Las nuevas adicciones del siglo XXI (parte I)

Cuando comprar, conectarse a Internet, la dieta o el ejercicio físico se convierten en necesidad irreprimible, surge el problema.

Sentir ansiedad al no conectarse a Internet, encender el ordenador a altas horas de la noche y perder la noción del tiempo; problemas con las compras compulsivas; tener obsesión por hacer dieta o por conseguir un cuerpo perfecto y musculoso. Todos ellos son algunos patrones de comportamiento de las sociedades desarrolladas que pueden convertirse en adicciones.

 

Adictos a las compras

 

Si de forma habitual se ocultan al entorno familiar las compras realizadas o hay sensación de haber adquirido de manera impulsiva un objeto que no es necesario, se puede estar ante un trastorno asociado. Hasta un 30% de los españoles tienen problemas de autocontrol y un 5% podrían ser adictos a las compras, según los resultados de un informe promovido por la Unión Europea sobre los problemas psicológicos relacionados con el consumo.

Aunque afecta más a las mujeres, también se registra entre los hombres. La diferencia estriba en los productos que se adquieren, ya que mientras ellas optan por la ropa y las joyas, ellos prefieren la tecnología. También hay diferencias generacionales: al parecer, las generaciones jóvenes son cada vez más consumistas. Ofertas, rebajas, outlets, productos low cost y, por supuesto, la publicidad. En las sociedades desarrolladas, el hecho de comprar se ha vuelto una finalidad en sí misma.

Una de las diversiones frecuentes de los jóvenes es ir a los centros comerciales a pasar la tarde y, de paso, hacer alguna compra, a menudo, poco necesaria. Este afán consumista, que en inglés se conoce como “shopping spree”, puede llegar a desencadenar una verdadera adicción que convierte el placer en sufrimiento: la obsesión lleva a efectuar compras a menudo compulsivas, que superan las posibilidades económicas. Además, el “shopaholic” (término inglés que define al adicto a las compras), no se identifica como tal. Por este motivo, ante una adicción al “shopping”, lo más importante es detectar el problema. Las compras impulsivas frecuentes o “ir de tiendas”, a pesar de que genere con frecuencia problemas económicos, pueden ser algunos indicios.

 

Adicción a las compras: compras compulsivas

 

La compra compulsiva, que consiste en el afán desmedido, incontrolado y recurrente por adquirir cosas no es un fenómeno exclusivo de fechas como la Navidad, en las que la insistencia de la publicidad comercial y la tradición consumista podrían explicar un cierto aumento de los gastos.

Es una adicción en toda regla que, si bien en su máxima expresión afecta a poca gente, es más común de lo que pudiera pensarse. Es la consecuencia de un impulso irreprimible, un acto poco consciente del que después nos arrepentimos, porque compramos cosas poco útiles o gastamos más de lo que podemos.

La compra genera en la persona adicta una satisfacción inmediata, con la que cree llenar su vida de sentido y con la que consigue borrar temporalmente los problemas.

 

Una reacción inadecuada

 

compras compulsivas, adicciones, adicción, tratamiento adicción, conducta adictiva, tratamiento La Garriga, tratar adicción, comprar sin parar“Me siento deprimida”, “estoy angustiado”, “me falta el aire, tengo que salir”: tras estas y otras sentencias similares salimos de compras, con la convicción de que gastar aliviará nuestra ansiedad o disgusto.

Sentimientos de tristeza, rabia, incomprensión, desatención y soledad, encuentran su vía de escape en la compra de artículos muchas veces no necesarios que nos aportan satisfacción en el momento de su adquisición.

Quizá buscamos que alguien nos haga caso y sentir que “somos alguien”. Comprando nos sentimos vivos, en cierto modo importantes, y saciamos el vacío que causan la soledad, el tedio, las tensiones y problemas, los disgustos o la incomprensión. Intentando mitigar el dolor, canalizamos nuestro enfado hacia la compra y posesión del objeto.

 

Compulsión, ¿qué es?

 

Entre las causas que mueven a comprar de forma desmesurada no se encuentra la necesidad, sino un descontrol de los impulsos y un pensamiento irracional que surge de una necesidad emocional, de la falta de autoestima, de un vacío o de la imposibilidad de soportar frustraciones y problemas.

La utilidad tampoco es motivo porque los adictos a las compras no estrenan sus adquisiciones y las acumulan en casa produciéndoles un sentimiento de culpabilidadque les mueve a volver a las tiendas, a veces a escondidas, para quitárselo y sentirse feliz.“Es un círculo vicioso y una enfermedad muy difícil”.

Respecto a la forma de detectar a los compradores compulsivos, psicólogos declaran que es una “adicción encubierta” porque la persona no reconoce que tiene un problema y ve normal su comportamiento”, ya que vive en una sociedad “totalmente consumista”.

En cuanto al perfil, afecta más a mujeres que a hombres y que la edad oscila entre los 30 y los 40 años, aunque el auge de las nuevas tecnologías ha originado una nueva clase formada por adolescentes cuya “única forma de ocio es salir a adquirir el último videojuego que ha salido al mercado”.

 

¿Porqué hablamos de adicción?

 

compras compulsivas, adicciones, adicción, tratamiento adicción, conducta adictiva, tratamiento La Garriga, tratar adicción, comprar sin pararUna conducta sólo se considera adicción cuando el individuo presenta estos tres rasgos: tolerancia (necesidad de consumir cada vez más para lograr la misma emoción), síndrome de abstinencia (cuando no se puede satisfacer la adicción) y pérdida del control (incapacidad de frenar en el consumo).

La compra compulsiva reúne todas estas características: la voluntad del afectado es casi nula, la satisfacción por la compra realizada deviene efímera y se entra en una espiral de la que difícilmente se puede salir sin la ayuda de un especialista.

 

¿Cuando podemos pensar que existe una adicción a las compras?


  • Cuando nos sentimos tristes, deprimidos o enojados, lo único que nos calma es ir de compras.
  • Compramos con frecuencia cosas poco útiles, que después nos arrepentimos de haber adquirido.
  • Tenemos la casa llena de artículos que no hemos usado y que nos resultan inservibles.
  • Nos precipitamos a la hora de comprar, porque no podemos controlar nuestros impulsos.
  • Del entorno familiar y de amigos nos llegan mensajes críticos con nuestra desmedida afición a comprar.
  • Aun a pesar de haber comprado muchas cosas o haber realizado un gran gasto, nos sentimos insatisfechos cuando reflexionamos en casa sobre los objetos adquiridos.
  • Vemos que se nos va el dinero sin darnos cuenta, y a menudo estamos irritados por haber gastado el dinero tontamente.
  • Cuando vemos algo que nos gusta, no paramos hasta comprarlo.
  • Adquirimos productos “milagro” que intuimos o sabemos inútiles.
  • Cuando recibimos el extracto de la tarjeta de crédito, nos sorprende sobremanera la cantidad e importe de las compras que hemos hecho.
  • Nuestro tiempo libre lo dedicamos preferentemente a visitar los centros comerciales o ir de escaparate en escaparate.

Cuando el comprar se convierte en necesidad irreprimible surge el problema.

 

Soy un comprador compulsivo. ¿Qué puedo hacer?

 

Como hemos dicho, lo que mueve a un compulsivo a comprar es la falta de control de los impulsos y un pensamiento irracional. Así pues, difícilmente esta persona podrá, por si misma y sin ayuda, darse cuenta de su problema y solucionarlo.

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana es adicto a las compras lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

Sólo con la modificación de la conducta y del control de los impulsos podremos controlar la ansiedad y los conflictos interpersonales pudiendo cambiar así el estilo de vida del paciente.

 


Entrevista a la radio rne sobre las Compras Compulsivas

 

Os dejamos la entrevista que el programa Gente Despierta (dirigido por Carles Mesa) nos hizo a Centro Can Rosselló con la terapeuta Ana Sabaté, Mª José Raventós (enfermería) y Elena Martí.

Gracias a Radio Nacional de España por lo bien que nos trataron, por pensar en nuestra Clínica como un buen ejemplo de tratamiento y por difundir esta adicción que afecta a muchas personas, ayudando así a romper con el estigma que rodea el mundo de las adicciones.

Y también gracias a ellas por dar su testimonio. Esperamos que su testimonio pueda ayudar a muchas personas.

 

RNE

 

¿Adictos a Internet?

 

La rápida evolución de las nuevas tecnologías es imparable. Forman parte de la vida diaria de la mayoría de las personas y se depende de ellas más de lo que uno se pueda imaginar. ¿Pero podría hablarse de adicción? No hay duda de que cualquier conducta normal placentera puede ser susceptible de convertirse en adicción si se establece con ella una relación que termina por perjudicar al individuo.

En España, un 85% de la población adulta navega por Internet y un 5% abusa o hace un mal uso de esta actividad. Los expertos explican que el indicador de un uso incorrecto, más que el número de horas que se pasan delante de la pantalla, podría ser el hecho de perder la noción del tiempo, sentir ansiedad al no conectarse o encender el ordenador a altas horas de la noche. El mal uso también puede manifestarse con síntomas físicos como cansancio, fatiga ocular, problemas musculares, inestabilidad emocional, confusión y sedentarismo. También pueden darse cambios en el comportamiento social, como disminución del grupo de amigos, conflictos familiares, escolares o laborales.

 

Relación entre Internet y la depresión

 

En el mundo de Internet hay pocas reglas, se juega con la carta del anonimato y los internautas se mueven en un mundo de ficción que les permite mostrarse tal y como les gustaría. Según los expertos, aunque este es un factor que puede parecer muy positivo para la mayoría de la gente, en personas con algún otro problema de fondo, como una depresión, la irrealidad de Internet puede suponer una vía de escape inicial para el usuario. El problema surge cuando la persona se aleja de la realidad y no la afronta, un hecho que termina por agravar y enmascarar la depresión.

Adicción a internet - adicciones - tratamiento adicciones - enganchado al ordenador - adicción al móvil - clínica adicciones - La GarrigaEl último estudio sobre la relación entre Internet y la depresión es algo triste. La Universidad del Estado de Misuri estuvo siguiendo los hábitos en la Red de 216 jóvenes, el 30 por ciento de los cuales daban muestra de depresión. Los resultados, publicados el mes pasado, revelan que los jóvenes deprimidos son los que más usan Internet, los que dedican más horas al correo electrónico, los chats y los videojuegos. También son los que cambiaban con mayor frecuencia de ventanas de navegación, en una búsqueda constante y no fructífera, o eso se supone. Son como Doug, un alumno de una universidad del Medio Oeste que tenía cuatro avatares y mantenía los cuatro mundos virtuales abiertos en el ordenador, junto con sus trabajos universitarios, correo electrónico y videojuegos. Este chico dijo que su vida real «no es más que otra ventana más» y que «tampoco es que se trate de mi mejor ventana».

La preocupación por la adicción a las nuevas tecnologías, en especial videojuegos e Internet, es un tema de plena actualidad. En un estudio reciente, mediante un escáner de cerebro realizado a jóvenes adictos a Internet, se evidenciaron modificaciones cerebrales que podrían afectar a las emociones, la toma de decisiones y el autocontrol. El tema está lejos de resolverse, ya que también hay quien considera que esta supuesta adicción es un mito y solo es una nueva etapa del siglo XXI, donde los usuarios encuentran en Internet todo lo que necesitan.

 

Conectados 24 horas… Nomofobia. 

 

La decisión de estar todo el día conectado no siempre es propia. No es la elección personal la que lleva a la mayoría de los jóvenes empleados de corporaciones a mantener el iPhone en la mesita de noche, junto a la cama, ni la que lleva al 80 por ciento de las personas en vacaciones según otro estudio de 2011 a cargar con ordenadores portátiles y teléfonos para estar en contacto con su centro de trabajo. Pero es que, en realidad, la elección personal tampoco es la que lleva a los usuarios de teléfonos inteligentes a chequear sus móviles justo antes de acostarse y a los pocos minutos de despertar por la mañana. Da la impresión de que estamos eligiendo utilizar esta tecnología, pero el hecho es que dicha tecnología se está haciendo con nosotros merced a su potencial para la gratificación a corto plazo.

 

El síndrome Selfie: de la moda al narcisismo

 

¿La egolatría es una reacción inevitable en las plataformas sociales? Un análisis describe cómo el uso excesivo de Facebook y Twitter despierta el narciso de los usuarios. Pese a que lo consideran una moda, especialistas alertan sobre sus efectos.

Si hace poco ya os hablábamos sobre La obsesión por estar conectados a través de los dispositivos móviles hoy os hablamos de los tan conocidos “selfies”.

Pero ¿qué es un “selfie”? El acto de autofotografiarse mediante un Smartphone o, incluso, una cámara web mientras estamos comiendo sushi en nuestro restaurante japonés favorito, nos compramos unas camisetas último modelo o tomamos algo, y la subida de dichas fotos a la red (claro que siempre que hacemos algo que no esté muy alcance de una mayoría en crisis) se llama Selfie.

Junto con los avances de la tecnología y el auge de las redes sociales, los “Selfies” se autoretratan una y otra vez en la misma postura. Ésta se repite vez tras vez y es posteada casi que instantáneamente en sus perfiles sociales. A partir de aquí, su mayor preocupación es cuántos “me gusta” o cuántos “retweets” va a recibir la foto en cuestión. Y, si, además, nos dedican uno o más comentarios, la popularidad aumenta como la espuma… Seguir leyendo El síndrome Selfie: de la moda al narcisismo

 

“Toda conducta es suceptibe de convertirse en adicción”

 

Cada pitido puede ser aviso de una oportunidad social, sexual o profesional, y nuestra respuesta en el acto genera una minirrecompensa en forma de descarga de dopamina. «Estas recompensas son pequeñas inyecciones de energía que alimentan el motor de la compulsión, de forma muy parecida al frisson sentido por el jugador cada vez que alguien deja una nueva carta sobre la mesa -explica la especialista del MIT Judith Donat-. En términos acumulativos, el efecto es potente y difícil de resistir».

Es lo mismo que sucede en juegos como el Candy Crush: los logros son percibidos como minirrecompensas, lo que incide en la liberación de la dopamina. De hecho, la estrategia seguida por Candy Crush es la misma aplicada en las máquinas tragaperras, en las que nunca se puede predecir cuándo se va a ganar, pero se gana con la suficiente frecuencia como para querer volver a jugar una y otra vez.

 

Otras adicciones del siglo XXI.

 

Todas las adicciones están acompañadas de una sensación de euforia y la gente quiere volver a ese estado una y otra vez. El cuerpo se habitúa y desarrolla tolerancia, por lo que la persona necesita más y más.

Las adicciones a la televisión, videojuegos, Internet y ordenador tienen un factor común: el aislamiento o la compulsión. El mundo virtual aleja de la vida real cada vez a más personas sin que muchas de ellas se den cuenta de su obsesión.

Aquí puedes leer la segunda parte de este artículo: Las nuevas adicciones del siglo XXI (parte II)

 

¿Y qué podemos hacer al respecto?



Pues, para empezar, tomar conciencia de la situación, decidir cómo queremos que sea nuestra relación con la Red y las nuevas tecnologías. Lo que está claro es que es nuestra mente la que está en juego.


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