Las nuevas adicciones del siglo XXI (parte II)

Otras adicciones han hecho entrada en el mundo de los seres humanos. Adicciones que alteran la relación con el trabajo, con la sexualidad y con el cuerpo. Entre ellas encontramos:

 

Adicción al trabajo

Los workaholicse sienten vacíos fuera del ámbito laboral, no se recrean con las vacaciones ni los fines de semana, no saben ocupar su tiempo libre. Reducen su vida privada a la mínima expresión y se convierten en máquinas productivas.

Adicción al sexo

Múltiples relaciones fuera de la pareja, contacto con trabajadoras y trabajadores sexuales, encuentros sexuales anónimos, uso del poder para conseguir compañía, inversión de tiempo y dinero en pornografía y sexo por Internet son algunas de sus características.

Vigorexia

Usualmente la padecen los hombres. Mientras la mujer anoréxica cree que está gorda y obesa, el hombre vigoréxico se ve enclenque y débil. “Los varones hacen ejercicios, aumentan sus músculos, toman sustancias que hagan crecer la masa muscular. Pueden padecer problemas cardiovasculares, respiratorios, hormonales. “Pero no les importa, porque la imagen corporal es lo más importante. Sin músculos no serán aceptados por el grupo, ni por las muchachas”.

Ortorexia o adicción a la comida sana

Es la necesidad de comer alimentos naturales, lo más sano posible. Al final, las personas se hacen esclavas, dejan de comer proteínas y no se alimentan bien.

Ludopatía o adicción al juego

Compulsión a jugar: bingo, cartas, maquinitas. “La persona empieza a hacer gastos innecesarios. Es importante aclarar que no se trata de viveza ni debilidad, porque la ludopatía es una enfermedad.

Tanorexia, obsesión por tener la piel bronceada

La tanorexia es la obsesión de permanecer por varias horas bajo el sol, con el objetivo de tener una piel morena o bronceada, misma que se presenta en personas de entre 20 y 40 años de edad, regularmente.

Vamos a hablar con más detalle de todas ellas.

 

 Adicción al deporte o vigorexia

 

Son numerosos los estudios que resaltan los beneficios psicológicos y físicos que puede producir la actividad deportiva, pero en los últimos años también han surgido investigaciones que se enfocan en el otro lado de la moneda, en el factor negativo que los ejercicios pueden causar en las personas: El momento en que se convierte una adicción. Según el centro de Atención e Investigación de Socioadicciones en España, AIS, este tipo de trastorno, que en algunos casos se conoce como vigorexia, “va teniendo cada vez una mayor repercusión en la sociedad”.

 

¿Qué es la Vigorexia?

 

La vigorexia es un trastorno mental en el que la persona se obsesiona por su estado físico hasta niveles patológicos. Estas personas tienen una visión distorsionada de ellos mismos y se ven débiles. Por este motivo, el trastorno incide directamente sobre su conducta alimentaria y sus hábitos de vida, y se caracteriza por realizar una actividad física extrema, abandonando las relaciones sociales y descuidando otros aspectos de su vida, para dedicar todo su tiempo a entrenar.

Adicción al deporte - culto al cuerpo - ebriorexia - Adicción a los anabolizantes

La adicción al ejercicio se acompaña de una ingesta exagerada de proteínas y carbohidratos y el consumo abusivo de sustancias como esteroides anabólicos, con el fin de aumentar la masa muscular y conseguir un cuerpo musculoso. Este trastorno también se conoce comocomplejo de Adonisanorexia invertida o dismorfia muscular.

Se le ha denominado también Dismorfia muscular, Complejo de Adonis, Adicción al deporte, Anorexia inversa…

 

Adicción al deporte

 

Al igual que en la anorexia, la persona manifiesta una preocupación obsesiva por su figura y una distorsión del esquema corporal muy importante. No se considera estrictamente un trastorno alimentario como la anorexia aunque la alimentación se ve gravemente alterada. La persona con este trastorno padecen una dismorfia corporal que le lleva a percibirse sin masa muscular, flácida, débil y muy delgada, una imagen de sí mismos muy diferente y contraria a lo que en realidad es, llevándole a sentir un total rechazo por su cuerpo.

A consecuencia de esta gran distorsión, la persona se obsesiona con la realización de ejercicio físico, pueden estar durante 4/5 horas diarias (musculación) y con un control de la alimentación muy estricto, en la dieta lo importante son sólo aquellos alimentos que lleven al desarrollo de la masa muscular (alta cantidad de proteínas).

Su máxima preocupación es el desarrollo muscular de su cuerpo aunque por más que hagan siguen siempre viéndose débiles y nada atractivos.

 

Cuándo comienza a ser adicción

 

Adicción al deporte - culto al cuerpo - vigorexia - ebriorexia - Adicción a los anabolizantesUn punto clave es el de determinar cuándo el ejercicio considerado sano se transforma en uno adictivo.

El ejercicio es una actividad que se debe disfrutar y producir satisfacción.

En el plano médico es cuando se manifiestan tres o más dimensiones entre las siete variables de diagnóstico de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría: tolerancia, abstinencia, efectos deseados, pérdida de control, tiempo, conflicto y continuidad pese a un evidente perjuicio a la salud.

 

Señales de alarma de la adicción al deporte

 

– Se realiza ejercicio (musculación especialmente) de manera obsesiva y adictiva, sin control y sin importar las condiciones o repercusiones.

– Manifiestan una autoimagen distorsionada de sí mismos, sintiéndose muy poco atractivos, débiles, delgados e incluso enclenques.

– La preocupación obsesiva por la figura les lleva a mirarse constantemente en el espejo, se comparan con otros compañeros y se pesan en la báscula varias veces al día.

– Sentimientos de culpabilidad e irritabilidad cuando no pueden realizar ejercicio o cuando alguien les critica dicha actividad.

– Estas personas no pueden dejar de ir ni un día al gimnasio o dejar de hacer ejercicio. Es habitual verles pasar en el gimnasio más de 4 horas diarias.

– Abandonan sus actividades de ocio habituales y de responsabilidad (baja el rendimiento laboral, despido, fracaso escolar…) para así seguir concentrados en la práctica de deporte.

– Se van aislando poco a poco de su ambiente social y familiar. Se vuelven introvertidos y con poco contacto social para dedicarse casi en exclusividad a realizar ejercicio.

– Baja autoestima, sentimientos de soledad, fracaso e incomprensión hacia su entorno.

– Con el tiempo se desarrolla una adicción física a la producción de endorfinas. Esta hormona es producida como analgésico endógeno por el organismo. Cuando la persona realiza ejercicio de modo extremo, el cuerpo produce endorfinas para aliviar el dolor y la sintomatología negativa que se siente, pero a la vez permite que la persona siga realizando más ejercicio cada día. Conforme pasa el tiempo la persona necesita una mayor producción de endorfinas para ir soportando el dolor. De este modo se entra en un círculo adictivo y de necesidad con base biológica.

– La persona va sufriendo numerosos problemas orgánicos y lesiones físicas como consecuencia de una práctica de deporte desmedida. Es frecuente que la persona se sobrecargue de peso, lo que repercute negativamente en los huesos, tendones, músculos y las articulaciones, sobre todo de los miembros inferiores, con desgarros y esguinces.

– La desproporción entre las partes corporales es muy frecuente. Así hay personas con torso y cuello muy voluminosos que hacen que la cabeza se quede pequeña en proporción.

– Desarrollo de un trastorno alimentario como consecuencia de un férreo control sobre lo que comen. Consumen muchas proteínas e hidratos de carbono y poca cantidad de grasa en un intento de favorecer el aumento de la masa muscular. Esto deriva en muchos trastornos metabólicos.

– El uso de productos dopantes, anabolizantes y esteroides es también muy frecuente. Se busca mejorar el rendimiento e incrementar el volumen de los músculos pero el uso de estas sustancias lo que le reporta son alteraciones metabólicas y de salud, como por ejemplo, la masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, atrofia testicular, problemas cardíacos, disminución de la formación de espermatozoides, acné…

– En los productos que consumen (dopantes, esteroides…) invierten mucha cantidad de dinero, llegando a veces a no poder asumir el gasto, lo que les lleva a recurrir al mercado negro existente de productos fraudulentos, adulterados y sin garantía sanitaria con el consecuente peligro para su salud.

– Aunque los hombres son los principales afectados también hay mujeres con este trastorno.

– Una característica frecuente es la falta de conciencia y aceptación del problema por parte de la persona que sufre el trastorno, a pesar de que el ambiente suele ser consciente y crítico con la situación.

 

Tratamiento de la vigorexia

 

Un problema frecuente de los afectados por vigorexia, como en la mayoría de adictos, es que no se consideran enfermos, por lo que suelen acudir al médico cuando el trastorno está muy avanzado, o ha progresado a un trastorno obsesivo compulsivo, anorexia o bulimia o cuando hay un abuso importante de drogas. Es imprescindible, por lo tanto, que la persona reconozca que padece el trastorno y esté dispuesta a someterse a tratamiento para superarlo. El objetivo del tratamiento debe centrarse en modificar la conducta y la percepción distorsionada que tiene el paciente sobre su propio cuerpo.

Está indicado un tratamiento que combine las facetas psicológica (terapia cognitivo-conductual), farmacológica y nutricional. Al igual que en el caso de otros desórdenes emocionales y trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia, es fundamental el apoyo de los seres queridos del paciente para mejorar.

Así mismo, es importante reducir el número de horas que el paciente dedica a la práctica de ejercicio, y sustituir esta actividad por otras de su agrado, en las que además se relacione con otras personas, para que se vuelvan a sentir incluidos en la sociedad y adquieran nuevos hábitos y aficiones, con el fin de conseguir que se reduzca su obsesión por el culto al cuerpo.

 

Ebriorexia

 

Otro trastorno que está en la misma línea es la ebriorexia o “drunkorexia”, por su nombre en inglés. Es una enfermedad que conjuga varias conductas perjudiciales como la bulimia, la anorexia y el alcoholismo. Este trastorno consiste en dejar de comer para compensar las calorías obtenidas luego del consumo de alcohol. La ebriorexia es más frecuente en las mujeres que en los hombres, suele darse en personas entre los 18 y 30 años.

Además del abuso de bebidas alcohólicas, la ebriorexia se conjuga con otras conductas dañinas como realizar “atracones”, para luego provocarse el vómito. De allí que se afirme que la ebriorexia es una extraña mezcla entre anorexia, bulimia y adicción al alcohol. Se trata de un trastorno psicológico grave, que para su tratamiento requiere los esfuerzos combinados de un terapeuta con un nutricionista.

Leer más sobre Ebriorexia: la obsesión de adelgazar con alcohol

 

Tanorexia, obsesión por tener la piel bronceada

 

La tanorexia es la obsesión de permanecer por varias horas bajo el sol, con el objetivo de tener una piel morena o bronceada, misma que se presenta en personas de entre 20 y 40 años de edad, regularmente.

También puede derivar en lesiones sencillas en algunas partes del cuerpo, pero aunque no parezcan graves, ponen en riesgo la salud de las personas.Tanorexia y tanofobia: adicción y aversión al sol

La tanorexia se desarrolla, principalmente, en gente de clase social alta, pues son quienes cuentan con recursos económicos para acudir a los espacios en los que se cuenta con camas de bronceado o visitar frecuentemente los lugares en los que pueden exponerse al sol.

Tanto hombres como mujeres pueden padecer este trastorno, razón por la que los expertos recomiendan no permanecer bajo el sol recurrentemente, además de acudir con un dermatólogo, con miras a detectar lesiones en la piel y cerciorarse de que no sean graves

 

Adicción al sexo. Señales de alarma

La adicción al sexo se presenta de muchas formas: masturbación compulsiva, sexo anónimo con múltiples personas, relaciones sexuales con prostitutas, consumo constante de pornografía, relaciones sexuales que entrañen peligro, contacto por anuncios o abuso de líneas telefónicas eróticas… La adicción puede mostrarse con una sola conducta o puede implicar varias.

Se estima que en torno a un 8% de la población total de hombres y el 3% de las mujeres serían adictos al sexo.

 

Señales de alarma ¿Soy adicto al sexo?

 

  • La persona muestra actividad sexual muy frecuente, desproporcionada y desadaptada. Sus pensamientos también son de contenido sexual y se convierte en obsesiones que ocupan continuamente su pensamiento respecto a lo que desea hacer o cómo hacerlo.
  • Por más que la persona se hace propósitos de no realizar determinada conductas sexuales le resulta imposible mantenerse abstinente o reducir.
  • Muchas veces la persona vive su conducta sexual en secreto respecto a su entorno, llevándole en ocasiones, a llevar una doble vida de mentiras, engaños y ocultación.
  • La persona experimenta una progresiva tolerancia, por lo que ha de aumentar la frecuencia, se necesita más tiempo para obtener el resultado deseado o a de aumentar la intensidad de la conducta sexual. De este modo, la persona puede empezar por experimentar un uso compulsivo y desmedido de la masturbación, consulta de pornografía etc. pero con el tiempo para experimentar las mismas sensaciones ha de incluir ya conductas más peligrosas, como por ejemplo puede ser implicarse en relaciones sexuales con varios desconocidos…
  • La búsqueda de sexo o la realización de conductas sexuales ocupan un tiempo excesivo, hasta el punto de relegar obligaciones profesionales, académicas, familiares…
  • Disminuyen también el tiempo de ocio dedicado a otras actividades que normalmente se hacían con amigos o familiares de manera que paulatinamente se va aislando de su entorno.
  • El adicto al sexo continua con la conducta a pesar de las consecuencias negativas derivadas, estas pueden ser: riesgo de contraer una enfermedad, problemas matrimoniales o separación, pérdida de los derechos de estar con los hijos menores, abortos o los embarazos no deseados, hay casos en que se da riesgo de detención…
  • Se experimenta cierta abstinencia con síntomas físicos y emocionales si no puede hacer la conducta sexual. Esta sintomatología puede comportar: elevada ansiedad, inquietud, mareos, dolores en el cuerpo, dolores de cabeza, insomnio, cambios de humor, depresión o irritabilidad etc.
  • Es frecuente la falta de conciencia respecto al problema, por lo que el adicto al sexo suelen tomar conciencia cuando las consecuencias que se derivan de su conducta les resultan importantes, vitales o ineludibles.

Para entender mejor la adicción al sexo, clica aquí.

La pornografía enciende una actividad cerebral en las personas con un comportamiento sexual compulsivo, conocida comúnmente como adicción al sexo, similar a la provocada por las drogas en el cerebro de los adictos a los estupefacientes, según revela un estudio de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, publicado en la revista ‘Plos One’. Sin embargo, los investigadores matizan que esto no significa necesariamente que la propia pornografía sea adictiva.

Aunque se desconocen estimaciones precisas, estudios anteriores han sugerido que hastauno de cada 25 adultos está afectado por una conducta sexual compulsiva, una obsesión con pensamientos sexuales, sentimientos o comportamientos que no se pueden controlar. Esto puede tener un impacto en la vida y el trabajo de una persona, produciéndole angustia y sentimientos de vergüenza.Adicción al sexo, adicto al sexo, hypersexualidad, síntomas de alarma, adicciones

El uso excesivo de la pornografía es una de las principales características identificadas en muchas personas con comportamiento sexual compulsivo. Sin embargo, no existe actualmente ninguna definición aceptada oficialmente de diagnóstico de la condición.

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana o usted mismo padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de contacto: 646 479 014

 

El 30% de los ludópatas son mujeres pero sólo el 10% acude a tratamiento 

Se calcula que entre el 2% y el 3% de la población adulta española tiene problemas con el juego, (más de un millón de personas) un trastorno que puede afectar a hombres y mujeres, aunque suelen tener un perfil de adicción distinto. “Hoy, las mujeres constituyen el 30% del total de ludópatas, pero sin embargo solo el 10%-15% acuden a centros de tratamiento en busca de ayuda”, señala el dr. Francesco Panicali, médico psiquiatra de Centro Can Rosselló.

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Ambos sexos presentan patrones y perfiles diferenciales de comportamiento ante el juego patológico que se manifiesta tanto en los tipos de juego elegidos para la adicción, la motivación, los factores psicopatológicos y el impacto en la vida cotidiana. El perfil de la ludópata corresponde a una mujer de entre 46 y 65 años y adicta al bingo que recurre al juego para hacer frente a problemas personales como el estrés, la soledad o la evasión de los problemas.

En líneas generales, las mujeres se inician más tardíamente en el juego, pero desarrollan problemas más rápidamente y la progresión hacia el trastorno es más rápida. Es decir, las mujeres tardan más en empezar a jugar, pero se “enganchan” al juego antes.

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Aumenta la ludopatía tras la legalización del juego por internet

 

La ludopatía ha aumentado después de la legalización del juego por internet y afecta ya a casi un 0,7 % de la población española, según el director del diploma en Adicción al Juego y otras Adicciones Comportamentales de la Universitat de València (UV) y profesor de Psicología Básica, Mariano Chóliz.

Sin duda, la continua evolución de las adicciones tecnológicas, debido a la incorporación de nuevas herramientas que favorecen su uso excesivo y su dependencia.

En España, sin ir más lejos, el sector es responsable del 2,5 por ciento del PIB nacional. En 2013, los españoles se gastaron más de 28.000 millones en los 44 casinos, 350 bingos, 2388 salones de juego, 208.917 máquinas tragaperras y 60 webs que forman el tejido del juego privado nacional. Ese año, el primero con operadores de juego on-line autorizados hasta entonces actuaban desde paraísos fiscales y no sujetos a regulación, las apuestas por Internet se duplicaron.

 

Casas de apuestas

 

Pero muchas personas os preguntaréis ¿por qué acudir acudir a una casa de apuestas cuando la puedes tener en tu misma mano 365 días al año las 24 horas al día? Los jóvenes siguen acudiendo a casas de apuestas porque alrededor de ellas existe una cultura de socialización, cuenta Juan Lamas, director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar). “Allí pueden ver a sus ídolos y apostar, desde fútbol o baloncesto hasta carreras de galgos en Indochina si se lo proponen”.

Según expertos, las arcas públicas ingresan cantidades que rondan los 4.000 millones de euros por vía impositiva.

En el caso de los menores, desde luego, el problema deriva del abuso que hacen de Internet y de las nuevas tecnologías y, en gran medida, a una falta de control sobre este consumo. Es un problema que nace desde los propios hogares.

Muchos os preguntáis, ¿Qué tipo de apuestas son las más adictivas? Las apuestas deportivas, dentro del juego on-line, son las número uno. “Es una locura. Puedes apostar a algo cada minuto del partido quién hará la próxima falta, quién marcará primero, si habrá equis goles, en qué minuto marcará uno de los dos…, lo que multiplica las oportunidades para disparar la ludopatía. Cuanto menos tiempo hay entre apuesta y premio, más peligro.”

 

Falta de control, mentiras…

 

Cuando pierdes el control, empiezas a mentir a todo el mundo y ya no puedes parar. Vas sintiendo, además, que eres más listo que nadie. Hasta que te pillan y todo estalla. Entonces te sientes la peor persona del mundo. “Empiezas a mentir y ya no puedes parar. Hasta que te pillan y todo estalla”

En España, se calcula que un 90% de la población practica alguna actividad de juego a lo largo de su vida. Si incluímos la Lotería, la cifra asciende al 97%. La posibilidad de que alguno de nosotros pueda llegar a desarrollar un trastorno de adicción al juego se eleva al 1%, según los distintos estudios, aunque en poblaciones de riesgo como los jóvenes puede llegar al 5%.

 

¿Como actuar si sospecha que una persona cercana es adicta?

 

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono 646 479 014 o mandar un correo electrónico a info@centrocanrossello.com

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