¿Está de moda la Morfina? Morfina, una droga muy potente y adictiva

Ya sea que la morfina se use de acuerdo a las pautas de un médico o que se abuse de ella, de cualquiera de las dos formas puede llegar a volverse muy adictiva rápidamente. El problema es que nadie sabe a ciencia cierta cuándo se convierte en adicto a la morfina. Una persona puede decidir empezar a consumir morfina de forma recreativa y luego no ser capaz de dejar de consumirla.

La morfina es una droga potente de analgésica opiácea que afecta directamente el sistema nervioso central. Generalmente se prescribe para controlar el dolor después de cirugías. Tiene efectos neurotóxicos en el cerebro y es muy adictivo. Muchas personas son conseguir adicto a la morfina consciente de sus efectos adversos sobre la salud.


¿Qué es la morfina?


La morfina es un narcótico opiáceo que se utiliza como potente analgésico. De hecho, se usa en medicina para paliar dolores agudos intensos como los que aparecen después de una operación quirúrgica o un infarto agudo de miocardio, aunque también se utiliza para aliviar dolores crónicos tan devastadores como los del cáncer, entre otros.

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Para muchos profesionales de la salud, la morfina puede ser una opción para los pacientes con dolor; sin embargo, cuando se utiliza con fines recreativos o en dosis inadecuadamente altas, la morfina puede generar una fuerte dependencia y graves efectos secundarios.

En un comienzo, la morfina fue utilizada de forma estomacal. Con el tiempo y con la invención de la jeringa, esta sustancia pasó a ser administrada de forma intravenosa. La morfina, fue y es una droga popular en momentos de guerra, habiendo alcanzado gran popularidad en años bélicos. Con el tiempo, también, a mediados del siglo XX, se produjeron los primeros derivados de la morfina.


Efectos del consumo de morfina


Al igual que con otros opiáceos, la morfina provoca una respiración lenta y baja frecuencia cardíaca, estar dopado, estreñimiento, euforia y picores. Un exceso de morfina puede producir pérdida del conocimiento, paro cardíaco, asfixia debido a la falta de respiración, coma, y muerte.

Cuando se dejan de consumir opiáceos como la morfina, los efectos de esta retirada incluyen no sólo esos síntomas de enfermedad causados por la droga, sino también fuertes ansias por más cantidad de la droga. Estas ansias anulan la capacidad de uno para tomar decisiones racionales.

Si una persona consume demasiada morfina, los peligrosos efectos de una sobredosis incluyen piel fría y pegajosa, presión sanguínea baja, pulso lento e incluso coma y la muerte.

 

Medicamentos opioides: puerta de entrada a la heroína (siglo XXI)


El perfil del nuevo heroinómano del siglo XXI fue descrito en un artículo recién publicado en mayo del 2014 en JAMA Psychiatry. Comparado con las generaciones previas, la nueva generación de usuarios de heroína es más bien de edad más avanzada, vive en áreas suburbanas y rurales, y se iniciaron en la heroína a través de analgésicos prescritos por el sistema sanitario, de los cuales acabaron abusando.

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Otro trabajo cualitativo realizado en Filadelfia y San Francisco también de publicación reciente, estudió precisamente las transiciones en el consumo de sustancias en los usuarios, desde el consumo de medicamentos opioides a heroína y viceversa. En estas dos ciudades, los jóvenes heroinómanos referían haber empezado consumiendo medicamentos opioides (fundamentalmente oxicodona inhalada, fumada o inyectada) antes de iniciarse en el consumo de heroína.

Segun investigaciones del CDC en Atlanta, afirma que aproximadamente un 75% de los usuarios de heroína refieren haber empezado consumiendo medicamentos con receta.

 

La dependencia a los opioides


Cuando una persona es físicamente dependiente de un medicamento, experimentará síntomas de abstinencia cuando reduce o detiene bruscamente el consumo del fármaco. Estos síntomas pueden ser leves o graves (dependiendo del fármaco) y por lo general se pueden controlar médicamente o se pueden evitar reduciendo el consumo de la droga lentamente.

La dependencia suele ir acompañada de la tolerancia, es decir, la necesidad de tomar dosis cada vez más altas de un medicamento en un intento de obtener el mismo efecto. Cuando se produce la tolerancia, puede ser difícil para un médico evaluar si un paciente está desarrollando un problema con la droga o si tiene una necesidad médica real de dosis más altas para controlar sus síntomas.

La mayoría de profesionales que tratan el dolor, suelen controlar dicho dolor con la estrategia denominada ‘escalera analgésica’.

Se trata de ir administrando medicamentos de menor a mayor potencia en función de la intensidad del dolor y del control que se va consiguiendo de este síntoma. Debe intentar darse la dosis máxima de un medicamento del escalón inferior antes de pasar al siguiente, aunque en ocasiones las combinaciones de fármacos que actúan por diferentes mecanismos a dosis un poco por debajo de las máximas también pueden ser útiles.

En el primer escalón encontramos los llamados analgésicos periféricos: aspirina, paracetamol y otros fármacos antiinflamatorios. Luego le siguen los analgésicos centrales opioides débiles (derivados de la morfina). Y, ya por último, encontramos los analgésicos centrales opioides de mayor potencia.

 

El mercado del opio, la heroína y la morfina


La imagen de la heroína sigue, en buena medida, asociada a la epidemia de final de los años setenta y principios de los ochenta.

Nuestra mente asocia la heroína a “yonquis esqueléticos” que pasan el día buscando cómo agenciarse la próxima dosis. Nada que ver con las víctimas ilustres que se ha cobrado el abuso de esta droga. Un ejemplo es el actor estadounidense Philip Seymour Hoffman, de 46 años, al que la policía encontró muerto el pasado domingo en su lujoso apartamento de Nueva York con una jeringuilla en el brazo. La policía halló 50 papelinas de lo que parecía ser heroína.

Philip Seymour Hoffman muere por consumi entre ellas, cocaína, heroína, benzodiacepinas y anfetaminas.


¿Está de moda la heroína entre los actores de Hollywood?


Quizás, pero no solo entre ellos. Estos casos no son más que el reflejo del aumento del consumo de la sustancia en Estados Unidos, un fenómeno de “proporciones epidémicas” en los últimos años, según lo han calificado funcionarios de la agencia estadounidense contra el narcotráfico (Drug Enforcement Administration, DEA).

Medicamentos opioides: puerta de entrada a la heroína (siglo XXI)

El perfil del nuevo heroinómano del siglo XXI fue descrito en un artículo recién publicado en mayo del 2014 en JAMA Psychiatry. Comparado con las generaciones previas, la nueva generación de usuarios de heroína es más bien de edad más avanzada, vive en áreas suburbanas y rurales, y se iniciaron en la heroína a través de analgésicos prescritos por el sistema sanitario, de los cuales acabaron abusando.

Otro trabajo cualitativo realizado en Filadelfia y San Francisco también de publicación reciente (en marzo del 2014), estudió precisamente las transiciones en el consumo de sustancias en los usuarios, desde el consumo de medicamentos opioides a heroína y viceversa. En estas dos ciudades, los jóvenes heroinómanos referían haber empezado consumiendo medicamentos opioides (fundamentalmente oxicodona inhalada, fumada o inyectada) antes de iniciarse en el consumo de heroína.

Según investigaciones del CDC en Atlanta, afirma que aproximadamente un 75% de los usuarios de heroína refieren haber empezado consumiendo medicamentos con receta.


Efectos negativos de la morfina en el cerebro y el cuerpo humano


Hay muchos efectos secundarios que resultan por el abuso de morfina. Los efectos secundarios de la morfina abuso incluyen estreñimiento, náusea/vómitos, mareos, la liberación de histamina, prurito (picazón), enrojecimiento, seca la boca, sudoración excesiva, dolor abdominal, somnolencia (sensación de sueño o somnolencia), hipotensión (presión arterial baja), euforia (sensación de intensa felicidad, alegría, emoción y felicidad) etc..

La morfina es una droga muy potente y altamente adictiva. Puede causar dependencia física y psicológica.

Principalmente activa sistema de recompensa del cerebro. La capacidad de la morfina es que altera químicamente el funcionamiento normal del sistema de recompensa que conduce a la adicción a la morfina. También se dice que tarda sólo unos días para un individuo que adictos a ella.

La morfina es conocida como un sistema nervioso Central (SNC) deprimente. Primeros efectos de la morfina incluyen somnolencia, depresión de la conciencia, tiempo de reacción lenta, mal desempeño en la atención dividida y tareas psicomotoras. Los efectos tardíos de la morfina incluyen falta de atención, falta de concentración, tiempo de reacción lenta, una mayor tasa de error en las pruebas, fatiga, distracción fácil etc..

El abuso a largo plazo de la morfina produce efectos nefastos como daño cerebral debido a los efectos neurotóxicos de la droga. Es un proceso largo y doloroso para superar la dependencia psicológica de morfina. Hay mayor probabilidad de recaída en abusadores de morfina después de suspender su uso. La alta tasa de recaída atestigua las características adictivas de la morfina.

En un inicio, es como si sólo diera placer. Pero más tarde mata como un lento veneno.



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