisocial. Esto la lleva a mentir acerca de su comportamiento (como en todas las adicciones) lo que a medio plazo ocasiona un comportamiento nervioso, irritable y ansioso. La ocultación de su enfermedad durará lo que tarde en descubrirse el agujero económico que su adicción ha producido. Pero aún costará un tiempo más que sea consciente de su enfermedad.

 

Perfil de ludopatía en hombres y mujeres

 

En el caso de las mujeres, la edad media es de 46-55 años. En cambio, en los  hombres es de 31-45 años. La mayoría de ellos son solteros, a diferencia que las mujeres, que en su mayoría con casadas.

También difieren variables psicopatológicas: en la mayoría de mujeres también está presente la depresión; en el caso de los hombres, el abuso de drogas/alcohol.

En cuanto a las preferencias de juego: las mujeres bingo, los hombres tragaperras.

La evolución del trastorno es tardío en el caso de las mujeres. En los hombres, el trastorno tiene un inicio anterior.

Su situación laboral también difiere de unos a otros: la media de hombres trabaja y la de mujeres estan de baja o larga enfermedad.

En concreto, el rechazo de la pareja hacia la mujer jugadora es mucho más explícito que en el caso inverso, así como su falta de colaboración en el proceso terapéutico.

Las mujeres apuestan y juegan menos que los hombres. Sin embargo, las mujeres ludópatas tienen motivaciones diferentes, niegan su dependencia con más insistencia que los hombres y son más reacias a buscar ayuda terapéutica.

 

Las mujeres tardan más en empezar a jugar, pero se ‘enganchan’ al juego antes

 

En líneas generales, las mujeres se inician más tardíamente en el juego, pero desarrollan problemas más rápidamente y la progresión hacia el trastorno es más rápida. Es decir, las mujeres tardan más en empezar a jugar, pero se ‘enganchan’ al juego antes.

No hay que olvidar que el juego patológico es una alteración grave que impacta en el paciente y en su entorno y es que, esta adicción suele ir acompañada de otros problemas psiquiátricos como el consumo de alcohol y drogas en hombres, y la depresión en las mujeres.

 

Tratamiento de la ludopatía

 

El tratamiento para la ludopatía es similar al de otras adicciones, como la adicción al sexo, a las drogas o el alcoholismo.

Al igual que en cualquier “conducta adictiva”, es muy importante seguir un tratamiento centrado en la modificación de la conducta y del control de los impulsos.

Debido a que los hombres y las mujeres con ludopatía presentan diferencias entre sí en diversos planos (desde el tipo de juego, pasando por la evolución del trastorno, hasta las psicopatologías asociadas) el tratamiento de la adicción al juego debe adecuarse a las características específicas del trastorno en cada sexo.

Es importante remarcar que el ludópata debe combinar, para su efectiva rehabilitación, el tratamiento psicológico profesional con la ayuda de sus pares mediante grupos de reflexión y análisis, además del apoyo del entorno familiar.

En estos grupos se comparten distintas experiencias de otras personas que están atravesando actualmente o ya han superado la adicción al juego.

 

¿Como actuar?

 

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana sea ludópata, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de información: 646 479 014

 

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