¿Sabes quiénes son los “gameholics”? Te descubrimos cómo funciona su cerebro…

Los videojuegos, cada vez, tienen más seguidores y esto se debe al auge de los videojuegos en los dispositivos móviles (véase el éxitos de apps como Candy Crush o ahora Pokémon Go) y es que, cada día, son más los usuarios que pasan pegados a sus dispositivos y videoconsolas para jugar a sus juegos favoritos. Por dicho motivo ha nacido el término de “gameholics”.

Se le dice “gameholics” a las personas que son adictas a los videojuegos. Y es que 1 de cada 10 gamers ha admitido estar delante de la pantalla entre 12 y 24 horas sin parar de jugar. Aunque, quizá, el dato que más llama la atención es el 6% que han afirmado que se han mantenido pegados a las pantallas jugando durante más de 24 horas, algo que pone la voz en alerta sobre el grado de adicción a los videojuegos que existe en estos momentos.

Los videojuegos son muy adictivos, por lo que las cifras de los últimos estudios no deben sorprender a nadie; sin embargo, es crucial contar con un equilibrio entre el tiempo que se dedica a la escuela o la universidad o el trabajo, a la familia y a los amigos, además de a los videojuegos”, certifica en un comunicado Mark James, un especialista en seguridad de ESET. Que también dice, “No recomendaría a nadie pasar más tiempo en un mundo virtual que en la vida real”.

Si anteriormente os hablamos del Candy Crush, ahora os hablamos del fenómeno que, aunque lleva ya un tiempo entre nosotros, no deja de ganar adeptos. Sí, estamos hablando de Pokémon Go. Es tal la dimensión que ha adquirido, que incluso hay quien El mundo se divide en dos clases de personas: los que juegan a Pokémon GO y los que flipan al ver cómo los primeros se meten en toda clase de líos por cazar a un bicho digital. Aprovechamos para dejaros el artículo: Por qué el Candy Crush crea adicción

Pero Pokémon GO no es el único juego que nubla el juicio a pequeños y mayores. La tendencia de hacer juegos que “no tienen final” como los Pokémon GO, Hay Day, Clash of Clans o Candy Crush están enganchando a un número sorprendente de nuevos jugadores. Recordemos el caso del que tanto se habló: Celia Villalobos, jugando al Candy Crash ¿Porqué el Candy Crush crea adicción?

 

Dopamina



¿Sabes quiénes son los “gameholics”? Te descubrimos cómo funciona su cerebro…

Estos logros son percibidos como minirrecompensas en nuestro cerebro, lo que incide en la liberación de la dopamina aprovechando los mismos circuitos neuronales implicados en la adicción.

Sin embargo, para que su simpleza no llegue a ser aburrida y la gente no pierda el interés, a medida que se avanza en el juego, va aumentando también su dificultad, con lo que las victorias son intermitentes y cada vez más fuertes las dosis de dopamina liberadas.

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La estrategia es la misma aplicada en las máquinas tragaperras 


La estrategia seguida por Candy Crush o Pokémon Go es la misma aplicada en las máquinas tragaperras, en las que nunca se puede predecir cuándo se va a ganar, pero se gana con la suficiente frecuencia como para querer volver a jugar una y otra vez.

Descubra que síntomas tiene una persona ludópata segun la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association )

Pero, ¿cuál es el motivo de esta locura? La clave de Pokémon GO es que traslada a la vida real la ilusión de los videojuegos originales: llegar a ser un entrenador Pokémon y hacerse con todas estas peculiares criaturas. Mediante geolocalización, el juego convierte cualquier zona en un mapa en el que aparecen Pokémon que cualquiera puede intentar atrapar a base de lanzar Poké Ball.

 

Motivos sociales y retos

 

Para empezar, hasta las personas más solitarias necesitan en ocasiones interactuar con los demás. Evolutivamente hemos desarrollado la capacidad de llevar a cabo muchas tareas que requieren de la colaboración y el trabajo en equipo y, además, en ciertas etapas de la vida, como la adolescencia, la aprobación del resto del grupo se hace psicológicamente muy necesaria, por lo que el uso de este tipo de juegos, que implican la comunicación con conocidos y desconocidos, se hacen muy interesantes.

Por otro lado, mientras que cuando comenzamos a jugar con los Pokémon cuando éramos pequeños la única forma de transmitir nuestras sensaciones sobre el juego era el intercambio de tazos y cromos en el patio del colegio, el uso de teléfonos inteligentes hace mucho más fácil esta tarea en la actualidad.

La interacción con otras personas es uno de los principios básicos del ser humano y ya que el juego requiere de salir a la calle a buscar los pequeños monstruos, en ocasiones en grupos. Eso apela a la necesidad social además de instar a que otras personas descarguen también el juego.

Hay otros factores que le han convertido en un juego capaz de generar en un sólo día 600 millones de partidas: el factor social (todo el mundo conoce a alguien que juega en Facebook, Android o iOs), la puntuación a través de ránkings que nos «pica» con respecto a nuestros conocidos, la expectativa por saber cómo será el siguiente nivel, o la propia naturaleza deljuego con vidas limitadas son algunos de los factores que han hecho que Candy Crush genere «cientos de millones» de beneficios al año a sus propietarios.

Así, si vuelve a recibir una invitación al Candy Crush en sus notificaciones de Facebook, no piense en lo «pesados» que son sus amigos, piense que sólo son unos adictos al juego que necesitan que aceptes su invitación para conseguir más vidas, jugar más tiempo y evitar así el síndrome de abstinencia de estos «adictos» al juego del momento.

Cada día Candy Crush es jugada cerca de 600 millones de veces por personas entre los 25 y 55 años de media.

 

¿Qué proceso tiene lugar en nuestro cerebro para que nos volvamos adictos?

 

A nivel cerebral se da la activación de determinadas áreas del cerebro, cuya estimulación se sabe produce un gran placer, o al menos ciertos grados de satisfacción. Por ejemplo, el núcleo accumbens, o los cuerpos mamilares del hipotálamo. Se sabe que todas las drogas que producen adicción activan, directa o indirectamente estos centros, especialmente el accumbens”, al que se le atribuye una función importante en el oscuro asunto de las adicciones.

El cerebro humanos busca retos y encuentra placer en ellos. Implican objetivos, planes de acción, etc, aunque se sucedan indefinidamente porque no tienen un final; pero sí objetivos parciales. Y en el caso del Pokemon Go hay algo de competitividad (se oye mucho eso de yo he cazado más que tú)”.

En juegos como FarmVille, hay personas que pueden llegar a gastar más de 6.000 € en un mes para comprar tierrass y acelerar la producción de los animales o productos de su granja. Según los datos de los que se disponen, la mitad de los ingresos de esta clase de juegos vienen de lo que se dejan el 10% de los usuarios. Lo más sorprendente es el perfil de estos whales: hombres de negocios de mediana edad con unos ingresos anuales de más de seis cifras.

¿Y como es posible? Porque se produce es una pérdida de control. Y, justamente eso, es una característica típica de los cuadros adictivos y en las adicciones a videojuegos. Aunque la parte cognitiva esté conservada (no hay una pérdida del juicio o de contacto con la realidad y sabes que estás gastando ese dineral) la voluntad está muy disminuida y, en determinadas adicciones, incluso prácticamente anulada.

 

Toda conducta es susceptible de convertirse en adicción. Adicciones Comportamentales

 

Cuando hablamos de adicciones la mayoría de las personas piensan en las drogas pero desde hace unos años está habiendo un resurgimiento de las llamadas adicciones comportamentales: el sexo, el juego, internet, videojuegos, compras…

Las adicciones comportamentales o adicciones sin droga son una realidad cada vez más importante y, también, preocupan

Los componentes fundamentales de los trastornos adictivos son la pérdida de control y la dependencia. De este modo, las adicciones no pueden limitarse exclusivamente a las conductas generadas por sustancias químicas, como los opiáceos, los ansiolíticos, la cocaína o el alcohol. De hecho, existen hábitos de conducta aparentemente inofensivos que pueden convertirse en adictivos e interferir gravemente en la vida cotidiana de las personas afectadas.

 

“Toda conducta es susceptible de convertirse en adicción”

 

Cada pitido puede ser aviso de una oportunidad social, sexual o profesional, y nuestra respuesta en el acto genera una minirrecompensa en forma de descarga de dopamina. «Estas recompensas son pequeñas inyecciones de energía que alimentan el motor de la compulsión, de forma muy parecida al frisson sentido por el jugador cada vez que alguien deja una nueva carta sobre la mesa. En términos acumulativos, el efecto es potente y difícil de resistir.

Es lo mismo que sucede en juegos como el Candy Crush: los logros son percibidos como minirrecompensas, lo que incide en la liberación de la dopamina. De hecho, la estrategia seguida por Candy Crush es la misma aplicada en las máquinas tragaperras, en las que nunca se puede predecir cuándo se va a ganar, pero se gana con la suficiente frecuencia como para querer volver a jugar una y otra vez.

 

¿Qué es una Conducta Adictiva?

 

La adicción es una enfermedad crónica que se desarrolla gradualmente permitiendo al sujeto de la adicción ir realizando ajustes momentáneos a la enfermedad y volviéndolos capaces de continuar funcionando aún enfermos.

El adicto es una persona que no está consciente de estar compensando y adaptándose a la enfermedad y que, por lo tanto, durante un tiempo será incapaz de tomar consciencia de enfermedad, es decir, de la toxicidad de su comportamiento para su salud y calidad de vida.

Las adicciones en tanto hábitos compulsivos, constituyen conductas altamente arriesgadas para la salud en la medida en que una adicción remite a pérdida de control de sí y dependencia; a la vez que esta dependencia provoca la reducción gradual de intereses del sujeto y como consecuencia de sus obligaciones.

Al igual que un alcohólico necesita el alcohol, las personas que padecen una adicción comportamental no pueden dejar de repetir la conducta (jugar, comprar, entrar a las redes sociales, etc) una y otra vez. Si no lo hacen presentan niveles de ansiedad muy intensos que sólo se calman cuando se genera la conducta.

Este tipo de adicciones comportamentales (más adelante detallaremos las más comunes) tienen el mismo patrón que las adicciones a las sustancias químicas.Producen dependencia, síndrome de abstinencia y tolerancia (cada vez es necesario repetir con más frecuencia el comportamiento para lograr la satisfacción buscada).

 

Adicciones no tóxicas o sin sustancia

 

En muchos casos, se trata de actividades que no tienen por qué resultar nocivas de por sí pero que suponen un riesgo cuando aumentamos la frecuencia y la intensidad con las que las realizamos. Ejemplos de estas adicciones comportamentales, también llamadas no tóxicas o sin sustancia, pueden ser el uso excesivo del ordenador, las compras o el deporte compulsivo.

Un síntoma que nos hace ver el límite entre la “normalidad” y la dependencia es la pérdida de control a pesar de las consecuencias negativas que conlleva el seguir realizando esa conducta. Cualquier comportamiento que en un primer momento nos resulta placenteropuede convertirse en adictivo en un futuro si confluyen diferentes factores ambientales, biológicos o de personalidad.

 

¿Como actuar?

 

Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana es adicto a internet, a los videojuegos o presenta alguna conducta adictiva lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar. Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono de información: 646 479 014

 

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