Esas pastillas blancas para dormir… ¿Solución o problema?

Al llegar la noche, muchas mujeres ( y hombres) no pueden conciliar el sueño si no es con la ayuda de una pastilla para dormir.
Son esos pequeños discos blancos llamados Orfidal, Tranxilium, Lorazepam, Lexatin, Valium o Trankimazin. Un fármaco barato (un par de euros la caja de 50 con receta pública), eficaz a corto plazo y promete pocos efectos secundarios… Ayudan a dormir. A domar esos nervios. A poner al mal tiempo buena cara. A poder con la vida, sí. Cómo algo mágico, en teoría. En definitiva: Cómo cualquier otra droga.

“Me dijeron que tenía trastorno de ansiedad. Empecé con la medicación. Después de un tiempo, el Orfidal se convirtió en parte de mi rutina. Lo tomaba cada noche de manera automática, como otros toman vitaminas o calcio. Nunca cuestioné su uso…”

 

Falta de información y riesgos desconocidos

 

Uno de los problemas que más preocupa a los especialistas es que 6 de cada 10 pacientes dicen no haber sido informados del riesgo de tomar estos fármacos y de los posibles efectos adversos.

Los antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos no solucionan el problema de raíz, aseguran los especialistas. “Eliminan los síntomas: la ansiedad, el insomnio, el nerviosismo, el malestar…pero el problema sigue estando ahí”.

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“Crea adicción. Te metes en la cama pensando solo en la pastilla”

 

Alberto cuenta que lleva varios meses en casa sin trabajar por fuertes dolores en la espalda. Los ansiolíticos y antidepresivos le han ayudado a superar su difícil situación pero tiene miedo a la dependencia, sobre todo a no volver a conciliar el sueño con normalidad.

Es la segunda vez en su vida que tiene que acudir a las pastillas para descansar: “Estos fármacos crean adicción. Te metes en la cama y solo piensas en tomarte la pastilla. Me costó mucho dejarlas la primera vez y ahora creo que no podría volver a dormir sin ellas. Sí, asusta mucho la idea”.

 

Tranquilizantes y riesgo de adicción

 

Si preguntamos cual es la droga más consumida en España, algunos dirán el alcohol, otros la marihuana, pero seguro que muy pocos dirán los los somníferos o las benzodiacepinas. Los hipnosedantes, o benzodiacepinas, son las drogas más consumidas en España después del alcohol y el tabaco.

El porcentaje sube al 16% en las mujeres, entre las que se estima que hay más de medio millón de adictas a la única droga legal que precisa receta médica. Los fármacos para la ansiedad son los segundos más vendidos en nuestro país.

El adicto a los ansiolíticos no busca un subidón; sencillamente necesita las pastillas para dormir. No lo ves como un problema de voluntad sino de supervivencia. A las drogas ilegales todos les tememos, pero lo que la mayoría de la gente no sabe es que las drogas de prescripción pueden ser tanto o más dañinas.

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“No te crees que eres adicta a algo que te ha recetado un médico”

 

Medicamentos de prescripción: Abuso y adicción

 

Son esos pequeños discos blancos llamados Orfidal, Tranxilium, Lorazepam, Lexatin, Valium o Trankimazin. Un fármaco barato (un par de euros la caja de 50 con receta pública), eficaz a corto plazo y sin grandes efectos secundarios. Ayudan a dormir. A domar esos nervios. A poner al mal tiempo buena cara. A poder con la vida, sí. Cómo algo mágico, en teoría. Cómo cualquier otra droga.

Por eso están entre los fármacos más recetados en España, el país de Europa donde más ha crecido su consumo por, pero no solo, la crisis económica. Sin embargo, a cambio de su eficacia, las pastillas tienen una gran capacidad de generar dependencia. Ciertas pacientes necesitan cada vez más dosis. Y muchas veces, médico y paciente saben cuándo inician un tratamiento pero no cuándo acaban.

 

Benzodiazepinas, lo que debemos saber acerca de ellas

 

Las benzodiacepinas son los fármacos de mayor abuso, con un 39%; y gracias a sus poderosos e inmediatos efectos sedantes, hipnóticos y ansiolíticos, son las sustancias más halladas en las sobredosis; y junto a las benzodiacepinas se encuentra la metadona, que se ha disparado un 400%.

“Los fármacos de prescripción, y otros que no, son tan poderosos y peligrosos como las drogas de la calle, y necesitamos que la gente esté al tanto de estos peligros” afirman los especialistas.

Es un problema que ha alcanzado proporciones epidémicas y muchos fármacos son aún más letales cuando se combinan con otros que parecen inofensivos, tal como el acetamonifen con la hidrocodona y otros opioides.

 

La clave: tratamientos cortos

 

Casi el 50% de los adultos mayores utilizan benzodiacepinas. Estos medicamentos son “herramientas indiscutiblemente valiosas para el manejo de los trastornos de ansiedad y el insomnio transitorio”, afirman los científicos, pero advierten que los tratamientos “deben ser de corta duración y no superior a tres meses”.

Las benzodiazepinas, subrayan, constituyen “incontestablemente herramientas preciosas para tratar los trastornos de ansiedad y los insomnios temporales”.

Pero, añaden, los tratamientos deberían ser de corta duración y “no superar los tres meses”.

Los resultados del estudio van en la misma dirección que las advertencias lanzadas por las autoridades sanitarias de varios países contra la utilización de benzodiazepinas, sobre todo en personas mayores, a causa de efectos secundarios de orden cognitivo.

Es el caso de Francia, donde la agencia del medicamento ANSM criticaba en enero pasado los tratamientos que todavía continúan siendo demasiado largos, con pacientes que consumen estos medicamentos de manera continua durante varios años, a pesar de los riesgos neuropsiquiátricos de recaída o de dependencia, en especial.

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Según la ANSM, 11,5 millones de franceses han consumido al menos una vez una benzodiazepina durante 2012, entre los cuales 7 millones por motivos de ansiedad y 4,2 millones por trastornos del sueño.

Los consumidores tenían de media 56 años y eran en casi 2/3 mujeres. Un tercio de las mujeres de más de 65 años tomaban una benzodiazepina contra la ansiedad y casi una de cada cinco para dormir.

Para limitar la utilización de somníferos de la familia de las benzodiazepinas que solo tienen un “efecto suave” sobre el sueño, la Alta Autoridad de Salud (HAS), por su parte, preconizó en julio pasado reducir el reembolso por parte de la Seguridad Social del 65% actual del costo del medicamento al 15% en lo sucesivo.

 

Perfil del usuario habitual de ansiolíticos



El perfil es el de una mujer de 45 años. Los sectores más afectados son las actividades domésticas y los servicios personales, el comercio, la sanidad y la educación, según la Encuesta de Alcohol y Drogas en el Ámbito Laboral del Plan Nacional.

La OCU, por su parte, establece en el estudio que el perfil del usuario habitual de ansiolíticos es una mujer mayor de 34 años, con nivel de estudios medio. Pero hay que tener en cuenta que afecta a todos los ámbitos y perfiles.

Y las principales razones para tomar estos medicamentos son la dificultad en conciliar el sueño (32%), problemas laborales (30%), sucesos traumáticos (29%) y por causas económicas (17%). Los consumidores habituales suelen tomar lo pautado, pero en algunos casos superan las dosis recomendadas.

El estudio muestra además como la decisión de tomar estos medicamentos parte principalmente del médico de familia (en un 57% de los casos) en lugar del especialista, algo que desde semFYC consideran “normal” ya que sólo se derivan los problemas de salud mental más graves.

Además, hasta 6 de cada 10 pacientes asegura no haber sido informados por el médico del riesgo de dependencia en que incurrían al tomar ansiolíticos, teniendo en cuenta que “pueden provocar pérdidas de memoria y somnolencia diurna”.

 

Problemas al dejar de tomar ansiolíticos


LA OCU recuerda que los problemas al abandonar la medicación pueden ser incluso mayores, como muestra que el 38 por ciento tuviera dificultades para dormir tras dejar de tomar ansiolíticos y a un 37 por ciento les aumentara la ansiedad.

Entre quienes tomaron antidepresivos, el 26 por ciento tuvo problemas de ansiedad al dejar de tomarlos y el 22 por ciento experimentó mayor irritabilidad.

Muchos ciudadanos tratan de buscar un “remedio fácil” en este tipo de medicamentos para hacer frente a “preocupaciones que no son problemas de salud”.

Expresan su sufrimiento, piden ayuda y acatan la prescripción facultativa. Las benzodiacepinas alivian su malestar y no llevan asociada tanta connotación de placer, o de “vicio”, como el alcohol.

 

El consumo de ansiolíticos se dispara

 

Consumimos muchos más ansiolíticos y antidepresivos, tanto, que estos fármacos han pasado a encabezar el ranking de los medicamentos más vendidos en nuestro país.

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“Hoy día muchas personas se auto medican, y los nombres Clonazepam o Rivotril se han hecho comunes. También están quienes mezclan fármacos con otras drogas o con alcohol. Es una situación lamentable que se agrava debido a que este tipo de medicación, que no es de venta libre sino bajo receta archivada, se comercializa vía internet, por ejemplo”, explica una especialista de Centro Can Rosselló.

Los fármacos no son un medio para sobrellevar las tensiones de la vida: las postergan, las agravan y dejan a los pacientes en muy mal estado para resolverlas. Ofrecen un aura de seriedad y cientificismo que los hace más creíbles.”

El consumo de ansiolíticos es algo serio. El uso inapropiado de varios medicamentos en la sociedad occidental, como opioides, analgésicos y tranquilizantes, entre otros, representa un serio problema de salud, de acuerdo con un informe reciente de la revista americana de salud JAMA: los fármacos peligrosos.

La American Journal of Preventive Medicine advierte que “ciertos medicamentos con receta se han convertido en una de las mayores causas de ingreso y muerte”. Las admisiones por abuso de opioides, sedantes y tranquilizantes aumentaron un 65%, las causadas por intoxicaciones un 37%, y las intencionadas un 130%.

 

¿Como detectar la adicción a los fármacos?

 

Contestar las siguientes preguntas honestamente puede ayudar a evaluar si una persona tiene adicción a los fármacos o pastillas:

¿Busca con frecuencia una pastilla cuando está nervioso?
¿Necesita ya tomar más de una píldora para lograr el mismo efecto?
¿Se encuentra usted a menudo pensando en las pastillas o preocupado en cómo conseguirlas?
¿Se ha molestado alguna vez por comentarios de sus amigos o seres queridos con referencia a su uso de medicamentos de prescripción?
¿Toma las pastillas antes de que cualquier síntoma aparezca?
¿Cambia de médicos en un intento por conseguir más recetas de fármacos?
¿Ha usado alguna vez medicinas de prescripción como un medio para “seguir adelante” o para “calmarse”?

 

La retirada de los tranquilizantes, siempre bajo supervisión médica

 

Las secuelas de los tranquilizantes no son sólo psicológicas. También las hay físicas. Tanto el tratamiento como la retirada de los tranquilizantes se debe realizar siempre bajo supervisión médica, pues además de efectos secundarios como cierta confusión mental o mayor riesgo de caídas en personas mayores, si se interrumpe el tratamiento de forma brusca hay un efecto rebote que hace que la persona sienta mayor ansiedad.

 

Síndrome de abstinencia de las benzodiazepinas

 

Las benzodiacepinas generan dependencia física y psíquica, favorecidas por la duración del tratamiento o durante la propia automedicación que el paciente realiza. Nos encontramos ante uno de los síndromes de abstinencia más graves.

El síndrome de abstinencia a las benzodiazepinas puede dresentar: gran ansiedad, agitación, irritabilidad, insomnio y pérdida del apetito, agresividad, mareos, nauseas, vómitos, angustia, confusión, convulsiones, elevación de la temperatura corporal. Hay que decir que el síndrome de abstinencia de las benzodiazepinas al igual que el provocado por alcohol, pueden producir la muerte del individuo. En los casos de dependencia es necesaria una desintoxicación en una clínica especializada.

 

Tratamiento de desintoxicación

 

Cuando se sospecha que una persona tiene problemas con los fármacos, lo urgente es diagnosticar al paciente y, si es necesario, iniciar un tratamiento. La retirada de las benzodiacepinas se tiene que hacer de una manera muy controlada. Es por eso, que en nuestra clínica, siempre será bajo la supervisión conjunta de el médico y el psiquiatra especializados en adicciones.

 

¿Cuándo ingresar?

 

El ingreso de una persona que padece una adicción se recomienda teniendo en cuenta los siguientes motivos:

  • Cuando una persona ha intentado suprimir la sustancia sin éxito en varias ocasiones.
  • Cuando ha seguido un tratamiento ambulatorio sin conseguir una abstinencia superior a tres meses.
  • Cuando las consecuencias de su consumo han acarreado una problemática familiar o laboral.
  • Cuando las consecuencias físicas o psíquicas son importantes.

 

¿Como actuar?

 

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de información: 646 479 014.

 

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