Vuelve la heroína…

El bajo precio por dosis respecto a otras sustancias y el fácil acceso de los consumidores a esta droga explican, en parte, el repunte en su consumo.

Pese a que para muchos hablar de heroína retrotrae a ‘la movida’, a los “yonkis” de las grandes ciudades en los 80 y los 90 y a muchos cantantes y famosos de la época enganchados a esta droga, los primeros años de la crisis la hicieron resurgir. En 2008 hubo un repunte en el tráfico y el consumo de heroína, así como en las incautaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad.

La heroína regresa a España por la masiva oferta en todo el mundo de esta droga. Ha pasado muchos años desde esa época en que la heroína marcó un estrago. Y más aun, concretamente desde 1898, de Cuando entonces la heroína se vendía en farmacias …

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Las jeringuillas eran el método más usado para drogarse con heroína en los años 80. Ahora, se suele fumar o esnifar.

 

¿Por qué vuelve a consumirse heroína?

 

Los expertos en la lucha contra el tráfico de drogas asocian el repunte de consumo de heroína con la crisis. Así lo explican los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes (BCE) de la Policía Nacional, que indican que se trata de una sustancia más barata que, por ejemplo, la cocaína. Aproximadamente, es un 30% más barata.

Además, la heroína se suele vender en micras, por lo que el consumidor no necesita tener tanto dinero disponible para consumir una dosis.

Cuando la heroína parecía ya una droga del pasado, asociada a “una generación perdida” de jóvenes enganchados en los ochenta, y a los estragos causados por el sida, los expertos en la materia coinciden en señalar “un repunte” preocupante, aunque de momento en España no se ha llegado a la “epidemia” que sacude algunas ciudades de Estados Unidos como Ohio. “Ahora, aunque no hay datos de un mayor consumo, usan la heroína como relajante, para compensar los efectos de otras drogas más excitantes como la cocaína y las sintéticas.

Expertos también han conjeturado que los adictos cambiaron analgésicos por heroína, más barata y más fácil de conseguir.

 

¿Cómo llega a España?

 

Esta droga suele llegar en coches, en su mayor parte desde Países Bajos, como en la última operación. La droga, obtenida a partir del opio que se cultiva en Afganistán, llega por distintas vías a Turquía, desde allí viaja por los Balcanes y el centro de Europa hasta llegar a los Países Bajos, que ejerce el papel de país “distribuidor” a nivel europeo.

Los expertos antidroga se topan con dificultades para investigar este tráfico por la legislación vigente, lo que unido a las buenas comunicaciones de ese país por vía terrestre y marítima han hecho que se convierta en la “gran vía de entrada” a Europa de esta sustancia.droga heroína Pontevedra

La heroína llega a España en dobles fondos de camiones de mercancías y oculta en vehículos. Es más fácil de mover, son cantidades más pequeñas, no hablamos de contenedores como con la coca. El único punto de mayor control lo encuentran en Francia por el temor yihadista.

 

El perfil del consumidor de heroína cambia: “el nuevo yonqui”

 

Nuestra mente asocia la heroína a “yonquis esqueléticos” que pasan el día buscando cómo agenciarse la próxima dosis. Nada que ver con las últimas víctimas ilustre que se han cobrado el abuso de esta droga, como algunos actores estadounidense de unos 45 años de medía, al que la policía suelen encontrar muertos en sus lujosos apartamentos de Nueva York con una jeringuilla en el brazo.

La imagen de la heroína sigue, en buena medida, asociada a la epidemia de final de los años setenta y principios de los ochenta.

Una epidemia de heroína y drogas similares golpea Estados Unidos. Al contrario que hace unas décadas, las víctimas no viven en zonas urbanas degradadas sino en barrios residenciales blancos. Ya no se las estigmatiza. Insólitamente, en los debates de la campaña para las elecciones presidenciales los candidatos no discuten sobre políticas represivas sino de rehabilitación. Las muertes por sobredosis casi se han cuadruplicado desde 2000. En este país mueren más personas por sobredosis que por accidentes de tráfico.

“Es gente joven, que no conoce lo que pasó en los ochenta”, que no se inyecta la heroína sino que la fuma, por lo que no tiene esa percepción del riesgo ligada al sida; que lo hace además para paliar los efectos de las otras drogas que consume, como la cocaína o el éxtasis, mucho más psicóticos; “En realidad, consumen heroína para compensar y relajarse”. Ese podría ser el perfil del nuevo yonqui.

 

Muertes por sobredosis de opiáceos

 

Durante años la epidemia de heroína y opiáceos se ha gestado en silencio, lejos de los focos políticos y mediáticos de Washington. Ahora es una prioridad de la Casa Blanca y de los candidatos. “Esta crisis quita vidas. Destruye familias. Destroza comunidades por todo el país”, dijo en octubre el presidente Barack Obama, durante una visita a Virginia Occidental, uno de los Estados más afectados.

En 2014 murieron en EE UU más personas por sobredosis de drogas (47.055) que en ningún otro año registrado, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. Un 60% murieron por sobredosis de opiáceos, que incluye medicamentos que pueden adquirirse con receta, y la heroína.

 

Medicamentos opioides: puerta de entrada a la heroína

 

Los opioides son medicamentos que alivian el dolor. Reducen la intensidad de las señales de dolor que llegan al cerebro y afectan las áreas del cerebro que controlan las emociones, lo que disminuye los efectos de un estímulo doloroso.

Los medicamentos que pertenecen a esta clase incluyen la hidrocodona (por ejemplo, la Vicodina), la oxicodona (por ejemplo, el OxyContin y el Percocet), la morfina (por ejemplo, el Kadian y la Avinza), la codeína y otros medicamentos relacionados.

 

¿Qué son los opioides?

 

Los productos de hidrocodona son los más comúnmente prescritos para una variedad de afecciones dolorosas, incluyendo el dolor dental y el dolor relacionado con las lesiones. La morfina se utiliza a menudo antes y después de procedimientos quirúrgicos para aliviar el dolor agudo. Asimismo, la codeína a menudo se receta para tratar el dolor leve. Además de sus propiedades analgésicas, algunos de estos medicamentos como la codeína y el difenoxilato (Lomotil), pueden utilizarse para aliviar la tos y la diarrea severa.

 

¿Cómo afectan los opioides al cerebro y al resto del cuerpo?

 

Los opioides actúan adhiriéndose a proteínas específicas llamadas receptores de opioides, que se encuentran en el cerebro, la médula espinal, el tracto gastrointestinal y otros órganos en el cuerpo. Cuando estas drogas se adhieren a sus receptores, reducen la percepción del dolor. Adicción al las drogas, heroína, adicciones La Garriga, centro terapéutico La Garriga

Los opioides también pueden producir somnolencia, confusión mental, náusea, estreñimiento y, dependiendo de la cantidad de la droga consumida, pueden deprimir la respiración.

Algunas personas experimentan una respuesta eufórica a los opioides, ya que estos fármacos también afectan a las regiones del cerebro implicadas en la gratificación.

Las personas que abusan de opioides pueden tratar de intensificar su experiencia al tomar la droga en maneras diferentes a las prescritas.

 

La dependencia a los opioides

 

Cuando una persona es físicamente dependiente de un medicamento, experimentará síntomas de abstinencia cuando reduce o detiene bruscamente el consumo del fármaco. Estos síntomas pueden ser leves o graves (dependiendo del fármaco) y por lo general se pueden controlar médicamente o se pueden evitar reduciendo el consumo de la droga lentamente.

La dependencia suele ir acompañada de la tolerancia, es decir, la necesidad de tomar dosis cada vez más altas de un medicamento en un intento de obtener el mismo efecto. Cuando se produce la tolerancia, puede ser difícil para un médico evaluar si un paciente está desarrollando un problema con la droga o si tiene una necesidad médica real de dosis más altas para controlar sus síntomas.

 

¿Cuáles son las posibles consecuencias del consumo y el abuso de opioides?

 

Si se toman tal como se recetan, los opioides se pueden utilizar para controlar el dolor de una manera segura y eficaz.
Sin embargo, cuando se abusan, incluso una sola dosis grande puede causar una depresión respiratoria grave y la muerte.

Bien administrado, el uso médico a corto plazo de los analgésicos opioides rara vez causa adicción, la cual se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de una droga a pesar de las consecuencias adversas graves.

El uso regular (por ejemplo, varias veces al día, durante varias semanas o más) o el uso o abuso de los opioides a más largo plazo puede dar lugar a la dependencia física y, en algunos casos, a la adicción. La dependencia física refleja una adaptación predecible, y a menudo normal, del cuerpo a la exposición crónica a una droga.

En cualquier caso, los síntomas de abstinencia se pueden producir si el uso de drogas se reduce repentinamente o se detiene. Estos síntomas pueden incluir agitación, dolores musculares y de los huesos, insomnio, diarrea, vómitos, escalofríos con piel de gallina (“cold turkey”) y movimientos involuntarios de las piernas.

 

Adictos a los opiáceos

 

Aunque el atractivo que tiene la heroína por su bajo precio (desde 50 euros el gramo hasta 80 o 100, según la calidad) en un momento de crisis como el actual es motivo suficiente como para estar atentos a posibles incrementos en su consumo, como advierte Joan Carles March, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Las muertes por abuso también se han incrementado entre 2006 y 2010, en este caso en un 45%, hasta alcanzar las 3.094 en una tendencia que sigue en aumento. En Nueva York, los fallecimientos se han disparado un 84% entre 2010 y 2012.

Las autoridades estadounidenses hablan de una “ola de sobredosis fatales” en los últimos meses que relacionan con la distribución de un tipo de heroína mezclada con fentanilo, otro opiáceo que se suele usar (es frecuente la administración en parches) cuando han dejado de hacer efecto otras familias de analgésicos menos potentes.

 

Jarabe para la tos “para drogarse”

 

El consumo de medicamentos para la tos como droga no es una práctica nueva entre los adolescentes, que han saqueado los botiquines por décadas para obtener drogas de forma rápida, barata y, lo más importante, legal. Pero, por desgracia, esta práctica peligrosa y potencialmente mortal está creciendo.

Por lo tanto, es importante que los padres comprendan los riesgos y sepan cómo evitar que sus hijos consuman medicinas para la tos y el resfriado en dosis excesivas de manera intencional.

Los jarabes para la tos y los medicamentos para el resfrío son los fármacos de venta sin prescripción que más se abusan. En el 2010, por ejemplo, el 7% por ciento de los estudiantes de 2º grado tomaron jarabe para la tos “para drogarse”. En dosis altas, el dextrometorfano, un ingrediente clave que se encuentra en el jarabe para la tos, puede actuar como la PCP o la ketamina, produciendo efectos disociativos o experiencias extracorporales.

 

Sobredosis debidas a medicamentos

 

Un estudio publicado en JAMA en el año 2010 muestra que en ese año acontecieron 38.329 muertes por sobredosis por drogas en EE UU, de las cuales un 57,7% eran debidas a medicamentos de venta con receta.

El 74,3% de muertes por medicamentos que requieren receta fue por sobredosis no intencionada, es decir, no se corresponden con intentos de suicidio. En algunos casos las sobredosis incluyeron la combinación de varios productos; los opioides fueron responsables de un 75,2% de las sobredosis, las benzodiazepinas de un 29,4%, los antidepresivos un 17,6% y los antiepilépticos y antiparkinsonianos un 7,8%.

En un 30,1% de las muertes por sobredosis por opioides se encontró la presencia de benzodiazepinas y un 13,4% también habían consumido antidepresivos.

Los estimados del 2010 del NIDA sugieren que más de cinco millones de estadounidenses abusan actualmente de un analgésico recetado, y alrededor de uno de cada 12 estudiantes de último año de secundaria abusa del Vicodin, y uno de cada 20 abusa del Oxycontin.

Según los CDC, las muertes no intencionadas por sobredosis de opioides con receta es la principal causa de muerte accidental en EE UU, por encima de los accidentes de tráfico.

Recientemente, la ONU también hizo notar su preocupación y aseguró que “el uso indebido de medicamentos de venta con receta es una de las principales amenazas contra la salud pública e incluso supera las tasas de consumo de drogas ilegales en algunos países”. Esto representa un pico histórico de muertes por sobredosis de opioides y otros medicamentos de venta bajo prescripción médica .

 

Prescripción de opioides y benzodiazepinas

 

Lejos de ser un fenómeno en proceso de estar controlado, es un problema que en este siglo XXI está en expansión constante. Las prescripciones de opioides y de opioides con benzodiazepinas y otros psicofármacos están todas experimentando un crecimiento exponencial.

En EE UU en el año 2013 los médicos de atención primaria prescribieron 92 millones de recetas de opioides. A esto hay que sumarle las recetas que pueden emitir otros profesionales sanitarios no médicos, como las enfermeras practicantes (nurse practitioners) y los asistentes de médicos (physician assistants), dos colectivos que en ese mismo año emitieron 30 millones de recetas de opioides. Además, los médicos de atención primaria prescribieron 53 millones de recetas de benzodiazepinas en 2013, cuatro veces más que las prescritas por psiquiatras (13 millones de recetas de benzodiazepinas)

Actualmente se puede afirmar que el número de muertes por sobredosis con opioides prescritos por el sistema sanitario eran superiores a las sobredosis de heroína y cocaína juntas. El estudio estaba encaminado a analizar los factores de riesgo de esas muertes según los patrones de prescripción.

 

Medicamentos opioides: puerta de entrada a la heroína (siglo XXI)


El perfil del nuevo heroinómano del siglo XXI fue descrito en un artículo recién publicado en mayo del 2014 en JAMA Psychiatry. Comparado con las generaciones previas, la nueva generación de usuarios de heroína es más bien de edad más avanzada, vive en áreas suburbanas y rurales, y se iniciaron en la heroína a través de analgésicos prescritos por el sistema sanitario, de los cuales acabaron abusando.Evzio, sobredosis de heroína, opiáceos, adicción a los analgésicos

Otro trabajo cualitativo realizado en Filadelfia y San Francisco también de publicación reciente (en marzo del 2014), estudió precisamente las transiciones en el consumo de sustancias en los usuarios, desde el consumo de medicamentos opioides a heroína y viceversa. En estas dos ciudades, los jóvenes heroinómanos referían haber empezado consumiendo medicamentos opioides (fundamentalmente oxicodona inhalada, fumada o inyectada) antes de iniciarse en el consumo de heroína.

Segun investigaciones del CDC en Atlanta, afirma que aproximadamente un 75% de los usuarios de heroína refieren haber empezado consumiendo medicamentos con receta.

Las drogas opiáceas, la amenaza más letal para los jóvenes: La adicción al estimulante que mezcla efectos sedativos y alucinógenos representa uno de los caminos más rápidos hacia la muerte. Cómo darse cuenta si un familiar o amigo cayó en su letal telaraña

La promesa de la anulación del dolor extremo es siempre peligrosa. Puede aparecer en una primera instancia como una solución, pero de no saber llevarlo con criterio, se puede volver una necesidad. Y ahí radica el peligro. Las drogas opiáceas son de las más amenazantes de la actualidad en el mundo. El camino a la adicción es muy accesible y la probabilidad de sufrir una sobredosis de un día para otro es muy amplia.

Llámese heroína, morfina, vicodín, fentanyl o meperidina, el consumo de las drogas surgidas del opio creció de manera abrupta, tanto mediante las drogas legales (bajo receta), como las ilegales.

Desintoxicación de la heroína

 

Los programas de desintoxicación tratan de lograr una abstención segura y compasiva de los opiáceos minimizando la severidad de los síntomas del síndrome de abstinencia y otras complicaciones médicas.

La desintoxicación física, es solo una pequeña parte del tratamiento. Es necesaria una evaluación completa e individualizada de los aspectos médicos, psicopatológicos y sociales de cada paciente. Así mismo se hará una exploración clínica detallada, así como de exámenes psico-diagnósticos y psicopatológicos. Por otro lado, se indaga en la existencia de enfermedades psíquicas asociadas al consumo de heroína y las repercusiones de la adicción en la familia del paciente, su trabajo y sus amistades. Este procedimiento clínico es fundamental para determinar el tipo de intervención farmacológica, médica y terapéutica necesita cada paciente, además de proporcionar información para diseñar una estrategia individualizada.

 

Terapias de la conducta

 

Aunque los tratamientos conductuales y farmacológicos pueden ser sumamente útiles cuando son empleados individualmente, la ciencia nos ha enseñado que al integrar ambos tipos de tratamientos se consigue un enfoque más efectivo. Existen muchos tratamientos de la conducta eficaces para la adicción a la heroína. Estos pueden incluir enfoques residenciales.

Las intervenciones cognitivasconductuales están diseñadas para ayudar a modificar las expectativas y los comportamientos del paciente relacionados al uso de drogas, y para aumentar sus habilidades para lidiar con varios factores de la vida que causan estrés. Tanto los tratamientos conductuales como los farmacológicos ayudan a restaurar la función cerebral y el comportamiento a un nivel normal, aumentando las tasas de empleo y disminuyendo el riesgo del VIH y de otras enfermedades así como también las conductas criminales.

 

¿Como actuar si sospecha que una persona cercana consume heroína?

 

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

 

 

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