Rotundamente no. Conducir drogado no es normal

La droga pasa factura directa e indirectamente. El que se droga, conduce, anda por la calle, maneja herramientas, trata con personas, se comporta en base a su adicción, y se cruza e interactua con mas personas, (a parte de las consecuencias físicas y efectos secundarios mentales a largo plazo) así que no le afecta a él solito (que en ese caso también nos preocuparíamos). La pregunta es ¿Por que se droga? ¿Que tiene de bueno drogarse? Sólo entendiendo la adicción como una enfermedad (cómo así lo define la OMS) podremos entender que ocurran estas situaciones.

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Hace unos días conocíamos la triste noticia del siniestro del autobús escolar en Fuenlabrada en el que el conductor del autobús escolar fue detenido y posteriormente puesto en libertad por dar positivo en cocaína. Los investigadores de la Guardia Civil desplazados al lugar constataron que el comportamiento de hombre mostraba síntomas de haber consumido algún tipo de estupefaciente. Finalmente fue puesto en libertad con cargos, por un delito de conducción bajo la influencia de drogas. 

Pues ahora bien, por si este hecho no fuera ya motivo de reflexión, ahora se añaden las palabras de la madre del conductor. En ningún caso quiero valorar lo que la señora dijo, no la pienso criminalizar ni acusar de nada. Pero lo que está claro es que algo está fallando en nuestro país.

El consumo de cocaína está muy tolerado en España. Incluso, muchos y conocidos “cómicos” de ciertas cadenas, bromean a menudo con ello. La cocaína es una droga, que mata, destroza el cerebro y convierte a las personas en otras distintas a las que eran. Destroza vidas y familias.

Sus palabras “estoy convencida de que tomo cocaína el viernes como cualquiera….” lo dice en un intento desesperado de justificar lo injustificable, de normalizar una acción para evitar el linchamiento. Pero es que hay que asumir los actos de cada uno y enfrentar sus consecuencias como adultos, solo así seremos capaces de cambiar. Muy flaco favor le hacemos a nuestros hijos sobreprotegiendo y justificando sus consumos.

Y es que no debemos olvidar que un 40% de los automovilistas muertos en 2014 habían bebido alcohol o consumido alguna otra droga. Se dice pronto.


No normalicemos lo habitual…


Uno de los problemas es la confusión entre lo normal y lo habitual. Consumir cocaína (y otros estupefacientes con mejor o peor imagen) no debería ser lo normal, aunque por desgracia se esté convirtiendo en habitual.

El hecho de que se esté normalizando el consumo (subestimamos la cantidad de personas que toman drogas en mayor o menor medida) se debe, entre otros motivos, a que los efectos sobre el cuerpo no son tan evidentes como hace años, que es muy sencillo obtener estas sustancias y que, lamentablemente, está tolerado, e incluso en algunos casos, bien considerado.

Luego nos ponemos las manos a la cabeza cuando ocurren sucesos como éste. Esta vez, por suerte, sin consecuencias mayores. Pero quizás si nos tiene que hacer reflexionar sobre el consumo de drogas y lo que ello conlleva..

Lo siento pero no, tomar cocaína no es normal. No intentemos justificar lo injustificable.


Drogas y conducción: una dramática realidad


Conducir después del consumo de sustancias psicoactivas es un hecho frecuente en España, alcanzando a doce de cada cien conductores. Sí, he dicho un 12%. Ahí es nada…

Para quienes aun se preguntan ¿Por qué es peligroso conducir bajo los efectos de las drogas? hay una frase que lo dice todo: Si se eliminara el consumo de drogas y alcohol por los conductores se podrían salvar 1.000 vidas cada año.

Los efectos de cada droga son diferentes dependiendo en cómo ellas actúan en el cerebro. Por ejemplo, la marihuana puede atrasar el tiempo de reacción, deteriorar las facultades para juzgar el tiempo y la distancia y disminuir la coordinación motora. Los conductores que han usado la cocaína o la metanfetamina pueden ser agresivos e imprudentes cuando conducen. Ciertos tipos de sedantes, llamados benzodiacepinas, pueden causar mareos y sueño. Todas estas deficiencias pueden llevar a tener un accidente.

El 25% de las condenas judiciales en España son por conducir ebrio - dejar el alcohol - problemas alcohol -alcohólico

En este caso, hablamos de cocaína. Y uno de los efectos de la cocaína es la hiperactividad y en muchos casos velocidad cognitiva y conductual, van más deprisa tanto con el cuerpo como con los pensamientos. (os recomendamos el artículo ¿Cuáles son los efectos a corto plazo de la cocaína? ¿y a largo plazo?)


España, el país con mayor índice de “conductores drogados”


Así es. Gracias a los resultados de las investigaciones, sabemos que de los 13 países europeos participantes en el estudio, España ostenta el porcentaje más elevado de conductores que conducen bajo el efecto de alguna droga (7,63%) y de los que lo hacen bajo los efectos de alcohol, drogas y medicamentos al mismo tiempo (1,14%).

Además, España es el segundo país, por detrás de Italia, con mayor prevalencia de positivos (14,85%) en alcohol o drogas o medicamentos, tres veces (4,43) el valor de la media del resto de países, y segundo también de positivos (0,57%) en policonsumo (combinación de drogas y/o medicamentos). El cannabis es la droga más frecuente entre los conductores españoles, seguida por los estimulantes.

Los distintos tipos de drogas -depresoras (alcohol y opiáceos), estimulantes (anfetamina y cocaína), perturbadores de las percepciones (cannabis)-, deterioran de manera clara la capacidad para conducir con seguridad, si bien los mecanismos neurobiológicos implicados en esta acción pueden ser diferentes. En cualquier caso, conducir con la presencia de drogas se asocia a un incremento en el riesgo de verse implicado en una colisión de tráfico fatal, con fallecimiento.


Alcohol, tolerancia “cero”


¿Y sabes porque? Porque no hay una cantidad de alcohol inocua. Existe un límite legal a partir del cual hay sanciones, pero desde la primera copa, desde la primera cerveza, el alcohol juega en nuestra contra. El alcohol disminuye tus capacidades para conducir desde la primera gota y sin que te des cuenta.

Uno de cada cuatro conductores conduce bajo los efectos de las drogas.

Doce de cada cien conductores conduce después de consumir alguna sustancia psicoactiva. Y cuatro de cada diez conductores fallecidos en accidente de tráfico resultaron positivo en sangre a drogas o alcohol.

Conducir con presencia o bajo los efectos de las drogas deteriora la capacidad para conducir con seguridad y se asocia a un mayor riesgo de accidente con resultado de muerte. Desde hace años existe un creciente interés y preocupación acerca de la implicación de las drogas en los accidentes de tráfico y en la instauración de medidas adecuadas para reducirlos.

El pasado año entró en vigor la reforma de la Ley de Seguridad Vial, que contempla la regulación administrativa y penal para la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas. En este sentido, el diagnóstico de trastorno por consumo de drogas no implica que el paciente no pueda conducir. La enfermedad (adicción), la posible existencia de otras patologías y la medicación recibida, son aspectos que tanto el profesional sanitario como el paciente deben tener en cuenta a la hora de valorar la aptitud para conducir.


Un 30% de los conductores conducen tras tomar medicamentos que, en su mayoría, reducen los reflejos.


Muchos pacientes en tratamiento por abuso de sustancias conducen de forma habitual y/o por motivos profesionales.

La droga pasa factura directa e indirectamente. El que se droga, conduce, anda por la calle, maneja herramientas, trata con personas, se comporta en base a su adicción, y se cruza e interactua con mas personas, (a parte de las consecuencias físicas y efectos secundarios mentales a largo plazo) así que no le afecta a el solito. La pregunta es ¿Por que se droga? ¿Que tiene de bueno drogarse? Sólo entendiendo la adicción como una enfermedad (cómo así lo define la OMS) podremos entender que ocurran estas situaciones.

Una adicción es una enfermedad física y emocional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el sentido tradicional es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona. Crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. La adicción se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.

La adicción no sólo afecta a sustancias; también existen las adicciones comportamentales. En la actualidad se acepta como adicción cualquier actividad que la persona sea incapaz de controlar, que lo lleve a conductas compulsivas y perjudique su calidad de vida, como pueden ser la adicción al sexo, al juego (ludopatía), a las nuevas tecnologías (tecnofilia).


¿Cuándo se debe buscar ayuda?

 

A menudo las personas ocultan su consumo de drogas o niegan tener un problema. ¿Cómo puede saber si usted o alguien que conoce está en dificultades? Los signos de un posible problema incluyen tener amigos o parientes que expresan preocupación, enojarse cuando las personas critican que bebe demasiado, sentirse culpable por beber y pensar que debe dejar de hacerlo pero sentirse incapaz de lograrlo y/o necesitar una bebida por la mañana para calmar sus nervios o aliviar la resaca.

Algunas personas que tienen problemas con el alcohol hacen un gran esfuerzo para resolverlos, y con frecuencia, con el apoyo de familiares y/o amigos, pueden recuperarse por cuenta propia. Sin embargo, aquellas personas con dependencia del alcohol no suelen dejar de tomar sólo con fuerza de voluntad; muchas necesitan ayuda externa.

Contrariamente a lo que se cree, ser capaz de beber sin que se le note, significa que usted está en un mayor riesgo, y no menor, de tener problemas con el alcohol. También hay que tener en cuenta que las personas que tienen problemas con el consumo de alcohol tienen también otros problemas de salud, como ansiedad y depresiones graves, que ocurren al mismo tiempo.

Puede ser que alguna vez haya pasado por tu cabeza la pregunta de cómo saber si eres alcohólico. Ahora ya tienes algunas claves para poder responderla. No obstante, el mero hecho de que te hayas planteado cómo es tu relación con el alcohol es un indicador de que tu relación con el alcohol es más intensa de lo que desearías, por lo que te recomendamos que busques el consejo de un profesional que pueda ayudarte a valorar tu consumo de alcohol.


¿Cómo ayudar a un adicto?


No tenemos que olvidar, que existe la enfermedad de la adicción. Y no entiende de clases. Ni de edades. Ni de sexos…

Existe un tratamiento que combina dos vertientes en cuanto a la desintoxicación del alcohol o cualquier otra droga: por un lado, aborda la adicción desde un punto de vista médico y por otro lado, y paralelamente, se aborda psicológica y terapéuticamente.

La farmacología constituye la pieza fundamental del tratamiento en cuanto la farmacología que se le prescribe al paciente tiende a suavizar los síntomas del síndrome de abstinencia y a paliar la ansiedad o la depresión subyacente detrás de la adicción al alcohol.

Y por otro lado, la psicología y psiquiatría plantea el problema de la adicción desde el plano psicológico y terapéutico, cuya herramienta fundamental es la psicoterapia. Combinar la práctica adecuada de estas dos orientaciones -médica y psicológica-, permite conseguir mayor efectividad en el tratamiento del alcoholismo a o cualquier otra sustancia psicoactiva.


¿Como actuar si sospecha que una persona cercana es adicta?


Si usted sospecha que un miembro de su familia o persona cercana padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

En Centro Can Rosselló recomendaremos lo más adecuado en cada caso y asesoraremos a la familia y al paciente sobre como actuar.

Recuerde que nos puede llamar las 24 horas del día a nuestro teléfono 646 479 014 o mandar un correo electrónico a info@centrocanrossello.com

 

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